Asesinato a la española

Asesinato a la española
24-08-2026 | 19:56

Estuve en Madrid hace un par de semanas. En mi recorrida por las librerías, solía preguntar sitenían algún policial para recomendarme. Pero los libreros españoles no leen policiales o, almenos, no confiesan que lo hacen. Era como preguntar por DVD pornográficos en la Cinemateca. Encambio, los libreros me hablaron de los dos sellos editoriales independientes más modernos yvistosos del mercado español: Periférica y Errata Naturae, cuyos títulos filosos y diseñoselegantes llaman la atención en las mesas de novedades. De hecho, los libreros no me dieron muchainformación sobre lo que buscaba, pero me contaron todo lo que había que saber de estas casas deedición tan coquetas y esmeradas. Así averigüé que una de ellas fue fundada por una pareja, peroque ahora están separados y la mujer está de novia con el dueño de la otra editorial. No sé si serácierto y no me acuerdo si el dueño de Periférica sale con la dueña de Errata Naturae o viceversa,pero me sorprendió gratamente que los libreros consideraran parte de su trabajo informar a susclientes sobre la vida de los editores. Creo que la práctica le da un toque humano a un medio cadavez más impersonal y dominado por las multinacionales.

Si los libreros no supieron decirme qué era lo que yo debía llevarme, las respuesta llegó encambio en forma de libro, ya que justamente Errata Naturae acaba de publicar su Guía de la novelanegra. Con una tapa de color marrón y uno de esos excelentes dibujos humorísticos que hacen a ladistinción del sello, el libro está firmado por Héctor Malverde, de quien se aclara en la solapaque no es más que el seudónimo de un señor que se ocupa habitualmente de la Gran Literatura, peroque ha condescendido a regalarnos su erudición en este género menor sin darse a conocer. Parecejusto: un tema vergonzoso merece eruditos secretos. Pero la lectura hace sospechar algo peor que uncaso de cobardía. Hay gato encerrado en Guía de la novela negra. Para hacer honor al género, setrata de un crimen cometido contra los lectores, acaso por una asociación ilícita que ha construidoun autor falso cuyos datos biográficos pueden rastrearse a lo largo del texto pero tienen toda laapariencia de haber sido inventados por la banda que se repartió la tarea.

Como corresponde a una novela de enigma, las pistas sobre Malverde bien podrían ser falsas. Enlugar de identificar a su autor, la uniformidad del estilo y la repetición de los adjetivos pruebanmás bien que este no existe como tal, ya que todo escritor es incoherente en algún grado mientrasque el autor de Guía... se muestra implacable y sistemáticamente fiel a sí mismo. Así es como cadaentrada (el libro se organiza por autores y de cada autor se elige un título y se esboza subiografía) es idéntica a las otras: farragosa hasta la intrascendencia y enfática hasta elempalago. Como guía se parece más bien al mapa de una ciudad en la que todas las calles llevan elmismo nombre (acaso el futuro de Río Gallegos). Todos los escritores son magníficos y geniales y,si no lo son, merecen igualmente que los leamos porque “unimos la fascinación propia de estatruculenta historia a la destreza narrativa y el oficio siempre excelente del escritor.

Malverde, o el conjunto de titiriteros que se oculta tras su nombre, cree que esa venta masiva eindiscriminada de libros a la que se aplica con enjundia se justifica en la uniformidad del lectorde policiales, que este es un personaje que busca simultáneamente el entretenimiento másirresponsable y una coartada ideológica que le recuerde lo sórdido que es el mundo. Es que Malverdeno distingue nada y al no hacerlo nos humilla como lectores. Merece que lo estrangulen. Si no espor el libro, por creer que Woody Allen es la cumbre del cine.

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