•reclamo del agro

Apenas un conflicto más

El gesto de Cristina el pasado martes de acercarse ella misma a la mesa de discusión con los representantes de los segmentos agrofinancieros fue ciertamente muy adecuado.

22-08-2026 | 03:48

El gesto de Cristina el pasado martes de acercarse ella misma a la mesa de discusión con losrepresentantes de los segmentos agrofinancieros fue ciertamente muy adecuado. Marcó el comienzo deuna nueva etapa del conflicto que, es de esperar, conduzca a una solución seguramente relativa einsatisfactoria que sin embargo suponga un paso adelante. Pero al mismo tiempo la presenciapresidencial señaló el fin como conflicto excluyente de la sociedad argentina.

Más no se puede avanzar en el gesto de asignar relevancia a un conflicto de partes. A partir deahora, el canal de negociación deberá ser estrictamente sectorial, y por la dinámica de la crisisinternacional y su acelerado despliegue local, ya muy notable en el comportamiento de indicadoreseconómicos y sociales múltiples, paulatina pero inexorablemente este conflicto con el sectoragropecuario será uno más y, probablemente, ni siquiera el más importante que se instalará en elhorizonte nacional.

La fuerte caída en los niveles de actividad económica en el conjunto de los sectores económicosy el inexorable crecimiento del desempleo, con la crisis de ingresos familiares que sobrevendrá enconsecuencia, pondrán en juego rápidamente a otros actores sectoriales, representantes de diversossegmentos sociales, muchos de ellos fuertemente organizados que desplazarán en preponderancia, porsu capacidad de presión y de promover conflicto ya probado históricamente, al hasta hoy hegemónico“nuevo sujeto agrario”. En esta perspectiva, el Gobierno hace muy bien en acelerar unnuevo escenario de relacionamiento sectorial, dejando atrás los más duros métodos anteriores denegociación. Es de puro sentido común en las circunstancias actuales. En esta nueva etapa, losacuerdos parciales deberán ser aceptados como parte de un proceso probablemente sin solucióndefinitiva a la vista y harían bien el Gobierno y el sector agropecuario en adecuarse rápidamente aesta nueva realidad. En este sentido, tras la agotadora jornada del pasado martes con la presenciapresidencial, por Radio del Plata, en el programa del periodista Ronen Swarc y al enterarse delrechazo de Alfredo de Angeli a los acuerdos parciales, Eduardo Buzzi sostuvo que “me tienenhinchado las pelotas actitudes como ésta”. Más allá del colorido de la frase, mostraba elamigazo –que no ata los perros con chorizos– de manera transparente que, aun para losdirigentes del sector más macanudos y encumbrados, la persistencia del reclamo desairado del yaindisimulable energúmeno de Gualeguaychú parece responder a una etapa que va quedando atrás: laetapa de centralidad absoluta del conflicto agropecuario, definitiva y crecientemente pérdida nosolamente en términos de opinión pública, ya estragada y de manera creciente por el horizonte cadadía más cercano de la crisis social y económica, sino en términos productivos y políticos.

En este sentido, indigna observar a una parte de la oposición política, pretender estirar sinedíe el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario y mantenerlo además en su punto demáxima conflictividad, para no perder ellos visibilidad mediática y entonces diluirse comoalternativa electoral de cara a las elecciones parlamentarias de octubre. En este sentido, esparadigmático el reiterado espectáculo televisivo de Elisa Carrió reclamando sostener la tasa deganancia de los segmentos agrofinancieros, promoviendo alegremente las viejas y ruinosas recetas dedéficit fiscal con endeudamiento externo y, como los neoliberales en los años noventa,pronosticando calamidades de todo tipo si esto no ocurriera.

Todos sabemos –y los que aún no lo sepan, lo averiguarán pronto– que el sectoragropecuario no es ni nunca fue el de peores condiciones de producción y beneficios existente enArgentina y, mucho menos, el de perspectivas más sombrías en un país con 30% de pobres y 40% deinformalidad laboral no al finalizar, sino en el inicio de una megacrisis social y económica deescala planetaria.


*Director de la consultora Equis.

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