•MANAGER STYLE EN BOCA: ISCHIA AL GOBIERNO, BIANCHI AL PODER!

Aguante Cámpora

Perón no quería saber nada y vaya a saber si Cámpora se soñó presidente alguna vez, antes de que los bombos del 11 de marzo del ’73 hicieran realidad la consagración del fiel ladero. “¡Uy, mirá dónde llegamos!”, podría haberle susurrado –como Ischia a Simeone– a su invitado y doble colega Dorticós, presidente formal de Cuba e invitado a la ceremonia de asunción.

Aguante Cámpora
21-08-2026 | 15:44

Al hacer una profunda reverencia a alguien, siempre se vuelve la espalda a algúnotro.

Ferdinand Galiani (1728-1787), consejero de Felipe II, rey de Nápoles.

Perón no quería saber nada y vaya a saber si Cámpora se soñó presidente alguna vez, antesde que los bombos del 11 de marzo del ’73 hicieran realidad la consagración del fiel ladero.“¡Uy, mirá dónde llegamos!”, podría haberle susurrado –como Ischia aSimeone– a su invitado y doble colega Dorticós, presidente formal de Cuba e invitado a laceremonia de asunción. Lástima, no funcionó. En cuanto la cosa se puso espesa, la idea de poner algeneral de mánager y al tío como técnico, con Solano Lima de ayudante, se fue al diablo. Acá, esosenroques asimétricos no parecen funcionar y si no miren al pobre Néstor, barriendo el área deizquierda a derecha todo el año, sin poder evitar la goleada en su arco.
Carlos Bianchi era número puesto para la Selección, pero el experimento de la AFA conMaradona y su Armada Brancaleone lo dejó una vez más sin el caramelo que más quiere. Grondona noperdona.
Superada la bronca, era hora de volver o resignarse al bronce. Parecía sencillo, pero elprevisible relevo de su number two se complicó demasiado. Reafirmando el sabio axioma nietzscheano–lo que no mata, fortalece– Ischia fue campeón a pesar de internas feroces, ausenciaspor lesiones graves, borrados, tiernos debutantes y el shock que produjo la muerte del presidentePompilio. Increíble. No había manera de sentarlo en ese lugar, así que se inventó otro parasentarlo. Boca tendrá, como los grandes clubes del mundo, un mánager. El puesto ideal para elhombre del celular de Dios. Listo.
Extraña paradoja la nuestra. Mientras las reuniones de Gabinete nacional pasaron a mejor vidahace cinco años, el fútbol continúa agigantando su estructura. Los DT llegan acompañados de unayudante de campo y una nube de médicos, espías, voceros, preparadores físicos y entrenadores dearqueros. Todos ahora controlados por un mánager dependiente de la Honorable Comisión de Fútbol,nombrada por el presidente que, como manda el estatuto, rendirá cuentas a los socios, verdaderosdueños de la institución. ¿No suena encantador?
Los españoles los llaman “directores deportivos”. Tixi Begiristain es un veteranode la función en el Barça y el Madrid lo tiene a Pedja Mijatovic, sucesor de Valdano y Butragueño,próceres de la casa como él. ¿Qué hacen? Cuidan el negocio del club. Eligen técnicos y jugadores.Manejan presupuestos de 400 millones de euros y se hacen cargo ante la falta de éxito, algo máspeligroso que el fracaso. Son, además, fusibles de luxe.
No existe reciclaje después de un paso por semejantes alturas. El elegante paso al costadoserá bien recompensado y ellos, como ex mandatarios de potencias mundiales, se dedicarán a darconferencias, sonreír frente a las cámaras o sentarse en largas mesas de directorios, alejados delazar y la pelotita. Bianchi acaba de entrar en ese supuesto cielo.
Sólo que, en la Argentina, en fin... las cosas jamás llegan a ser lo que parecen. Nuestrosclubes –más allá del caso Boca– deciden poco y nada. Los jugadores ya no lespertenecen, salvo excepciones, porque sus derechos federativos suelen ser rifados antes, durante odespués de la crisis de turno. Sus dirigentes están dibujados, o al menos desdibujados por los quede verdad manejan la cosa y el cash. Hablo de intermediarios –a los que se insiste en llamarempresarios– y grupos inversores que colocan y retiran la mercadería sabiamente trianguladaen pacíficos clubes de Suiza o Uruguay en busca de la mayor rentabilidad posible. El dólar no semancha. Entonces, ¿el negocio de quién manejarán nuestros mánagers? ¿El de los clubes? ¡Ey, no serían que va en serio, viejo...!
Si resulta evidente que Ameal necesitaba de una figura indiscutida como Bianchi paraapuntalar su gestión; pues vaya uno a saber qué razón misteriosa impulsó a Comparada a darle elmismo puesto a Islas, un muchacho que se muere por ocupar, algún día, el lugar de su controladoSantoro. Para disimular ese deseo, el nuevo funcionario es capaz de elevar su discurso hasta unnivel de sofismo jamás alcanzado, incluso, por el maestro Miguel Russo. ¡Capo!
Nada tengo contra Bianchi. Es un entrenador brillante que mereció largamente su oportunidaden la Selección. Sólo que, en una sociedad donde el caudillismo no se negocia, temo que su proyectohaga agua después de un par de tristes empates en la Bombonera.
Ischia deberá ser infalible, o no será. Más allá de buenas intenciones, vivirá con la espadade Damocles sobre su noble pelada. No es tan fácil eludir el desencanto. La melancolía es virtud ycondena en estas tierras impiadosas. Acaso la multitud no resista la tentación y vuelva a repetirla historia. Pasó con Perón, pasa con Maradona y ahora, con Carlos Bianchi. Su credo es toda esased.
El viejo truco del Mago que garantice, como no, el eterno regreso a los días felices.

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