El oficialismo debate un desacuerdo conceptual básico, con la hipótesis que sostiene larecuperación de la clase media como clave de cara a 2011. Para quien esto escribe, si el FpVrecupera ya no sectores medios, sino los votos de los sectores populares que se fugaron en 2009–recuérdese que Francisco de Narváez sacó 30% en el segundo cordón, el equivalente a cuatropuntos nacionales–, probablemente tenga muchas chances de ganar la elección en primeravuelta.
La hipótesis de la recuperación de la clase media es inconsistente en un análisis estructuralde lo ocurrido en 2009, sin opiniones de por medio. Un análisis formal de caudal de votos ydesagregados regionales muestra por qué la tesis de la recuperación de clase media, como clave dela etapa, suena como una tontería en Florencio Varela.
Los segmentos medios que votan oficialismo ya están recuperados; la Ley de Medios, TVR, 6, 7, 8,Duro de domar, Víctor Hugo ya los sumó. En Capital, por ejemplo, hay ya 22% de intención de voto,en línea con los obtenidos por el FpV en 2003, 2005, 2007.
Redunda seguir seduciendo a la mass media, pero eso no es tan triste, triste es ver actuar aquienes suponen que ése es el núcleo de la problemática oficialista de cara a 2011. En políticacompleja, donde todo fluye a velocidad de rayo –hablamos de política capaz de interpelar amayorías populares–, es tan recomendable impulsar una buena estrategia comunicacional, comosaber suspenderla a tiempo.
No es la telepolitik; es la política de masas la que domina. En esta etapa, el oficialismodebería ir por la base social propia. Expandir y comunicar bien la Asignación Universal por Hijo,la obra pública municipal, provincial y nacional, sobre todo, comunicarla bien y ejecutarla mejoren los partidos más vulnerables de los grandes centros urbanos. Aumentar la jubilación mínima,reforzar la alianza con la CGT. En fin, se trata de transformarse en una alternativa populista quele dispute el sentido del peronismo profundo a la colectora del Peronismo Federal, que se armará,sin duda y probablemente, en cabeza de Mauricio Macri. El análisis fáctico que mueve estasconclusiones es elemental y, además, clarísimo. Con la clase media en contra –Elisa Carrióplanteó el tema de la “legitimidad fragmentada” ya en 2007– el FpV obtuvo el 46%de los votos nacionales con todos los grandes centros urbanos votando en contra, según rezaba latesis difundida por los medios con sagrada furia.
Sin embargo, el oficialismo ganó duplicando en votos al segundo, pero claro, en 2007 no se fugóun solo voto de los tradicionales, los propios del peronismo sobre los que nadie habla, ¡nisiquiera analiza! Preguntamos: ¿tanto es el desprecio que existe sobre esta gente humilde, que nise los considera en los análisis electorales?
En 2009, por ejemplo, en el segundo cordón se obtuvo el 41%, mientras que lo habitual es el50%, ensayando una fallida “traición de los intendentes” para explicar la debacle.
En sentido contrario, en el interior bonaerense, en plena disputa por la 125, abierta lacrisis política aún, se obtuvo 27% de los votos, cuando lo habitual es 40%. Unos 350 mil votosperdidos y hoy ya, producto de las mejoras en las políticas sectoriales y la coyuntura de preciosinternacionales, tan favorables, se ha recuperado caudal electoral en magnitud suficiente paraacercarse a los valores históricos del interior bonaerense.
La clase media, que es previsible, votará al oficialismo en 2011, lo vota ya. Algunos porvirtud, impactados por una gestión que juzgan positiva y/o una estrategia de medios adecuada;otros, por necesidad, inquietos por el LCD de 767 pulgadas en cuotas. Nadie masca vidrio en lastorres de Caballito.
Esa es la clave de la etapa para el FpV; no insistir ya con el tilín tilín de recuperar a laclase media, consigna soportada en un eslogan de sociología muy elemental, además, pensado paravender cosméticos, pero no para construir estrategias electorales complejas, y menos con elperonismo –dispositivo de administración de mayorías electorales– como soportepartidario, territorial y gremial del espacio.
El peronismo es un partido de Estado, no un libro de autoayuda, con todo lo bueno y lo malo queesto supone.
¿Quiere el oficialismo clase media? Correcto. Que el FpV cierre en Santa Fe y Córdoba unsistema de alianzas distinto al que lo cristalizó en el 9% de los votos promedio en 2009 y arme unescenario en Capital acorde a los 24 puntos que, proyectados, miden Néstor o Cristina de Kirchner yhabrá clase media. Conceptualmente, a nuestro juicio, la etapa muestra que la prioridad deloficialismo es ir abajo; desplegar la Asignación Universal por Hijo, promoverla casa por casa;forzar el funcionamiento del plan Argentina Trabaja, contener las formas más abyectas de laexclusión social, que es grave y mucha y alcanzar los 5,7 millones de niños, objetivo de laAsignación al que aún no se llega, y actualizarla.
En suma, consolidar el voto de los sectores populares antes que seguir insistiendo conexpandirse sobre segmentos medios. O sea, como me advertía mi abuela Angela: ¡Quién mucho abarca,poco aprieta nene!
*Director Consultora Equis, asesora al gobierno nacional.




