•declinacion del bipartidismo

Alemania: elecciones en democracia

El domingo 28 de septiembre hubo elecciones generales en Alemania. Casi 44 millones de ciudadanos acudieron a las urnas para votar a los miembros del Bundestag (equivalente al Congreso). Como se trata de un régimen de tipo parlamentario, los representantes del pueblo designan de entre sus filas al jefe de gobierno.

23-08-2026 | 16:02

El domingo 28 de septiembre hubo elecciones generales en Alemania. Casi 44 millones deciudadanos acudieron a las urnas para votar a los miembros del Bundestag (equivalente al Congreso).Como se trata de un régimen de tipo parlamentario, los representantes del pueblo designan de entresus filas al jefe de gobierno. Los resultados fueron en parte previsibles y en parte sorprendentes,e implican un cambio importante en el elenco gobernante. Como se esperaba, Angela Merkel continuarácomo figura central, pero en el marco de una coalición muy diferente a la actual. Hace cuatro años,la paridad de votos alcanzados por los dos grandes partidos rivales que hegemonizaron la escenapolítica alemana por varias décadas, el demócrata cristiano (CDU-CSU) y el socialdemócrata (SPD),dio lugar a un gobierno de coalición entre ambas fuerzas. Ahora, en cambio, el SPD fue castigado y,con apenas el 23% de los votos, obtuvo los guarismos más bajos de su historia. Y si bien losdemócratas cristianos tampoco alcanzaron las cifras de 2005, fueron la primera minoría (34% de lossufragios). Para poder gobernar, entonces, sellaron una alianza con un tercer partido, el liberal(FDP), que hizo una gran elección. De esta manera, el nuevo gobierno resultará de una coaliciónentre demócratas cristianos y liberales, y por lo tanto, a tono con lo que está pasando en casitoda Europa, tendrá un signo más conservador y de derecha que el que acaba de fenecer.

Esta tendencia europea puede parecer paradójica en un momento en que la crisis económica mundialmostró los límites catastróficos de las políticas neoliberales desplegadas a partir de los años 90.Los gobiernos han tenido que recurrir a medidas de intervención activa en la economía para intentarpaliar los efectos de la crisis y los países que, como Alemania, cuentan con un Estado fuerte,muestran cierta capacidad para remontarla. ¿Cómo entender, entonces, que con sus votos losciudadanos alemanes hayan favorecido a quienes, como los liberales del FDP, propugnan limitar elpoder estatal en todos los frentes? Una mirada más atenta muestra, sin embargo, que los resultadosde hoy no son “más de lo mismo” y tal vez indiquen la profundización de tendenciasrelativamente nuevas en el funcionamiento de las democracias en Europa, y en otras latitudes. Enprimer lugar, se ha confirmado la declinación del bipartidismo y la vigencia de un sistemamúltiple, que ahora incluye cinco fuerzas establecidas: demócratas cristianos, socialdemócratas,liberales, verdes e izquierda ortodoxa. El electorado, en segundo lugar, no sólo aparecefragmentado sino que la proporción de votantes fieles de una misma fuerza ha disminuidonotoriamente (tendencia que se observa en muchos países, incluyendo la Argentina). Además, crece elnúmero de quienes deciden no votar, que en este caso llegaron al 30%, una cifra menor a la de otrospaíses donde el voto tampoco es obligatorio, pero alta en perspectiva histórica. Esto nos lleva altercer rasgo de esta votación: el crecimiento correspondió a los partidos que hicieron campaña enbase a programas claros, con demandas concretas y propuestas específicas. Tal el caso, en los dosextremos del espectro ideológico, de los liberales por un lado y de Die Linke (la izquierdaortodoxa) por el otro. Y también, aunque en menor medida, de los “verdes”, quienes sinembargo no alcanzaron el éxito de años anteriores. Los dos grandes partidos, que formaban lacoalición gobernante, eludieron el debate sobre temas importantes como desempleo o políticainmigratoria, y así perdieron votos. Die Linke celebró los resultados electorales pues, aunque elgobierno será de derecha, su fuerza creció y trascendió los límites de la ex Alemania Oriental.Finalmente, en este panorama de cinco partidos con chances electorales, se acentuará la vigencia delas coaliciones: no hay un partido hegemónico, para gobernar hay que conversar, negociar, haceralianzas y, por lo tanto, ampliar las bases en la toma de decisiones. Esto no quiere decir que losgobiernos sean débiles, y la fortaleza con que el Estado alemán ha podido enfrentar la crisis asílo demuestra. Indica, en cambio, que las sociedades contemporáneas son complejas, que la ciudadaníatiene intereses diversos y plurales y que, por lo tanto, la búsqueda de un futuro compartido exigeque los gobiernos procesen democráticamente sus aspiraciones y sus conflictos.

*Historiadora (UBA/Conicet). Fue invitada a Alemania como observadora electoral por el Serviciode Intercambio Académico de ese país.

También en Perfil