•COMO SE VIVE EN EL PUEBLO DESPUES DE LA TRAGEDIA

Baradero, reflejo de un país crispado y autodestructivo

La muerte de dos adolescentes y los incidentes del domingo pusieron a Baradero, una tranquila y próspera localidad bonaerense, en el centro de la atención mediática. PERFIL recorrió la ciudad y habló con las madres de las víctimas, con sus vecinos y amigos, con el intendente y con otras personalidades locales. La gente está crispada, exige justicia y carga contra los inspectores de tránsito, los “zorros grises”, a los que acusa de conductas autoritarias frente a los infractores, pero, al mismo tiempo, continúa llevando en moto a sus chicos sin usar el casco o cruza las vías del ferrocarril con las barreras bajas.

Baradero, reflejo de un país crispado y autodestructivo
24-08-2026 | 10:03

Enviado especial a Baradero.
Borges decía que todos los pueblos de provincia se parecen hasta en eso de creersediferentes. Sin embargo, Baradero insiste en parecerse más a sí mismo. O al menos asumió ese rasgode luctuosa distinción el domingo 21, a las primeras horas de la madrugada, cuando algunosmuchachos que salían de los boliches incendiaron la camioneta que había embestido a losadolescentes Miguel Portugal y Giuliana Giménez –quienes viajaban sin cascos en una moto debaja cilindrada y murieron a consecuencia del hecho–, y luego, por la mañana, estos u otroschicos, y centenares de adultos, se agruparon en la plaza principal para pedir justicia por loocurrido y luego ingresaron en la Intendencia y robaron y quemaron buena parte del edificiomunicipal.
¿Qué extraño criterio de reciprocidad, qué curioso supuesto de equivalencia lleva a que lamuerte deba ser vengada con la destrucción de objetos? La quemazón y saqueo de la Intendencia deBaradero también afecta a los propios habitantes del lugar, porque allí estaban, entre otras,partidas de nacimiento, fichas de empleo, constancias de aportes, los elementos mismos de manejodel pueblo. Por supuesto, no hay cobro ni revancha ni resarcimiento que compense la muerte de unhijo. Ese es el absoluto del dolor, para el que no existe ninguna correspondencia. No obstante, sonlos propios padres de los adolescentes muertos quienes no reclaman venganza sino justicia. En estepunto, donde la tragedia se encuentra con lo insoluble, la política y lo social no acompañan sinoque justifican con una palabra: “crispación”. La creencia es que el país está“crispado”. Una excitación inexpresable, injustificable, domina todos los ámbitos y loexplica todo. Como si los fenómenos colectivos fueran como las olas del mar o las agitacionescoreográficas de las hinchadas de fútbol durante los mundiales. El gobierno está crispado, laoposición está crispada, los medios están crispados. A la oposición la crispa el Gobierno que secrispa con la oposición que defiende a los medios crispados contra el Gobierno. El fantasma del malson los otros, sus causantes, los culpables. Con su prodigiosa capacidad de síntesis. El gobernadorde la provincia de Buenos Aires pareció resumir ese estado de las cosas cuando acusó de montarsesobre el dolor de un pueblo a un grupo de “infiltrados”. El lector memorioso recordaráque la palabra “infiltrados” se comenzó a utilizar durante la década del 70 para acusaral adversario que no se podía nombrar –así como durante años no se pudo mencionar a Perón, enla idea mágica de que la supresión de un nombre implica la supresión de la persona–. El“infiltrado” fue, en los 70, el antiargentino, el agente extranjero, el sujeto puestoal servicio del mal, de la deslealtad, de la traición, de la conspiración. Ser un infiltrado eraser alguien o algo que debía ser extirpado quirúrgicamente. Una proliferación cancerosa. A ellos,cuchillos y quimioterapia, que fue lo que se utilizó durante esos años siniestros y los quesiguieron luego.
Lo curioso es que nadie haya observado nada respecto de ese peculiar giro lingüístico queparece inspirarse en lo peor de nuestro pasado reciente, salido de labios de quien sería el delfínsucesorio de un gobierno como el kirchnerista. Hay una serpiente medieval, el Uroboros, símbolo delas mutaciones alquímicas, que se caracteriza por comerse a sí misma, empezando por la cola. Quizála política argentina se explique mejor a través de algunas metáforas elementales.

Juventud divino tesoro. En la plaza principal del pueblo, frente a la confiteríadel Sportivo Baradero y en diagonal a la Intendencia incendiada, hay un grupo de compañeros deMiguel y Giuliana: juntan firmas para pedir justicia. Dicen que la policía de tránsito era brutal,que perseguía a la gente que iba en moto, que la encerraba y amenazaba. Que ellos, u otros,tuvieron que esconderse varias veces. Que eran brutales y los agarraban del brazo, los tironeaban,les hacían señales de fuck you: los zorros grises de la dirección de tránsito local. Que eranbarrenderos ascendidos a un puesto que no sabían desempeñar, maleducados. Dicen que el incendio loprovocaron veinte rateros de los “barrios de por ahí”. Rateros y faloperos.
Ellos están ahí para hacer el bien, para solicitar al mundo que no se repitan las desgracias,para pedir que nadie ande en moto sin casco. Les señalo el cartel de su solicitud:“Cuidémosnos”, invoca. Indico que sobra una “s”. “¡Huy!”, diceuno. “¡Y yo que escribí asesinos las dos veces con c!”.

