Ánimos perturbados

25-08-2026 | 09:24

Tapas de jueves, viernes y sábado. Dos ediciones especiales más la normal del sábadoreflejaron día a día el hecho que modificó la política argentina.

Al comienzo fue Macri, tras la 125 Cobos, después Reutemann, luego De Narváez, más tardeAlfonsín, y recientemente Scioli. El candidato del momento a ser “el” candidato apresidente de 2011 ha venido cambiando porque, pasada cierta cantidad de meses, aburre o se gasta.Pero ésa no parece ser la suerte de Cristina Kichner de cara a su reelección. Tras la muerte de sumarido, hoy hasta podría ganar en primera vuelta y, si bien las adhesiones se diluirán con eltiempo, faltan sólo cinco meses para las precandidaturas con el verano en el medio y el Congreso enreceso.

El kirchnerismo está hoy electoralmente revigorizado, pero cuando recién se conoció la noticiade la muerte de su jefe, el miedo a que sin él todo el oficialismo se derrumbara más o menosrápidamente hizo que muchos partidarios del Gobierno salieran a distribuir insultos y acusacionesdesequilibradas. Rosendo Fraga y el diario La Nación recibieron imputaciones de querer ponercondiciones a la Presidenta por una columna ordinaria escrita a las apuradas que no tenía punto decomparación con la de Claudio Escribano publicada en 2003 y a la que se pretendía asociar.

Al revés, con el paso de los días, cuando se iba consolidando la idea de que, en realidad, loque sí podía derrumbarse no era el oficialismo sino el armado de la oposición, a quienes invadió elmiedo fue a los adversarios de Kirchner, que entonces comenzaron a acusar a algunos periodistas ypolíticos de dejarse llevar por la sugestión colectiva y no ser críticos del fallecido.

Esa posición se expuso de forma visceral en un editorial del diario La Nueva Provincia de BahíaBlanca, claramente posicionado en la derecha, que bajo el título de “Hipocresía” decía:“Muchos de quienes en vida de Néstor Kirchner le llamaron maldito, hipócrita prebendario,oportunista, corrupto y corruptor ahora lo llaman estadista. Esas loas fúnebres sobre él, apenasmuerto, representan una impudicia. Adviértase el intríngulis: si mienten ahora respecto deKirchner, ¿cómo estar seguros de que no mentían antes? Si ahora lo elogian faltando a la verdad,¿cómo saber que no faltaban a la verdad también antes, cuando aparentaban criticarle? Vayaproblema. Ciertos políticos, periodistas, intelectuales y empresarios son de una hipocresíaenfermiza. De un oportunismo que desea quedar bien tan sólo por el qué dirán”.

Pero no sólo el miedo perturbó los ánimos, primero de uno y luego de otro sector: también hubouna alegría maníaca reflejada, en el lado de quienes rechazan al kirchnerismo, por chistes depésimo gusto sobre la Presidenta y su marido fallecido, sumado esto a brindis, bocinazos y otrasmanifestaciones inexcusables. Y del lado de los partidarios de Kirchner, por manifestantes que,plenos de omnipotencia, amenazaban a opositores y periodistas, mientras Moyano lucía entre losmoderados.

Con las diferencias del caso, los dos días de rescate de los mineros acapararon tanto laatención de los chilenos como el velatorio y el cortejo del funeral de Kirchner en Argentina. Allíse transmitió el mensaje de unión que los refleja. Aquí, el de división.

Fue un triste espectáculo ver cómo una muerte que sanamente conmovía a gran parte de la sociedady no sólo a los simpatizantes de Kirchner, en lugar de llamar a recogimiento hubiera trastornado,de un lado y del otro, a quienes cualquier hecho les viene bien para descargar su odio.

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