•la libertad en INTERNET

Basura en la pantalla

Aquellos que usan los recursos de la Internet saben que una de las posibilidades de buscar información sobre una persona conocida es la consulta a Wikipedia. En las páginas de este sitio se puede leer un currículum vitae del personaje y una serie de vínculos detallados para enriquecer los datos de su biografía.

Basura en la pantalla
24-08-2026 | 14:13

Aquellos que usan los recursos de la Internet saben que una de las posibilidades de buscarinformación sobre una persona conocida es la consulta a Wikipedia. En las páginas de este sitio sepuede leer un currículum vitae del personaje y una serie de vínculos detallados para enriquecer losdatos de su biografía.
El común de los usuarios de la Web toma nota de la descripción ofrecida y no duda de laveracidad de la información.
Los lectores de este diario pueden hacer la prueba e ingresar a Wikipedia con el nombre deuna persona conocida. Esto es ya sabido por millones de navegantes del ciberespacio. Lo que pocossaben es que cualquiera de nosotros puede ser al autor de las reseñas que se ofrecen y usar elsitio, mundialmente conocido, para difamar a quien se nos ocurra. La letra chica –si uno sefija bien, no es tan chica– dice que las páginas de Wikipedia son de edición libre y quepueden ser escritas por nosotros y modificadas de acuerdo a nuestro placer e inventiva, y cuantasveces queramos.

Es posible enterarse así de que un intelectual puede haber sido simpatizante de Videla, unmiembro del PRO, un militante de la derecha, autor de un libro sobre las formas de matar a lospobres, un acerbo defensor de la pena de muerte, un ensayista que ha escrito sobre las bondades delimperialismo norteamericano y, además, colaborador de PERFIL, sección Ideas.
Se pueden combinar datos ciertos con otros falsos, mezclar las barajas y editarlas para quequeden en la Internet a disposición de los consultantes. Si por azar el involucrado lee la lista defalsedades y decide borrarlas, puede hacerlo reeditando la página, y su biografía quedará impresacon la fidelidad que su trayecto de vida merece. La reseña no tendrá alteraciones hasta que elmismo navegante, que con anterioridad haya intervenido, o por la gracia de un nuevo aficionado a laInternet basura, vuelvan a reescribir lo que se les ocurra de acuerdo a su sistema de odios y a sutiempo ocioso.
Esta persecución entre gato y ratón puede proseguirse hasta el infinito de un modo anónimo,ya que nadie sabe quiénes son los que escriben, y tan sólo la fecha de la reedición es lo queaparece en la pantalla.

Este asunto no tendría mayor importancia si los ingresantes a Wikipedia tuvieran plenaconciencia del mecanismo de edición empleado respecto de ciertas figuras públicas, que permiteescribir cualquier cosa, sin costo alguno, y en el más estricto anonimato. Por supuesto que hayquienes tienen la posibilidad de ofrecer una serie de números de teléfono de oficinas receptoras deeste tipo de descubrimientos, de denuncias, quejas, y deambular con el informe por despachos queprovienen de las más disímiles dependencias estatales, no gubernamentales y privadas, para asídedicar unas cuantas horas del día a buscar al ladrón. También puede intentar recuperar suidentidad usurpada y hacer una campaña de restitución de imagen y dignidad mancilladas, cuyadiagramación literaria es posible encontrar en los textos de un tal Franz Kafka de Praga.
Otro modo de enlodar a personas se da en ciertos programas de televisión dedicados a repasardichos e imágenes de otros programas de televisión. El formato en el que se envasan estos productospuede ser el de magazine o el de programa periodístico, o alguna mezcla de ambos. Se busca unpersonaje al que se quiere perjudicar ante la opinión pública, se reproduce una entrevista que sele haya hecho, se corta una frase, se la aísla del contexto, no se sabe de qué están hablando nicon quién, ni en medio de qué discusión, sólo basta reproducir unas palabras, hacer el montaje, elempalme, y adentro. Después unos pésimos comediantes vestidos de cronistas sonríen, otros ríen,asienten con satisfacción, y en un clima de cancherismo triunfal, comparten con su público eseplato, bien servido, de estupidez humana.

Respecto de las leyes y de la política de los medios de comunicación, las sociedades puedenpadecer algo peor que un poder concentrado que ocupa una porción desmedida del Mercado. El peligropara las libertades civiles es mayor cuando los aparatos de Estado a través de sus recursoseconómicos, cuerpos de delegados culturales e instancias de malversación ideológica, instalan suspropias fuentes emisoras o se hacen socios de corporaciones privadas. Su objetivo es imponer unrégimen vertical de poder, de control social y tutela cultural. Por eso hace uso de las técnicas dedelación y enlodamiento que han sabido emplear los regímenes de las burocracias fascistas y lasdictaduras especializadas en espiar adversarios políticos, distribuir soplones en cada barrio, encada sitio laboral y en las familias.
No tiene que sorprender que esta forma de vida política, basada en la persecución y lamentira, pueda coincidir con buenos resultados económicos, al menos por un breve tiempo, y conpolíticas sociales distributivas que mejoran transitoriamente a sectores rezagados de la sociedad.Se puede hacer una larga lista de los éxitos económicos de las tiranías, aún en el caso de las másnefastas que haya conocido la humanidad.

La democracia no es un régimen político, sino una forma de vida que se pelea cada día y cuyosmárgenes jamás están fijos. Los modos que tan dulcemente se llaman “autoritarios”, ycuyo significado es bastante más siniestro que un mero abuso de autoridad, germinan en formadispersa de acuerdo a la zona de influencia que tienen. Los que ocupan en nuestro país un lugar nomuy importante en las emisoras y fuentes de comunicación masiva, no tienen hasta la fecha recursossuficientes para que sus actividades sean algo más que una travesura mediática e internética sinmayores daños laterales ni frontales. El día que les ofrezcan más poder intentarán cumplir con elmandato encomendado con el mismo sigilo que emplean para ser reconocidos en el futuro.

Hay quienes se escandalizan ante estas observaciones de la realidad argentina y elfuncionamiento de su estructura de poder. Nos recuerdan que no hay muertos por represión en elpaís, ni hay periodistas presos, por lo tanto la democracia, nos dicen, es un bien ganado, y ladenuncia sobre un supuesto autoritarismo es fruto de una voluntad destituyente en desmedro de unrégimen nacional y popular. El problema es que esta libertad no tiene dueño, y no es posesión deningún “modelo”, menos lo es si sus cancerberos son operadores inescrupulosos yoportunistas. Nuestra libertad política comenzó a ejercerse en 1984 cuando se dijo: “Nuncamás”. Aquel fue el esforzado punto de arranque frente a un sistema que le puso palos civilesy militares en la rueda. Si se busca un antecedente jurídico y épico a las luchas por laslibertades, la fecha que debemos rememorar es la firma de la Constitución de 1853. El compromisopactado fue violado repetidas veces en nombre del pueblo, de la nación, de Occidente, de laseguridad, de la Justicia, y del modelo. Su salvaguarda está en manos de la ciudadanía y no en lasde un “padrino” o “madrina” acompañados por sus graciosos ahijados de lapantalla.

*Filósofo. (www.tomasabraham.com.ar)

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