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Para el Gobierno, quienes se oponen a su gestión no discrepan, “obstruyen” y la acción autónoma de un poder de la Constitución es un acto de “venganza” si se diferencia de medidas del Ejecutivo.

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24-08-2026 | 08:09

Curso de colisión. No habrá desenlace amable. Sólo resta especular sobre la gravedad delimpacto. No amainan su furia. La incentivan a destajo. Para el Gobierno, quienes se oponen a sugestión no discrepan, “obstruyen” y la acción autónoma de un poder de la Constituciónes un acto de “venganza” si se diferencia de medidas del Ejecutivo.

Para la Presidenta, hay una Argentina “real”, la de ella, y otra virtual ymediática, de modo que las elecciones del 28 de junio de 2009 indicarían que la mayoría de lasociedad es rehén de esos poderes mediáticos.

Según la Presidenta, los fallos que disgustan al Gobierno son dictados por jueces“circunstanciales”. Ella es especialmente circunstancial: su contrato de locación deservicios expira dentro de 530 días, el 10 de diciembre de 2011.

Perenne defensora del género femenino y quejosa crónica de que todo le costó más “por sermujer”, no bien pudo le pegó a una mujer por ser pareja de alguien. La Dra. Claudia RodríguezVidal, proba jueza federal nº 3 en lo Contencioso Administrativo que suspendió el último DNUpresidencial, fue acusada por la Presidenta de ser pareja del juez federal nº 1 del mismo foro,Ernesto Marinelli, que anuló el Fondo del Bicentenario. Sin escrúpulos, la Presidenta dictaminó,con su sorna proverbial, “después hablan de matrimonios presidenciales…”.

Consigna acuñada por el grupo Carta Abierta, la idea de que hay argentinos consagrados a“destituir” a las autoridades legítimas es hoy un estribillo reiterado, y obsesivo. LaPresidenta menea el fantasma del golpe con irresponsabilidad sin límites.

Si dos de los tres poderes de la Constitución opinan o gestionan diferenciándose del Ejecutivo,son “intentos de destitución”. Si algún magistrado o una cámara del Congreso se expideen contra de ella, es “avasallamiento”. Para la Presidenta, la oposición sólo quiereobstruir, es golpista y no quiere que funcionen las instituciones.

Si el Ejecutivo inaugura el período ordinario de sesiones del Legislativo zampándoles asenadores y diputados un decreto de necesidad y urgencia torpemente enunciado, incongruente yfraudulento, no “avasalla”, gobierna.

La mentira ya es norma habitual. Dice ella: “El Frente para la Victoria siempre respetó ala oposición”. Pero en siete años, el matrimonio jamás aceptó que la Argentina somos todos.Ni en uno solo de sus viajes de Estado en este septenio, los Kirchner subieron a sus aviones arepresentantes de otras fuerzas que no fueran su propia corte. Jamás un líder opositor fue invitadoa la Casa Rosada. Lo recibieron a Raúl Alfonsín cuando su cáncer ya era terminal.

Para el Gobierno, quienes no se le someten son irresponsables agentes del extranjero, enemigosde la Argentina que carecen de patriotismo.

Con una construcción capciosa hasta la exasperación, la Presidenta dice que a los decretos denecesidad y urgencia no los inventó ella. Tiene razón, pero su existencia no legitima que los usede manera flagrantemente discrecional, sin argumentar ni explicar por qué son tan“urgentes” como para prescindir del Congreso. Es cierto que la Argentina se rige por unsistema presidencialista. Los gobiernos no coexisten con la oposición, pero eso no implica quecolisionen viciosamente con legisladores y jueces.

Asombra el desparpajo con que se construye un relato irresponsable y falso. En su discurso antela Asamblea Legislativa, propicia las Fuerzas Armadas “que tenemos que volver a tener”.¿Cuáles? Las que están en Haití, en Chipre y en ejercicios militares con Chile. Los realizados elaño pasado, llamados Cruz del Sur, inventa ella, se realizaron “por primera vez”. Enmedio de las enormidades que salpimentaron sus 11 mil palabras, ésta pasó inadvertida, pero las FF.AA. tienen un importante papel internacional en los contingentes de la ONU desde la refundacióndemocrática de 1983. Mucho antes de 2003, militares argentinos han estado en el Medio Oriente,Croacia y Chipre. Sin embargo, con la liviandad proverbial de sus improvisaciones públicas, laPresidenta suelta que las de ahora “son las Fuerzas Armadas que estamos construyendo en estossiete años de gobierno”. En boca de quien asegura que “uno de los principales problemasque tenemos en la Argentina es que el aire es gratis”, estos atentados a la veracidadagravian.

Un problema que denota la labia y la gestualidad política de la Presidenta es que, a los 57años, luce preocupantemente arcaica. ¿Puede ella suponer que en la era de Internet, donde todosgooglean permanentemente todo, sus embestidas contra la verdad podrían subsistir sin caer en elridículo? No le sucede sólo por desactualizada. En ella y en su marido prevalecen pulsiones dañinasque tal vez ni siquiera controlen. Lo patentiza su perorata del 1º de marzo.

“Nunca la Argentina tuvo una actividad y una presencia internacional como la que hemostenido”, aseguró, pero Raúl Alfonsín brilló en Washington y La Habana y Brasilia, y sugobierno sentó las bases del Mercosur junto a José Sarney, hizo las paces con Chile e impulsódecisivamente su transición democrática, así como la de Uruguay y Carlos Menem dialogó a solas conBush padre, Clinton, el papa Juan Pablo II, Fidel Castro, Boris Yeltsin y la reina Isabel II.

La Presidenta se ufana de que la actual Corte de Justicia es “la más independiente delgobierno que se recuerde en toda la historia de la Argentina”. Caramba. ¿La Corte integradaen 1983 por Genaro Carrió, José Severo Caballero (reemplazado a su muerte por Jorge Bacqué),Augusto Belluscio, Carlos Fayt y Enrique Petracchi era “dependiente”? Ella cree que“hemos sido los únicos que no hemos puesto jueces amigos en la Corte Suprema, los únicos, losúnicos”. Lo repite tres veces, por si no se la escuchó bien.

Para comprender esto que pasa, sirve la confesión de esta primera mandataria de verborreafogosa, incontenible e infatigable: “Nosotros los peronistas somos el único partido políticovigente en la República Argentina fundado por un general. Nuestro ADN se gestó allí”. ¿Es untema genético, entonces?


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