Beneficia a los pobres

Desde el punto de vista del impacto social, la posibilidad de acceder gratuitamente al fútbol televisado es particularmente beneficiosa para los segmentos poblacionales pobres (30% a nivel nacional y 40% en menores de 15 años).

23-08-2026 | 09:36

Desde el punto de vista del impacto social, la posibilidad de acceder gratuitamente al fútboltelevisado es particularmente beneficiosa para los segmentos poblacionales pobres (30% a nivelnacional y 40% en menores de 15 años).

Se trata además de un beneficio de consumo muy bien autofocalizado, pues como observamos en elcuadro, sobre 10 mil casos nacionales de preferencias futbolísticas, entre los sectores pobres laspreferencias por Boca Juniors o River Plate son muy mayoritarias y, hay que recordarlo, en el marcode la privatización ambos equipos fueron eternos codificados. Así las cosas, si el fútbol fueraabsolutamente gratuito (en el interior aún la televisión pública baja por cable), el acceso a lospartidos de Boca y River beneficiaría al 80,8% de la población pobre a nivel nacional, que nodispone de ingreso para pagar el abono al codificado. En esta perspectiva y considerando además queel fútbol es el gran entretenimiento –aun asociado a la pasión– de los sectorespopulares, el acceso gratuito resulta una medida de democratización de consumos culturales denotable implicancia.

No es sin embargo posible suponer que el Estado no asigne recursos para sostener la gratuidad enla televisación. En efecto, los 700 millones de pesos anuales que deberá asignar a sostener elfútbol gratuito ($ 600 millones a la AFA y $ 100 millones de gastos operativos) no podrán sertotalmente compensados con publicidad, que para toda la televisión abierta en el 2008 giró en tornoa los 3 mil millones de pesos anuales, según datos de la Cámara Argentina de Centrales deMedios.

Se podrá agrandar en algo la torta y/o, redireccionar publicidad hacia el fútbol probablemente,pero difícilmente hasta compensar el costo total del fútbol gratis.

El Estado, entonces, seguramente deberá financiar la gratuidad del fútbol con un monto anualinferior a los 700 millones de pesos, pero nunca igual a cero. Dicho esto, nos apresuramos aseñalar que es correcto que lo haga. Por las implicancias sociales respecto a la poblaciónvulnerable beneficiada, y la proyección igualitaria del acceso a fenómenos culturales masivos quela medida conlleva.

En esta perspectiva, las críticas escuchadas sobre que “existen otras prioridades”antes que financiar el fútbol son poco sensatas, y carecen de escala financiera. Por ejemplo, parael financiamiento de la hoy muy en boga “asignación universal por hijo” se requieren,según estudios de la CTA, 12.827,6 millones de pesos, unas 18 veces más dinero que el afectado afinanciar la gratuidad del fútbol, aun suponiendo que el Estado no recupere un solo peso enpublicidad, cosa que no sucederá.

Pero sujetos a la lógica de “hay otras prioridades” y tan sólo por citar un ejemplomuy caro a los defensores de la “libertad de prensa”: ¿acaso destinar, como se hace,unos 1.000 millones de pesos anuales a sostener la pauta de publicidad oficial en medios privadoses adecuado cuando existen “otras prioridades”?


*Director Consultora Equis.

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