•TODOS CONTRA TODOS, LISTAS, UN EQUIPO ESPANTOSO Y PUEDE EMPEORAR!

Apocalypse Boca

La cita era en la misma isla del Tigre, segunda cabaña a la derecha, primer piso. Allí lo había visto por primera vez hacía dos años, cuando descubrí que asesoraba a Grondona.

Apocalypse Boca
24-08-2026 | 11:17

Oiga, soldado, ¿sabe quién está al mando aquí?

–¿No es usted?

Martin Sheen, como Willard, en Apocalypse Now (1979), dirigida por FrancisCoppola.

La cita era en la misma isla del Tigre, segunda cabaña a la derecha, primer piso. Allí lo habíavisto por primera vez hacía dos años, cuando descubrí que asesoraba a Grondona. Me recibió unabellísima secretaria con rasgos orientales, la especialidad de la casa. El logo de la KurtzInternational Sports brillaba en la solapa de su trajecito. De fondo, sonaba The end, el tema delos Doors. Un par de matones me acompañaron hasta una sala donde descubrí un portarretrato con elequipo de Los Camboyanos de San Lorenzo. Detrás de una puerta, una voz recitaba. “We are thehollow men...”. T.S. Eliott, por supuesto. Me asomé. Brando me invitó a pasar. Allí estaba,sentado en un viejo sofá, la vasija en el regazo, las gotas de agua fresca deslizándose entre losdedos, cayendo sobre su calva. El aire asfixiante, las aspas del ventilador de techo, su mirada dehielo. Maestro.

—Aquí estoy, coronel Kurtz. Lo escucho. ¿Qué le pasa, se peleó con don Julio?

Brando suspiró con fastidio y me atravesó con una mirada de desprecio. Giró la cabeza en cámaralenta, como buscando un eje para su cuello de bulldog.

—¿Es usted un asesino? –repitió la línea del guión como si yo fuese Sheen. Le seguíla corriente.

—Soy un periodista.

—No. Usted es sólo otro columnista que sueña pelearse con Kirchner para hacerse famoso.Todo bien con Grondona, Asch. Es más: el fútbol gratis fue mi idea, ¿lo sabía? ¡Amo entrar enconflicto con los peces grandes…!

—No fanfarronee, Kurtz. ¿En qué anda? ¿River? ¿Va a masacrar al plantel?

—No, River no. No quiero problemas con el Káiser. Es Boca. Una selva, como a mí megusta.

—¿Boca? ¡Lo que le faltaba a Boca es alguien como usted! ¿Le ofrecieron ser técnico?Buscan a alguien con autoridad, así que…

—No creo. Intenté colocar a herr Regenhardt, compañero mío en las Special Forces, pero losdirigentes prefirieron a Pompei, que ni siquiera es el árbitro. Ellos sabrán. Igual, esos muertossólo con napalm podrían ganar un partido. ¡Deberían llamarlo al bueno de Kilgore!

—Sí, recuerdo el papel de Robert Duvall. ¡Le encantaba su olor por las mañanas! Unabestia. Oiga Kurtz, sea sincero, ¿tuvo algo que ver con el crimen de Abel, el torturado?

­Brando arrugó el ceño y me miró con fastidio. Parecía desilusionado por la pregunta. Teníarazón. El muchacho estaba condenado y no necesitaba conspiraciones para irse con los pies paraadelante. Hizo todo mal. Lo de River apenas fue una pulseada entre mancos.

—OK, olvídelo Kurtz. Pero dígame: ¿qué lo preocupa tanto?

—La duda, Asch. Mis hombres recibieron un par de propuestas de allegados para“limpiar” el club. Una es para que nos encarguemos del duro de Don Torcuato, ¿cómo esque lo llama usted?

—El enganche melancólico. Estaba cantado. ¡Ese muchacho tiene más enemigos que elGobierno! Vamos, hable. ¿Quién es el otro?

—El rubio volador.

Abrí los ojos y tragué saliva. Oh, no. Necesitaba saber más.

—Unos quieren deshacerse del enganche porque sale más caro que una francesa y les hace lavida imposible. Otros creen que el mejor negocio es hacerlo jugar para que les infle a los jóvenescon valor de reventa y convertir al rubio en bronce de una vez por todas. Y hay genteque…

—¡Que qué!

—Quieren liquidarlos a los dos. Me piden una Operación Traviata doble. ¿Qué me dice?¡Después dicen que mis métodos en Vietnam eran brutales! Al lado del ambiente del fútbol, esaguerra fue un amistoso de barrio.

—The horror, che… A ver, Ameal, Beraldi, Crespi, London, Palmieri. ¡Dígame de partede quién fueron a verlo, Kurtz!

—Pare la mano, viejo. Yo tengo códigos, no como esos técnicos carroñeros que revoloteancuando huelen la carne podrida de un colega. ¿Qué quiere saber de esa lista? ¿Quién la juega deverdugo? ¿O… quién será la próxima víctima?

Glup. ¡La cosa está peor de lo que me imaginaba! Boca amenaza con tener más muertos que laGuerra Civil Española. Hay listas negras por todos lados. Presos con condena como Ibarra,Krupoviesa, Morel o Marino; expatriados como Abbondanzieri, fusilados al amanecer como Paletta,Prediguer, Mouche o Javi García, extranjeros deportados como Luiz Alberto y Bonilla, heridos enbatalla como Méndez. ¿Podrá el Mellizo Guillermo volver de su exilio como un pequeño Perón, paradevolverles la alegría a las masas bosteras? ¿Negociará? ¿Quién será su Tío Héctor, quién su LópezRega, quién su Firmenich? ¿Ganará por afano, como con Cámpora y Solano? ¿Le darán su 17 u otro 55,compatriotas?

—Mmm… No siempre un buen soldado es un sabio estratega. Pero esto es Argentina y acátodo es posible, ¿verdad? ¿Juega Ortega, Asch?

Brando no esperaba ninguna respuesta. Inclinó la espalda y me apuntó con su mentón, desafiante,como il Duce o Maradona. Hablaba sobre “la voluntad de poder” y “el genio”cuando decidí irme. En la escalera me crucé con Dennis Hopper, todavía en su papel de fotógrafoloco. Venía de Boca, con material exclusivo para Kurtz. “¡No sabés! ¡Se pudrió todo,man!”, gritó sin detenerse. Parecía feliz.

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