•los CONSEJOS DE ROUBINI

Argentina tiene que preservar la competitividad

Días atrás, el notorio economista Nouriel Roubini, por medio de una videoconferencia en ocasión de la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción, hizo reflexiones sobre la economía mundial y la argentina.

23-08-2026 | 23:13

Días atrás, el notorio economista Nouriel Roubini, por medio de una videoconferencia en ocasiónde la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción, hizo reflexiones sobre la economíamundial y la argentina.
Además de aludir al “lento rebote” de la economía global, enfatizó el tema de ladepreciación a nivel internacional del dólar, lo que calificó como una “mala noticia”para los países emergentes, que, así, tenderían a perder competitividad.
En rigor, este comentario vale si no se hace como China y otros países asiáticos, que“repegaron” su moneda al dólar americano, asociándose a la ventaja competitivaadquirida por los EE.UU., vía el dólar más débil. Obama le reclamó recientemente a Jintao por estaasociación molesta para los americanos.
Roubini no es Obama, pero emite, matizadas, opiniones parecidas a éste. Critica la compra dedivisas que hacen diversos países, como los citados y otros, en función de la cual, con sus más ycon sus menos, se busca limitar la apreciación monetaria con respecto al dólar.
El argumento esgrimido por el colega es tradicional: aquella compra suscita expansiónmonetaria y ésta podría avivar la inflación. Disentimos. No hay una conexión obligada del tenorrecién citado. Incluso, la autoridad monetaria puede usar políticas esterilizantes en el frentemonetario. Y la asociación de políticas de ingresos y de carácter fiscal puede servir para encauzarla inflación por fuera del carril monetario.
Ante esto, los lectores pueden aducir, y con razón, que “se trata del tema desiempre”. Todas estos temas discurrieron durante el período de nuestro exitoso modelocompetitivo productivo de pocos años atrás y, a la postre, la gestión concluyó abandonando eldebido respeto de los resortes no monetarios y no cambiarios de control de la inflación, por lo quefinalmente la inflación se empinó.
Lo que, de facto, nos aconseja Roubini es que nos resignemos definitivamente en materia decompetitividad cambiaria y que, de base, desconfiemos de la expansión monetaria. Eso sí, aporta untoque progresista: alienta aplicar algún impuesto al ingreso de capitales (como en Brasil y como serumorea en Colombia) buscando desalentar posibles burbujas. Como si dijera: “Piérdase,competitividad, pero con un piso”.
¿Qué vale y qué no de lo dicho por Roubini? Nosotros debemos, al revés de lo que sugiere,preservar la competitividad (ya perdimos bastante al respecto) y seguir comprando divisas. En sucaso –todavía es prematuro hablar del riesgo de burbuja en nuestra experiencia–, vale ovaldrá la pena aplicar, ratificar o extender tributos y otros mecanismos al ingreso de capitalesespeculativos. Las herramientas: la compra de divisas y el manejo de capitales son sumables y noopcionales. Llegados a un punto, deberíamos más bien comprar divisas del superávit comercial (conun trato más “normalizado”) y no las especulativas. Y en cuanto a la inflación, éste esun tópico ligado a serias políticas de ingresos y fiscal más que a políticas cambiaria y monetariay de tasas.
Claro que lo recién aludido coincide con lo preferible; con un “primero mejor” ocon un “segundo mejor” bastante robusto. Y, según lo que vimos en varias notas, lapropia posibilidad de un “segundo mejor” concreto es, aun, una mera hipótesis detrabajo. Surgen entonces dudas e interrogantes. Recuérdese que nosotros nos movemos con undiferencial positivo de inflación no trivial frente a otros países que compran divisas, sin quetodavía haya visos de que ese fenómeno tienda a encauzarse. Ante esto, ¿persistirá el Banco Centralen la compra de dólares (ya la divisa perdió unos centavos) o se dejará llevar por la visiónopuesta? Véase que aun manteniendo el valor nominal del dólar, persistiendo la inercia de lainflación efectiva –no la ilusoria–, se perfila una apreciación real. Asimismo,interesando más en el nuevo “giro” el apalancamiento financiero externo, ¿no ayudaríala caída interna del dólar para reforzar la zanahoria de los altos rindes financieros en dólares?Es en un contexto tan peculiar donde “caen” los consejos de Roubini.

*Economista.

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