•Grecia y argentina

¿A quién beneficia la crisis europea?

A comienzos de semana, Europa consideraba que había “salvado” a Grecia, después de seis largos meses de gestiones, con su programa de ayuda al país en crisis, junto al Fondo Monetario Internacional, por 146 mil millones de dólares.

24-08-2026 | 12:24

A comienzos de semana, Europa consideraba que había “salvado” a Grecia, después deseis largos meses de gestiones, con su programa de ayuda al país en crisis, junto al FondoMonetario Internacional, por 146 mil millones de dólares. Ese monto representa tres veces elpréstamo que Estados Unidos ofreció a México durante el “tequilazo” en 1995, que casise lleva puesto el Nafta, ese mercado del norte de América que conforman junto con Canadá. Pero elsalvavidas no bastó. Los mercados bursátiles siguieron sin confiar en Grecia. Hubo derrumbes quehicieron ruido. En pleno canje de la deuda, el Ministerio de Economía de la Argentina aseguró quela decisión oficial no sería afectada por ese terremoto. Como se intentó explicar, a lo largo delos últimos años desde Atenas se mintió reiteradamente al mundo sobre sus cifras fiscales y suscompromisos con el exterior, con la complicidad de varias entidades financieras, de las que operaninternacionalmente. Un paso lamentable en la región del euro, donde las exigencias estadísticas sonmuy drásticas y severas. De igual manera vienen trastabillando los bancos griegos (que tienenparticipaciones francesas, alemanas y españolas) que ya perdieron 17 mil millones de euros delsocorro que efectuó en su momento el propio débil y mal administrado gobierno de YorgosPapandreu.

A las puertas mismas del default, la comparación de Grecia con la Argentina de 2001 fueinevitable. ¿Qué une a esas dos experiencias? Una recesión acelerada, las dificultades del tipo decambio, grandes déficits en las cuentas públicas y un importante endeudamiento. Atada al euro,Grecia no tenía capacidad de maniobra, no podía devaluar para subir a la superficie y tomar aire.Para hacerlo y conseguir cintura flexible se tenía que haber ido del Mercado Común, todo undesastre.

¿Qué diferencia, sin embargo, a los dos países? La magnitud de las cifras. Los expertosconsideran que para que Grecia volviera a cierta normalidad se necesitaba 16 veces el monto quebuscaba la Argentina en 2001 para no optar por el default. La aceleración de la caída de Grecia fueapabullante. A mediados de abril, sólo se había aprobado una ayuda de 50 mil millones de euros, lamitad de lo que recibió dos semanas después. El Mercado Común, después de una parálisis en la tomade decisiones, optó por creer que al duplicar el monto se podría apagar el incendio. Las crecientesmanifestaciones populares asustaron a los dirigentes políticos del Viejo Continente. A todo esto,también se sumó la especulación con títulos de las naciones en riesgo. Timba y pánico son unamezcla explosiva.

El 80 por ciento de los españoles, según las encuestas, ya no cree en la capacidad del gobiernode José Luis Rodríguez Zapatero para salir del atolladero. Poco más o poco menos lo mismo le ocurrea José Sócrates, a cargo del poder en Lisboa. No le van a la zaga ni Irlanda ni Italia, del mismomodo ahogadas. ¿Cuánta ayuda requieren los países en rojo? ¿500 mil millones de euros? ¿Un billón?Números inviables.

Nouriel Roubini, el experto que predijo la crisis mundial desatada en 2008, advirtió que lacesión de montañas de dinero no alcanzarían y Grecia estaba condenada a un default forzado.Acabaría, así, la vida de la Eurozona. La población griega continuó, dándole la espalda a la ayuda,con manifestaciones cada día más concurridas y violentas. El ajuste ya en ejecución exigeracionalización profunda de personal, achique de las jubilaciones, baja de salarios.

Según opinión generalizada, habría llegado la hora para que Europa endurezca la supervisión delas estadísticas nacionales y la exigencia de disciplina presupuestaria de cada uno de losparticipantes del euro. De todas maneras, Europa no puede imponer demasiados criterios. Alemania,la locomotora, tiene un límite para seguir aportando al pozo sin límite de los que limitan con elmar Mediterráneo.

¿A quién beneficia esta compleja crisis europea? A Estados Unidos, que saldrá ganando si seproduce un giro de importantes capitales que cruce el Atlántico. Y desataría una pelea que llegaráa herir el comercio internacional donde todo el mundo es el que pierde.


*Periodista especializado en Economía.

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