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Africa, nuestro destino

Después de décadas de discusiones sobre si la Argentina pertenecía a Sudamérica o a Europa, una nueva perspectiva está abriéndose paso: la posibilidad cierta de que nuestro país termine siendo parte de Africa.

22-08-2026 | 09:20

Después de décadas de discusiones sobre si la Argentina pertenecía a Sudamérica o a Europa, unanueva perspectiva está abriéndose paso: la posibilidad cierta de que nuestro país termine siendoparte de Africa.

Indiferente a las leyes que él mismo había dictado, el Gobierno nacional adelantó laselecciones, terminando de paralizar a un parlamento que en medio de la crisis se ha reunido unasola vez en los primeros tres meses del año y que entre campaña y post-campaña no tendrálegitimidad política para legislar hasta dentro de ocho meses, cuando asuman los nuevos diputados.En tanto, un intendente del Conurbano comprensiblemente espantado por el auge de la criminalidad yla inoperancia de quienes deberían combatirla, no tuvo mejor idea que inventar un apartheidterritorial sostenido, ridículamente, en una parecita de cinco cuadras.

A su vez, después de haber llamado al diálogo y el consenso y de haber acusado a la oposición de“querer prenderle fuego a la Argentina”, el oficialismo de un país con recesión einflación levantó la mesa de diálogo con uno de los principales sectores productivos nacionales yse apresta a poner al gobernador de su principal provincia como segundo en una lista de diputados ya usar a todos sus intendentes como candidatos a diputruchos para juntar lo que pueda rascando elfondo de la olla de su desfalleciente popularidad. Y algo parecido hace una parte de la oposición,que prepara una maniobra similar con la vicejefa del Gobierno de la Capital y que en vez de ir ainternas para definir las candidaturas en el partido que ha gobernado el país 18 de los últimosveinte años prefiere transformar las elecciones legislativas en otra gran interna partidaria deescala nacional.

Los efectos de este cuadro político no se hacen esperar. Un alud hecho con el barro que producenel desmonte salvaje de la naturaleza, se ha llevado puesta media Tartagal. En tanto, una epidemiahija de la indigencia ha venido para quedarse, según los dichos de una ministra de Salud que en vezde declarar la emergencia sanitaria se dedica a recomendar a las amas de casa que usen repelente yropas de manga larga y descacharricen (sic) los fondos de las casas, sin reparar en que en losdesolados rancheríos de Charata los fondos de las casas coinciden exactamente con la extensión delterritorio provincial.

También los diarios reportan que no se cumple con los 180 días de clase mínimos y que en loscolegios privados en los que se dicta clase más o menos regularmente la cuota subirá el 30 porciento; que la Semana Santa extenderá la epidemia de dengue; que el jefe de la CGT ya no pideprotección para los puestos de trabajo sino más seguros de desempleo; y que el Gobierno seráexitoso en postergar la corrida al dólar, la devaluación y el estallido de tarifas hasta después delas elecciones, en tanto pide la suspensión del embargo de los fondos de la Embajada en Francia ydeclara que la caída industrial es –según el INDEC– ocho veces menor de lo que dicenlas mentirosas cámaras empresariales. Entre otras muchas maravillas cotidianas: oficiales de laPolicía filmados cuando recaudan la plata negra (sic) y capturados huyendo de un shopping vestidoscon prendas robadas. Por suerte no hubo hoy colombianos disparándose en las playas deestacionamiento, ni desembarcos de la mafia siciliana, ni ministros contentos de que se bata elrécord de incautación de droga. De manera que han disminuido un poco las sensaciones de corrupción,de pobreza, de descontrol y de inseguridad. Menos mal.

En todo caso, lo que en cualquier país civil ocupa el diez por ciento del diario y en laArgentina solía ocupar una tercera parte, ha invadido ya casi toda la actualidad nacional. Como enAfrica; quiero decir: como en la parte mejor de Africa, la que no ha caído en las guerras tribalesni en el genocidio serial. A menos que se crea que los medios no reproducen la realidad, sino quela producen. En cuyo caso la evidente tendencia hacia la africanización de la Argentina seráevitada por el Gobierno –simplemente, felizmente, kirchneristamente– mediante laoportuna sanción de una nueva ley de radiodifusión nacional.


*Diputado nacional por la Coalición Cívica.

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