•el gobierno y el campo

A todos les conviene un acuerdo

El campo –el sector agropecuario– redefinió la política argentina desde hace precisamente un año. Hasta entonces, la sociedad venía más bien a la expectativa; desde entonces, está planteando demandas.

A todos les conviene un acuerdo
22-08-2026 | 03:48

El campo –el sector agropecuario– redefinió la política argentina desde haceprecisamente un año. Hasta entonces, la sociedad venía más bien a la expectativa; desde entonces,está planteando demandas. La ciudadanía ya estaba relativamente alineada en tres heterogéneosconjuntos de votantes: los pro Kirchner, los anti Kirchner y los del medio; ni demasiado nidemasiado poco de lo uno y de lo otro. Hasta hace un año, las razones para estar de un lado o deotro o eran difusas o eran poco consistentes; el campo ayudó a definirlas.

Es cierto que ya durante 2007 otros temas habían hecho lo suyo para definir a muchos ciudadanos.La inflación fue el más decisivo, porque inició el desgaste del gobierno de Néstor Kirchner en suúltimo semestre y siguió desgastando al de Cristina desde su inicio. Pero el campo fue másdefinitorio aun. El campo sacó a la gente a la calle masivamente, puso por primera vez al Gobiernoenfrentado a la sociedad, generó una oportunidad para que el Congreso pudiese actuar conindependencia, permitió a los dirigentes del mosaico opositor encontrar y comunicar algunascoincidencias, y levantó por primera vez disensos explícitos en la dirigencia oficialista. El campocatapultó un cambio político.

De la misma manera que estaba ocurriendo con el tema de la inflación, el Gobierno redobló suapuesta, siguió por el camino emprendido y denostó a ese adversario como había denostado a otrosantes. Sólo que esta vez el adversario disponía de un enorme consenso social en su respaldo, y setrataba de un adversario del que depende en mayor medida que de ningún otro sector productivo laeconomía del país. El Gobierno, contra su voluntad, pasó a la defensiva y fue aislándose de lasociedad. Un oficialismo a la defensiva y aislado dispone de un poder debilitado. Eso le ocurrió aKirchner, se debilitó su liderazgo.

El sector agropecuario, sin buscarlo, se encontró en el núcleo central de los engranajes de lapolítica nacional –y en muchos distritos, de la provincial–. El conflicto con elGobierno hizo posible la emergencia de un liderazgo sectorial encarnado en la Mesa de Enlace, quetuvo la capacidad de postergar diferencias en muchos aspectos para sustentar una visión común de loque se estaba demandando. Esa dirigencia supo eludir las tentaciones de politizar el conflicto ytraducirlo a términos de posiciones partidarias.

Así están jugadas las cosas ahora. Las preguntas más acuciantes se refieren a si habrá o no unacuerdo entre el Gobierno y el campo, y en qué consistirá. Otras cosas pueden pasar. Es esperableque, de llegarse a un acuerdo, el Gobierno busque capitalizarlo; y es igualmente esperable que lasfuerzas opositoras traten de hacerlo. Caminando por esa difícil cornisa, los dirigentes del agrobuscan instalar sus problemas en el Congreso, donde encuentran un terreno fértil para sus demandasy donde saben que cuentan con más apoyo del que surge de los discursos de los legisladores. Y alGobierno, obviamente, eso no le gusta.

Una visión limitada de la situación parece concluir que al Gobierno le conviene alcanzar unacuerdo que destrabe la producción y comercialización agropecuarias y que a la oposición leconvendría obstaculizarlo, para capitalizar el fracaso del Gobierno. Pero no es así. A todos lesconviene un acuerdo, aun si éste es limitado e incompleto. Si la producción se destraba, laeconomía argentina se beneficia toda. Tarde o temprano, el Gobierno nacional podría capitalizarloen alguna medida, y los dirigentes que han tratado de facilitar los acuerdos, también. El cálculode ganancias y pérdida políticas no es realmente fácil, sobre todo antes de que las cosasocurran.

Al Gobierno, por cierto, le conviene tranquilizar a sus propias filas y frenar el drenaje dedirigentes del justicialismo que no pueden sobrellevar este conflicto sin altos riesgos en suspropias bases. A todos les conviene llevar las cosas a donde estaban antes de marzo del año pasado;al país todo eso le conviene. Quién ganará y quién perderá votos debería ser visto como un temasubsidiario, porque es secundario, y porque nadie puede estar seguro de que, haciendo o no haciendoalgo, está ganando o perdiendo votos.

*Sociólogo.

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