•MIRADA K SOBRE LA INTERNA RADICAL

Alfonsín, la principal alternativa

Más allá del dispositivo mediático puesto al servicio del agigantamiento insólito de la popularidad del vicepresidente opositor, Julio Cobos, desde el punto de vista de la opinión pública, el resultado de la interna radical bonaerense no sorprende.

28-07-2026 | 13:16

Más allá del dispositivo mediático puesto al servicio del agigantamiento insólito de lapopularidad del vicepresidente opositor, Julio Cobos, desde el punto de vista de la opiniónpública, el resultado de la interna radical bonaerense no sorprende.

Como en su oportunidad advertimos desde estas mismas columnas, si tras el episodio de la 125 fueJulio Cleto Cobos el que mantuvo una clara supremacía en la opinión pública, su escasa eficaciapara torcer algún curso de acción del Poder Ejecutivo fue menguando su popularidad a tal punto quehoy es claramente Ricardo Alfonsín quien encabeza las preferencias de imagen delpanradicalismo.

Más allá de su buena imagen, del conjunto de la dirigencia opositora, Ricardo Alfonsín fue elúnico que mantuvo autonomía respecto a los intereses de las corporaciones y ejerció la oposicióndesde su especificidad de referente político. No es poco para un opositor el haber zafado en estaconvulsionada etapa del rol de mera pieza en el tablero de la estrategia corporativa de los medioshegemónicos.

Alfonsín resulta también la figura opositora con mayor grado de comprensión del comportamientode los sectores populares, lejos de la visión conservadora del ya descartado Cleto Cobos y el aúnprecandidato Ernesto Sanz –que descalificó recientemente la Asignación Universal por Hijo porfomentar el juego y la droga–, visiones rígidas que implicarían para la UCR un retrocesoideológico al prealfonsinismo, al menos.

En perspectiva electoral, Alfonsín abre un mayor abanico de alternativas de alianza para la UCRa nivel nacional, que van desde el socialismo de Binner hasta la Coalición Cívica y el GEN deMargarita Stolbizer.

Este armado, en definitiva, supone el relanzamiento del Acuerdo Cívico y Social y ubicaría alpanradicalismo encabezado por Alfonsín en condiciones de disputar la presidencia, y si lo hubiera,el ballottage, con chances ciertas de triunfo.

Pero la reconfiguración del tablero opositor que introduce la figura de Alfonsín excede lasfronteras de su partido y agrega dificultades al Peronismo Federal y, si hubiera, a la alternativanacional de PRO.

Resulta muy improbable que tanto el peronismo disidente como la fuerza encabezada por MauricioMacri puedan desplazar al repotenciado panradicalismo que convoca la figura de Alfonsín del lugarde alternativa electoral con más chances de triunfo, transformando desde el inicio a ambas opcionesen alternativas no ganadoras, frente a un oficialismo que, recordemos, posee hoy un caudal del 35%de los votos.

Es pertinente también preguntarse dónde irá Pino Solanas, ahora que Ricardo Alfonsín pareceencaminado a encabezar el panradicalismo.

Aquel prometedor trípode Solanas-Binner-Juez, que en teoría aseguraba al espacio el 10% a nivelnacional como piso, sufrió también un duro retroceso tras el resultado de la interna bonaerense dela UCR e incluso penetran en Buenos Aires.

Distanciado del espacio solanista y decidido Sabbatella a ir por fuera de las estructuraspartidarias como candidato a gobernador, más la segura convergencia del GEN en la reedición delAcuerdo Cívico y Social que propondrá Ricardo Alfonsín, el espacio encabezado por Pino Solanas notiene candidato competitivo en el distrito bonaerense, por lo que se hará más complejo eldespliegue nacional de Proyecto Sur.

La nueva fuerza de centroizquierda frente a esta nueva realidad deberá, tal vez, reorientar suestrategia y concentrar sus esfuerzos en la Ciudad de Buenos Aires, donde sus chances de triunfoson muy probables, respaldadas en la excelente performance de 2009 y la menos que pobre gestión dePRO, que ya erogó 16 puntos de votos en la última elección respecto a su triunfo de 2007 y prometeseguir el despilfarro electoral. La elección interna de la UCR bonaerense, en esta perspectiva, nofue neutra y, más allá de las preferencias electorales, la emergencia de Ricardo Alfonsín comoreferente de la segunda fuerza nacional será un avance en el proceso de mejora del sistema derepresentación partidario, una expansión del horizonte democrático y de la autonomía de la políticafrente a las corporaciones, además de una gran chance electoral para el panradicalismo.

Se trata, finalmente, de un triunfo de la política y su autonomía y una chance cierta deconstituir un nuevo sujeto opositor, más allá de las demandas editoriales de los medioshegemónicos.


*Director de Consultora Equis; asesora al Gobierno.

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