La nueva composición del Congreso Nacional ha despertado enormes expectativas de cambio. Hastaahora, los movimientos de la reciente mayoría opositora han estado fundamentalmente dirigidos aocupar posiciones de poder que hasta ahora detentaba el oficialismo.
Ese proceso terminará en breve y probablemente se inicie el tradicional receso legislativo. Elretorno a las actividades legislativas ordinarias, que es el período en el cual se pueden presentarnuevos proyectos, debería encontrar a la oposición con una agenda para mejorar la calidad de lasinstituciones. Aunque el Congreso no puede modificar la administración cotidiana de la economía,tiene un gran campo de acción para sentar las bases para que nuestro país recupere un marcoinstitucional, sin el cual el proceso de desarrollo se torna aleatorio e incierto.
Hay dos campos particularmente importantes en esta dirección: reforma del Estado y reformatributaria.
La reforma del Estado es un terreno extenso y abandonado desde años y será difícil abordar todoslos problemas simultáneamente. Pero hay un tema que requiere acción urgente: el modo de acceso alos cargos públicos denominados “escalafonarios” o “de carrera”. A lo largode toda la administración Kirchner, virtualmente no se han celebrado concursos públicos para cubrirese tipo de cargos. Debería sancionarse una ley prohibiendo –sin excepciones– ladesignación de agentes públicos sin este requisito. Además, debería darse un plazo para convocar aconcursos en todos los cargos de planta en que los funcionarios actuantes no hayan accedido por esemedio. Naturalmente, también será necesario legislar sobre la naturaleza de los juradosactuales.
La dimensión de este cambio es enorme. Si se pusiera en práctica, no sólo se mejoraría lacalidad de los servicios del Estado, sino que se rompería la cadena de insana subordinación de losagentes permanentes del Estado a los designios y preferencias de los funcionarios políticos deturno.
Naturalmente, este proceso debería comenzar por el vapuleado INDEC, al que, además, habría quedotar de una autonomía de la que hoy carece. Una idea posible es que el director del organismo,además de ser elegido por concurso, debiera ser ratificado por alguna de las Cámaras del Congreso,como ocurre con la designación de embajadores, que debe ser aprobada por el Senado. La posibilidadde que el INDEC dependa del Congreso no parece una buena idea. Se trata de un organismo clásico delPoder Ejecutivo que forma parte del denominado Sistema Estadístico Nacional, es decir, una red deoficinas estadísticas en todo el territorio que dependen, a su vez, de los poderes ejecutivosprovinciales.
En cuanto a la reforma impositiva, el tema más mencionado, es la reforma al sistema decoparticipación federal de impuestos. En este campo la morosidad es grande. Según la ConstituciónNacional de 1994, debió haberse hecho antes de la finalización del año 1996.
Es un tema muy complejo en el cual será difícil llegar a acuerdos en un plazo breve. Lo que sídebería hacerse es constituir una comisión específica con recursos y capacidad de contratación deprofesionales calificados para elaborar una propuesta de reforma que atienda a criterios objetivosen materia de reparto de recursos entre la Nación y las provincias.
En un plazo más inmediato, el Congreso debería comenzar a desmantelar un sistema tributario y degasto público que se ha tornado cada vez más arbitrario e ineficiente.
Por un lado, han crecido los impuestos y otros gravámenes con afectación específica, es decirque se destinan de manera permanente a la consecución de determinadas acciones. Esta modalidad deasignación de recursos genera rigideces e ineficiencias.
Habitualmente, quienes reciben estas partidas tienen asegurado año con año un presupuesto sinestar obligados a presentar programas y realizaciones que lo justifiquen o, peor aún, inventandoacciones superfluas.
Del lado del gasto, es hora de dar marcha atrás con las facultades discrecionales del PoderEjecutivo Nacional derivadas de la Ley de Emergencia Económica y otras normas complementarias. Siel próximo año el nuevo Congreso lograra avanzar en este puñado de temas, estaríamos frente a uncambio profundo y esperanzador.
*Economista del Justicalismo.




