•kirchner, en la crispada intimidad de olivos

A solas con Néstor

Néstor Kirchner sigue obsesionado con los medios de comunicación en general y recontraobsesionado, particularmente, con Clarín. Todos aquellos que lo visitaron durante la semana en Olivos lo escucharon enhebrar largas parrafadas sobre las supuestas victorias que viene acumulando en el campo de batalla mediático.

A solas con Néstor
23-08-2026 | 20:18

Néstor Kirchner sigue obsesionado con los medios de comunicación en general yrecontraobsesionado, particularmente, con Clarín. Todos aquellos que lo visitaron durante la semanaen Olivos lo escucharon enhebrar largas parrafadas sobre las supuestas victorias que vieneacumulando en el campo de batalla mediático, a saber:
* “Clarín vende 40 mil ejemplares menos y los otros diarios también van para atrás. Sumala leche les está empezando a jugar en contra”, llegó a decir, sin haber tomado nota de unfenómeno global que viene siendo materia de debate en cuanto foro de editores de diarios se realicede Nueva York a Oslo, pasando por Johanesburgo o Tanganika.
* “No puedo creer que Clarín no tuviera un plan general para hacernos frente, más alláde ver mal todo lo que hacemos. Habrá que convencerse de que Magnetto, Pagliaro y Aranda estánfaltos de reflejos. Hoy parecen más Abel que Caín”, repitió varias veces ante distintosinterlocutores y en explícita referencia a los principales directivos del Grupo de la callePiedras.
El ex presidente siguió minuto a minuto los bloqueos de Camioneros a las distribuidoras dediarios y revistas informados con regularidad por Hugo Moyano, a quien felicitó por “loshuevos” en cada llamado telefónico.
Elogió con recurrencia a Aníbal Fernández por su activa presencia ante las cámaras y losmicrófonos, ganándose al menos una vez por día un título en los diarios. “Es mucho mejor jefede Gabinete que Alberto”, repitió hasta el cansancio, divertido con las ocurrencias de esteFernández para desacreditar a Elisa Carrió (quien ya no sólo “tiene los patitosdesalineados”, sino que, además, carece de “algunos caramelos en el frasco”) ycada día más enojado con aquel Fernández, quien cumpliera con suma disciplina el papel de editorjefe de la Casa Rosada durante todo el primer mandato kirchnerista, aunque menos desde laexposición pública que desde la reprimenda privada.
Donde no cree venir ganando Kirchner, sin embargo, es en las encuestas. Las mira para arribay para abajo todo el tiempo, ofuscándose por su baja popularidad (entre el 27% y el 33% según lossondeos más benevolentes) y su impopularidad en alza (hasta el 85% en las que considera más“salvajes”).
Quienes lo vieron en estos días a solas notaron un gran contraste entre el “excelentetemperamento” que despliega y una llamativa “palidez” que, más allá de laspalabras duras y el tono enfático, lo muestran “desmejorado”.
Pese a que insiste en que el 28 de junio no fue derrotado por Francisco de Narváez sino porla prensa, parece haber tomado nota de la opinión en contrario que en su momento le arrimó elconsultor Artemio López, quien sostuvo que aquel revés en las urnas se originó en la escasavisibilidad que tienen las políticas sociales del Gobierno, sobre todo en las zonas más postergadasdel Conurbano bonaerense.
“Tenemos que fidelizar al 7% del electorado más pobre”, dicen que dice Kirchner,sin esbozar autocríticas que deberían caerse de maduras y muy entusiasmado por los efectospositivos que tendrán las últimas medidas anunciadas por Cristina, como la asignación universal porhijo y el apoyo financiero a las cooperativas de desempleados. El Pingüino Mayor escucha másofertas en esa misma dirección, algunas bastante disparatadas que su hermana Alicia desaconsejapara no convertir a su ministerio en el gran protestódromo nacional y otras que sacan de quicio alos intendentes del segundo cinturón, al mismo tiempo que llenan de entusiasmo a los grupospiqueteros.
Kirchner se entusiasma con “un excelente 2010 en lo económico”, lo cual loimpulsa a elogiar al ministro Amado Boudou y a entusiasmar a la tropa con una idea como fuerzaelemental: “Cristina está haciendo un mejor gobierno que yo”. Y, con demoledora piedad,afirma que “Daniel (Scioli) no está haciendo una buena gestión y vamos a tener que ayudarlomucho”.
En la otra vereda sólo ve con posibilidades presidenciables a Julio Cobos, por lo cualintenta quitarle luz desarrollando hasta donde se pueda el enfrentamiento público con MauricioMacri. Entre los de su propia vereda busca, propone y descarta de a tres por hora compañeros defórmula para una campaña que tiene decidido iniciar apenas se termine de descorchar el últimochampán del Año Nuevo. Le encantaría que el socialista santafesino Hermes Binner, el másoficialista de los opositores, ocupara ese lugar. Pero teme (o al menos es lo que asegura ante losgestos de desaprobación de ciertos interlocutores) que “nos termine saliendo otroCobos”.
No sería lo peor que puede pasarle, de todos modos. Los cuatro secretarios privados delmatrimonio (los mismos que entran y salen del living con alguien del otro lado del teléfonocelular) acaban de ser imputados por un fiscal federal por el presunto delito de enriquecimientoilícito, ese fantasma capaz de generar las peores pesadillas.

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