•AUTOLESIONISMO CRIOLLO

¿Anda tan mal la Argentina?

Los italianos tienen una palabra: “autolesionismo”, para referirse a ese hábito o esa vocación de algunos de sus habitantes de criticar casi todo lo que sucede en la bella Italia.

23-08-2026 | 17:52

Los italianos tienen una palabra: “autolesionismo”, para referirse a ese hábito oesa vocación de algunos de sus habitantes de criticar casi todo lo que sucede en la bella Italia.Como sucede con los italianos, nuestro pesimismo característico sobre la Argentina es, muchasveces, infundado, en especial cuando se la compara con los países de la región, todos muy queriblesy respetables, pero cada uno con sus problemas. Ese autolesionismo criollo es alimentado porsectores de la oposición al kirchnerismo que, en ausencia de una estrategia creativa, ganadora yresponsable, se dedican a impugnar automáticamente todo lo que hace el Gobierno, dentro y fuera delpaís.

Es cierto que el kirchnerismo comete muchos errores en el campo internacional; Néstor Kirchner,sobre todo, que consideró a las relaciones con el mundo como un apéndice de sus necesidadesinternas bajo la consigna: ¿qué me conviene hacer para ganar votos dentro del país? Una manera dever las cosas a contramano con la de Juan Perón, para quien había que partir de lo que pasaba en elmundo.

Un buen ejemplo de ese pecado original es el bloqueo del puente a Uruguay por parte de losasambleístas de Gualeguaychú que se oponen a la pastera. Kirchner incentivó esa acción directa;quienes mantienen el corte son cada vez menos, pero la medida continúa. Como entrerriano, piensoque es un grave error que tan pocos sigan empecinados en una medida que perjudica la relación conun país con el cual nada debería separarnos, hasta porque el despegue de Entre Ríos supone la mejorexplotación de sus cuantiosos recursos naturales y de su privilegiada posición geográfica que laconvierte en un paso casi obligado de las rutas del Mercosur. Ahora, si nos vamos a dedicar acortar un puente internacional durante tres años…

De eso nada dice la oposición y es lógico porque es un error todo del kircherismo, aunquealgunos ahora disidentes u opositores también lo han respaldado. Más me parece criticable el usopor parte de sectores anti K de ciertos hechos internacionales, que los lleva a desear lo peor parael país sólo porque ahora está gobernado por los Kirchner. Por ejemplo, varios opositores y tambiénalgunos analistas pronosticaban con alegría que el Grupo de los 20, del que forma parte laArgentina, sería reemplazado por el Grupo de los 14, que no es integrado por nuestro país, y que aesa asociación se le confiaría un poco el gobierno del mundo. Pero sucedió que Barack Obamapropuso, y los países más desarrollados lo aceptaron, que el G-20 se ocupe de las cuestionesglobales.

Esos opositores podrían aprender algo importante de un país que recién parecen descubrir ahora:Brasil, que es ese nacionalismo, a veces infantil y exagerado, que caracteriza a todas sus fuerzaspolíticas. Es difícil imaginar que a alguien se le ocurra en Brasil que podría erosionar a Lula daSilva elogiando sistemáticamente a otros gobiernos. Es lo que hacen algunos opositores, que paraatacar a los Kirchner ensalzan a Lula. Según ellos, Brasil se convirtió en una potencia porque Lulamantuvo la política económica neoliberal de sus antecesores. Por eso, afirman, Brasil crecemientras nosotros nos achicamos.

Eso es casi ofensivo hacia Brasil, que siempre fue un país grande y tuvo al menos un producto deexportación relevante, desde la caña de azúcar; como aclaró Javier González Fraga en PERFIL, elúnico período en el que la Argentina tuvo un mayor PBI fueron unas décadas a fines del siglo XIX yprincipios del XX. En segundo lugar, si se comparan los PBI a valores constantes, no hubo grandesvariaciones en los últimos años. Claro que eso no ocurre si se compara un PBI con un peso débil(dólar a 3,85 pesos) con otro PBI con el real sobrevaluado (dólar a 1,6/1,7 reales), pero eso es unerror. Como también lo es atribuir la designación de Río de Janeiro como sede olímpica 2016 a lasmejoras en seguridad de Lula o a la promesa de Lula de convertir a las favelas en barriospopulares, o considerar que ya hay menos pobres e indigentes en Brasil que en Argentina. Costaríaconvencer de eso a los propios brasileños.


*Autor de Operación Traviata y Lula, la izquierda al diván.

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