El Aleph. Los hechos ocurrieron a pocas cuadras de la plaza. Es zona céntrica. Laesquina de Gallo y Anchorena, y los adolescentes fueron a dar sobre la vereda donde hay unalibrería. Enfrente, hay un supermercado chino. La gente del pueblo cree que la cámara de seguridaddel supermercado registró los hechos, por lo que el fiscal de San Nicolás habría retenido el videocomo prueba. A simple vista, la cámara apunta hacia adentro del local. Sí se sabe que los peritajespara establecer la verdad de lo ocurrido –accidente común o embestida deliberada de lacamioneta de la Dirección de Tránsito contra adolescentes sin casco- difícilmente podrán contar conesa camioneta, incendiada por los buscadores de revanchas. La verdad es siempre una aguja en elpajar de las interpretaciones. Lo que sí se advierte, en esa esquina, es el paso continuo deciclistas y de motos de baja cilindrada. Cada treinta segundos, un adolescente sin casco que llevaa su novia sin casco, o un ciclista que, conocedor ya del paisaje circundante, mientras sostiene elmanubrio con una mano va tipeando con la otra los mensajes SMS de su celular. Llega a la esquina y,distraído, sin detenerse, mientras va atravesando el cruce mira de reojo en dirección opuesto aaquella por donde viene el tránsito. ¿Valdrá la pena morir mientras se escribe “Ja” o“T kro” u “Ok” o “traé un klo d pan” o “bss”?Madres apenas adolescentes que vuelven del colegio o del jardín donde buscaron a sus hijos, y losllevan de a uno o de a dos, algunos con y otros sin casco. Criaturas de dos y tres años, abrazadasa sus espaldas, en dudoso equilibrio. No quiero ni imaginar una frenada súbita. Una madre concasco, su hija, de a lo sumo cuatro, atrás, también con casco. Y en el medio, entre ambas, ensánguche mortal, una criatura de a lo sumo ocho meses, sostenida por su hermanita, que no tienenada de qué agarrarse.

