•los riesgos de una opcion apresurada

¿A quién beneficia el triunfo de Alfonsín?

El resultado de la votación interna para elegir autoridades partidarias de la UCR de Buenos Aires dejó contentos a los neoalfonsinistas, que se impusieron por un margen no muy amplio al sector de la conducción que responde a Gerardo Morales, a Elisa Carrió y al socialismo.

¿A quién beneficia el triunfo de Alfonsín?
24-08-2026 | 13:59

El resultado de la votación interna para elegir autoridades partidarias de la UCR de BuenosAires dejó contentos a los neoalfonsinistas, que se impusieron por un margen no muy amplio alsector de la conducción que responde a Gerardo Morales, a Elisa Carrió y al socialismo. Losderrotados, decepcionados. No se sabe cómo digieren esto otros dirigentes de la conducción nacionalpartidaria; algunos comentaristas imaginan que no es el resultado que preferían. También algunoscomentaristas imaginan que Néstor Kirchner está contento.
Parece ser un signo de estos tiempos que los resultados de las elecciones sorprendan a losobservadores expectantes. El resultado de la votación sugiere lo que por otros indicios ya eraanticipable: muchos afiliados radicales de vieja cepa (y posiblemente algo viejos de edad) veneranel nombre Alfonsín y no quieren a los radicales K ni a los dirigentes a quienes responsabilizan porla derrota de 2003. Los no afiliados al radicalismo tienden a preferir a Cobos; los intendentes hoycercanos a él hasta ahora ganan elecciones, y algunos de ellos ganaron en esta interna en susmunicipios; pero en general, cuando vuelven al antiguo partido no se los recibe con aplausos. Ycasi nadie se pondría contento si los dirigentes de los tiempos de la declinación radical ganasenelecciones.

La línea dominante en los análisis de la prensa es que el resultado perjudica las posibilidadesde Cobos e impulsa una posible candidatura presidencial de Alfonsín. Las encuestas conocidas–anteriores a esta elección– muestran otra cosa: en los escenarios de ballottagedetectables hoy, Cobos podría enfrentar a Kirchner con posibilidades ganadoras en una segundavuelta presidencial, Alfonsín no (Carrió tampoco). Es incierto cuál podrá ser el efecto de estainterna sobre las tendencias de la opinión pública. Por lo tanto, si esta votación interna sugierealgo, es que si Cobos aspira a ser un candidato radical, debería surgir de un consenso –que apartir del domingo pasado parece más problemático– o de una interna presidencial abierta,donde el voto de no afiliados supere en cuantía al de afiliados. Si fuese cierto que a Kirchner lacandidatura de Alfonsín le place más que la de Cobos, ésa sería una razón más, entre varias otras,para que la ley de internas abiertas no se aplique en 2011.

Las elucubraciones sobre las consecuencias de esta interna para la elección presidencial de 2011son todas prematuras. Lo concreto es que la interna ha proporcionado información relevante. Apartir de este dato, y de todos los otros datos de la realidad actual, cada grupo político y cadaposible candidato deberá reconsiderar su estrategia. Aun más interesante: podría suceder quealgunos grupos descubrieran que necesitan una estrategia.
Al convocar a una interna partidaria en este tiempo de no partidos, la UCR ha dado un pasoimportante, que abre oportunidades pero también riesgos. La oportunidad es que ahora aparece en laescena un partido que decide quiénes son sus autoridades en democracia interna, algo que hace muchono se ve en la Argentina. Por ese camino, el partido puede fortalecer su organización; deberíatambién abrir sus padrones y depurarlos, nutrirse de ciudadanía y ofrecer un modelo de construcciónde una oferta electoral. Eso podría darle una ventaja competitiva notable. Sería un paso hacia lasuperación de la política de dirigentes personalistas y de construcción mediática que prevalecedesde hace años en nuestro país y que no ha dado resultados positivos.

El riesgo es que, apurando los tiempos, la UCR inicie prematuramente las disputas por lacandidatura presidencial, desgaste a los posibles candidatos y se instale en las percepciones de laopinión pública como un grupo que vuelve a la vieja política. El mayor costo, si esto ocurriese,seguramente lo pagarían el hoy popular Julio Cobos y sus aliados –porque son quienes tienenmás para perder–. Cobos está ante una decisión crítica, la cual le exige medir los tiemposcon alta precisión; si se lanza antes de tiempo, puede exponerse a un desgaste prematuro; si esperademasiado, el espacio puede ser ocupado por Alfonsín. Este también está ante un dilema. Porque ganóuna interna para elegir autoridades y ahora se ve propulsado a una candidatura a todas luces adestiempo.

Algo parece claro: para la mayor parte de la sociedad, las candidaturas presidenciales no tienenapuro, Cobos está muy bien donde está –en la vicepresidencia, contrabalanceando alEjecutivo– y Alfonsín restituye a su partido su ícono más venerado. Convertir esto en elpreámbulo de una competencia por las candidaturas pondría todo eso en riesgo. Pero tarde otemprano, la competencia será saludable; el riesgo es que nadie sabe cuándo, si temprano otarde.

*Rector de la Universidad Torcuato Di Tella.

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