•SE ACABO LO QUE SE DABA

Asumir los riesgos de vestir la celeste y blanca

Ya está. Todo lo que no se hizo no se hará. Todo lo que se hizo hay que ponerlo en práctica. Llegó el momento de asumir los miedos, los riesgos y la camiseta que se lleva puesta.

24-08-2026 | 13:56

Ya está. Todo lo que no se hizo no se hará. Todo lo que se hizo hay que ponerlo en práctica.Llegó el momento de asumir los miedos, los riesgos y la camiseta que se lleva puesta. Llegó elinstante en el que los sesenta partidos del año, la Champions, las ligas deEspaña/Italia/Inglaterra/Argentina, el tobillo, la cabeza, el muslo derecho o el aductor izquierdoquedarán de lado. La Selección tiene que buscar el 11 de julio; tiene que buscar la final; tieneque buscar un equipo que lo lleve hacia ese domingo de gloria.

Este tiempo de vigilia fue de especulaciones y varias palabras huecas. Maradona viajó conOtamendi de “4” y hoy estaremos en Johannesburgo con Tevez de “11”.Viajaron forajidos pagos por colectas/Gobierno/AFA/entrenador/mánager. Algunos regresaron. Pero noregresaron porque alguien tuvo un feroz ataque de pudor y/o sentido común. Volvieron porquehicieron un escándalo en el avión. De haberse “portado bien”, hoy estarían merodeandola concentración de Pretoria como aves rapaces. Por primera vez en sus vidas –en muchoscasos, sólo porque sus empresas contratantes ya no son socias de Grondona–, la mayoría de esatroupe de ansiosos personajes, identificada como “periodistas deportivos”, apoyó susenvíos desde Sudáfrica contando y mostrando el acecho de esa lacra en lugares imposibles paracualquier mortal que no pertenezca al grupo de la Selección.

Es cierto que estos salvajes van a los mundiales desde 1986. Quien esto escribe, estuvo en lasadyacencias del estadio azteca y vio cuando las barras de Boca y Chacarita juntas enfrentaban a loshooligans en la previa del partido con Inglaterra. Poco se dijo aquella vez, salvo alguna menciónperdida a que Bilardo y varios jugadores habían puesto plata para que fueran a la gesta deMéxico.

Después estuvieron siempre, pero jamás fue mencionado. Siempre solventados por los mismos:gobierno y AFA. Pero esta vez la mención fue más clara que nunca.

Es real que el Gobierno nacional es atacado de manera irracional por diferentes sectores delpoder periodístico y económico de la Argentina. La inminente Ley de Medios, el examen de ADN de loshijos de Ernestina Herrera de Noble y el intento de recuperación de Papel Prensa tocaron cuerdasmuy sensibles en lugares poco sensibles y cualquier cosa es utilizada en contra.

Que el Gobierno se haya hecho propietario de las transmisiones televisivas del fútbol tambiénafectó intereses profundos. Y esto se lo cargan en la cuenta todo el tiempo. También con la mencióna repetición de los vínculos del Gobierno con las barras.

Hay cosas que son innegables. Lo único que cambió es que los medios que antes callaban elfenómeno y lo escondían bajo siete llaves, ahora lo mencionan hasta en el más mínimo detalle. Y el“fenómeno barra brava” existió siempre.

Pero, salvadas las cuestiones anteriores, la inocencia del Gobierno en el viaje de estosindeseables es poco creíble. Y mucho menos creíble es la inocencia de Julio Grondona. Ya hablamosla semana pasada de que estos sujetos fueron creados por los dirigentes de fútbol y alimentados porlos mismos dirigentes, entrenadores y futbolistas. Posteriormente, llegó la utilización de lospolíticos. Pero no antes. Los culpables de la existencia de las barras como institución son losdirigentes de fútbol.

Al margen de esto, la vida en Pretoria fue bastante tranquila, salvo un par de cuestiones. Laprimera de ellas fue un dolor en el tobillo de Diego Milito. Después de la primera práctica quepresenciaron los periodistas, Milito se sentó en uno de los bancos con hielo en la zona. O sea,nada importante.

La segunda cuestión sí es relevante. El preparador físico de la Selección, Fernando Signorini,dijo: “En lugar de hacer controles antidoping, deberían cuidar más a los jugadores, quejuegan una cantidad de partidos inhumana. Messi, por ejemplo, jugó demasiados partidos. El daño yaestá hecho, es irrecuperable”. A partir de esas declaraciones –brutales, pero honestasy muy profesionales–, dentro de la concentración sintieron que se violaba un gran secreto. Elfísico de Messi está en un menor puntaje del que nos dicen. El doctor Donato Villani saliórápidamente a decir que Lionel está impecable. Maradona dijo, en la conferencia de prensaobligatoria de ayer, que “los 23 jugadores están perfectos”. La realidad es que Messi yMilito son los futbolistas del plantel argentino que más partidos jugaron en la temporada. Y que aLeo lo tienen entre algodones.

Ahora ya está, no hay mucho por hacer. Seguramente, pocos habrán dormido. Los futbolistas podránser figuras en sus grandes clubes europeos y ganar fortunas, pero la gloria del Mundial esinigualable. Tal vez, sus vidas privadas tengan un brillo que los encandile. Quizá Maradona–el mejor de todos los futbolistas vistos alguna vez– piense en exponer toda su gloriay se sienta gratificado por vivir su vida con riesgos, a él le gusta así. Es probable que losbarrabravas hayan conseguido los 400 tickets que obraban en poder de Grondona hasta ayer a la tardey que estén en la tribuna. Saben que, ahora, con las camisetas albicelestes en la cancha, poco sedirá de ellos. Hasta los contras del Gobierno se llamarán a silencio. El fútbol lo tomará todo pormuchos días.

Ojalá que salgamos campeones. De todo corazón.

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