Intendencia. Toda la planta baja de la Intendencia fue devastada. Negros manchonesque combinan con el negro del plástico que cubre a lo que quedó. En medio de la devastación, lo quepermanece intocada es el enorme busto dorado de Pedro Alberto Carossi, padre del actual intendente,y que lo precedió en el cargo entre el ’91 y el 2000. Los vecinos lo llamaban “el tíoPedro”. El hijo del tío nos espera.
Aldo Carossi es el rey menguado de un reino cuyas fronteras rectangulares son los cristalesplastificados que trazan sus orografías caprichosas mientras cuelgan desprolijamente, flamean enlos marcos. En el despacho, el apedreo no respetó una sola ventana. Dice que los hechos se estánesclareciendo y asegura que ya están siendo identificados los delincuentes que se ampararon en unmontón de personas que estaban disconformes, dolidas o sentidas por un hecho luctuoso como elocurrido, para quemar cosas, llevarse sillas y computadoras..
—¿Ya están detenidos?
—No, detenidos no, pero aparecen en las fotos… Acá nos conocemos todos.
—¿Quiénes son?
—La mayoría tiene perfil de delincuente. Por lo menos de lo que yo he visto, la mayoríatiene algunos cargos pendientes con la Justicia y fundamentalmente con una relación muy mala con laDirección de Tránsito, porque les habían secuestrado motos robadas.
—¿La Policía de Tránsito secuestra motos robadas?
—La policía de tránsito secuestra motos. Nosotros tenemos 500 motos secuestradas, queno son retiradas porque no tienen papeles. Y hay otra situación en Baradero, donde tenemos unas 10mil motos y en por lo menos 8 mil andan sin casco. Yo creo que acá la enemistad de los chicossucede porque hay una guerra entre la Dirección de Tránsito y los pibes. En vez de ser la caza delzorro, era cómo escaparle al zorro, era ver quién era más vivo porque le pasaba más cerca alpolicía de tránsito…
—Bueno, es lógico que los adolescentes deseen infringir cualquier ley. Ahora bien,desde el lado de los adultos, la acusación de los chicos es que la policía de tránsito no sólo erapersecutoria, sino también violenta…
—Bueno, a aquellos que violan las leyes de tránsito, les cuesta mucho aceptar quequiebran las normas. La policía de tránsito no era la que perseguía, todos los operativos eran conpolicías. Ahora también hay situaciones que son… Primero, que la demonización ahora, conbandos enfrentados, está a la orden del día… Hace un tiempo venían dos autos con cuatro pibesborrachos cada uno, en contramano por la calle Malabia, a 60 kilómetros por hora. ¿Qué hace elpolicía? ¿No los sigue, no los detiene? Cuando se trata de la aplicación de la ley, el límite entreel uso y el abuso es muy finito. De ahí a que sea cierto que los golpeaban, que les ponían sogas,que les abrían la puerta… La verdad es que si ocurrió, es algo que se pudo haber escapado.Pero si con eso justifican no cumplir las normas… Hay cincuenta causas penales porque lospasan por arriba a los inspectores, los empujan, los lastiman.
—Con respecto a los hechos posteriores al accidente, el gobernador Scioli dijo quehabían sido producto de infiltrados.
—Es cierto lo que dice Scioli, han ocurrido ese tipo de cosas. Nadie puede prever quevan a ocurrir dos muertes, pero cuando ocurrieron dos muertes, en dos horas armaron…
—Pero usted dijo que acá en Baradero son pocos y se conocen todos, y ahora dice quehubo infiltrados…
—Sí, la prueba de que acá funcionó la carroña de la política. En el tema de lostestigos ya hay dos o tres causas por falso testimonio, pero con chicos que hoy llamaron porejemplo concejales de la oposición; uno de los chicos que declaró es Jonathan Pérez, lo llevaron elabuelo y el tío, el tío es radical y candidato a diputado, por la amenaza de muerte lo hicierondeclarar. Es el famoso tema del video, él llegó media hora después al lugar de los hechos y filmóun video. Y decían que había visto una persecución, que no había prendido la cámara y la prendiódespués. Bueno, ése es un militante del duhaldismo. Eso no significa que sea Duhalde, ni que sea elconcejal Marcelo Elmer, el representante local del duhaldismo. Pero hay punteros políticos metidosen el asunto. Uno se llama José Minino, que participó en este tema de los testigos y está probadoen la causa. Y hay otra puntera que se puede ver cuando agita en el medio de la marcha.
—¿Y a qué sector pertenecen?
—Pertenecen al sector que estaba con el PRO de De Narváez y que ahora está con Duhalde,la agrupación Carrillo.
—¿Usted cree que el duhaldismo le quiere hacer estallar la gobernabilidad de laprovincia al kirchnerismo, así como en el 2001 los punteros duhaldistas le hicieron estallar lagobernabilidad a De la Rúa?
—No, yo creo que esto tiene una connotación local. Nadie puede pensar que un accidenteestá armado, ¿no?
—Hay una versión que asegura que en los destrozos de la Municipalidad participó genteque trabaja para la propia Intendencia…
—Hay dos o tres; la mujer de José Minino es empleada municipal y aparentemente tambiénparticipó. Pero hubo una gran parte de los empleados municipales que pusieron el pecho y salvaronmuchas cosas.
—Usted asegura que la destrucción de los edificios fue realizada por punterospolíticos, ¿descarta que también haya sido en parte una reacción espontánea de los vecinos?
—Acá hay dos cosas bien diferenciadas. Una es la bronca, el dolor y la disconformidadde 500 personas que no son delincuentes, que son habitantes de Baradero, que es gente bien, peroque sintió que se mataron dos chicos y que hacía la lectura de que los inspectores de tránsitohabían provocado la muerte y salió a manifestar su disconformidad y su bronca. Pero su bronca llegóhasta la vereda de enfrente, ellos no cruzaron la calle. Y después vinieron los demás del otrolado, que aprovechando la bronca armaron todo, destruyeron, quemaron y robaron.
—Si las políticas que implementó fueron correctas, ¿por qué hizo renunciar a Scarfoni,el director de Tránsito?
—Porque fue un factor de crispación. Lo primero que hizo fue renunciar, porque sabe quecon esta crispación… Si aplicó miles de multas en los últimos años, entonces hay miles devecinos que potencialmente no están de acuerdo con él.
—La acusación de los chicos es que los inspectores no tienen formación ni preparación,que algunos eran barrenderos ascendidos…
—Debe ser en gran parte cierto… Andá a ver cuántos inspectores de tránsito tienenalguna formación; ni en Baradero ni en ningún otro lugar. Tratamos de educarlos con lo que sepuede, no te voy a mentir, no te voy a decir que tengo ingenieros en seguridad vial. ¡No tengo unprofesional de seguridad vial para poner de director de Tránsito!
—¿Por qué no se reunió con los familiares de las víctimas?
—Yo no quise ir al velorio, ¿en qué los ayudo? ¿Para quedar bien yo y profundizar elquilombo? Si en algún momento tienen ganas de verme, cuando quieran y donde quieran. En la esenciadel dolor que tienen hoy, ¿de qué sirve que yo vaya a buscarlas para sacarme una foto?

Final. Salimos de la entrevista. Es de noche. Vamos rumbeando hacia la salida deBaradero. Cerca ya de las afueras, hay un cruce ferroviario. Las barreras empiezan a descender. Elfotógrafo, que es quien maneja, frena el auto. Unos segundos después oímos un rumor trasero,rastrero. Para seguir la asociación, es una moto de baja cilindrada que viene a los santos pedos.El conductor tiene el casco puesto y la visera baja. Ejemplar. Frena, se arrima a las barrerasbajas, busca el espacio entre una y otra, arranca y pasa. Cuando está cruzando, gira la cabeza paraver si viene algún tren.

*Producción: Leonardo Nicosia.

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