•LAS ALIANZAS DE LOS KIRCHNER PARA SOBREVIVIR

Bienvenidos a Moyanolandia

El jefe de la jefa del Estado y el de los camioneros y la CGT refuerzan su concubinato y suman desprestigio. Conducen de la misma manera: administrando miedo y dinero. Y editando la realidad a su antojo.

Bienvenidos a Moyanolandia
23-08-2026 | 20:09

La gran paradoja nacional es que Néstor Kirchner y Hugo Moyano son los dos hombres más poderososde la Argentina y, simultáneamente, dos de los más desprestigiados. Esta aparente contradicciónaparece si uno se fija en la tabla de posiciones de la imagen positiva. Tanto el jefe de la jefadel Estado como el líder de la CGT están a punto de irse al descenso. Sin embargo, hay un consensosocial que indica que Kirchner y Moyano son los dirigentes que más capacidad de daño tienen. Y esaes la clave de la asociación, por ahora lícita, entre ambos. Son más que compañeros peronistas,socios o cómplices, según el cristal con que se mire. Kirchner y Moyano, espalda contra espalda,controlan y comparten la propiedad de la calle y de la caja. Ambos son capaces de convocar a gruposde choque organizados y de disponer del efectivo suficiente como para operar en cualquierdirección. “Son los dueños del país”, suele quejarse mucha gente. No es para tanto.Pero sí es cierto que de sus decisiones depende gran parte de lo que ocurra en nuestra benditaArgentina. El concubinato entre Néstor y Hugo es sólido porque tienen intereses complementarios. Yeso que vienen de las antípodas armadas del peronismo de los 70, la Juventud Peronista vinculada aMontoneros y la JP de la República Argentina, parida por José López Rega.

El patrón del peronismo, que renunció en forma indeclinable pero está por volver también enforma indeclinable, y el mandamás de los trabajadores conducen de la misma manera: administrandomiedo y dinero. Ambos disponen de infinitos fondos que no son propios pero utilizan como propios yson más temidos que queridos en el mundo político y sindical. Si hay que apretar a los diarios yrevistas que no son obsecuentes con el Gobierno, allí están los muchachos de Moyano dispuestos abloquear las puertas de las empresas, amenazar con tiros al personal de seguridad y a atemorizar alos cooperativistas distribuidores. Si hay que entregarle mil millones de pesos de las obrassociales para que Moyano las maneje como se le cante, allí está la arbitrariedad de Néstor paradesignar en un santiamén nada menos que al apoderado del gremio de camionero. Los Kirchner ponen alzorro a cuidar el gallinero y Moyano pone todo su aparato para limitar peligrosamente la libertadde prensa, para rogar que Néstor vuelva a la presidencia del PJ y sea presidente en 2011 o lo queguste mandar. A este intercambio de favores contantes y sonantes, Graciela Ocaña lo bautizóMoyanolandia. “Alerta que camina el moyano-kirchnerismo por América latina.”, podríaser la consigna-chicana. Es la República del Temor. La Argentina triste y peligrosa en la quemandan los que tienen el látigo y la chequera más grandes. Al revés de la creación de Walt Disney,Moyanolandia en nada se parece a un parque de diversiones. Es el reino de la impunidad. La tristedemocracia patotera.

En los últimos tiempos, Hugo Moyano fue marcando la cancha. No sólo porque apareció al lado deDaniel Scioli visitando el nuevo estadio del Independiente de sus amores y donde también reclutaparte de su fuerza de tareas rápida. No está dispuesto a aceptar ningún tipo de aperturademocrática para que el Gobierno le otorgue la personería gremial a la CTA ni reconozca comosindicato por afuera de la UTA al cuerpo de delegados del subte. Esta es una de las madres de labatalla. Y explica la intransigencia del ministro Carlos Tomada, apuntalada como promesa deKirchner a Moyano. Moyano quiere el monopolio de la representación sindical. Que ningún cordero seescape de su corral. Si Néstor Kirchner cumpliera la promesa que le hizo a Víctor de Gennaro apenasasumió, navegando frente al Perito Moreno con Lula como testigo, Moyano lo tomaría como unadeclaración de guerra. Kirchner no come vidrio. Sabe que el gobierno de Cristina quedaría flameandoen el viento frente a piquetes de camiones, marchas de taxistas o colectivos paralizando la cadenaproductiva.

El propio Emilio Pérsico, convertido ya en un lugarteniente de Néstor Kirchner y principalaliado de Moyano, confesó: “Como peronista estoy a favor de que exista una sola CGT y un solosindicato por actividad”. Con el paso del tiempo se han licuado las peleas históricas quesectores de la izquierda peronista tenían contra los burócratas sindicales a los que solían llamarvandoristas.

Moyano hace ostentación de su poder cuando cierra con candado las puertas de la CGT y la UTA ytira la llave. También cuando controla la principal empresa estatal de transporte, AerolíneasArgentinas, a través del hijo del diputado Héctor Recalde, su gran abastecedor de ideas.

Es verdad que la pérdida de un millón de dólares diarios por parte de Aerolíneas, su increíbletour para ver a la selección de Diego en Montevideo y otras groserías similares sólo generan máscuestionamientos sociales al gobierno y a Moyano. Pero la relación con la opinión pública no esalgo que les preocupe. Son conscientes de los altísimos niveles de rechazo que tienen: Néstorarriba del 75% y Hugo, más del 85%.

A esta altura, Moyano encarna un nuevo tipo de sindicalismo equidistante de los combativos deizquierda del subte o Kraft y los jerarcas millonarios de derecha, tipo Armando Cavallieri. Muchosde los gremialistas llamados gordos cimentaron sus fortunas en connivencia con las patronales,justificando el empobrecimiento de los trabajadores y ganando elecciones amañadas con listasúnicas. La familia Moyano también tiene un patrimonio difícil de explicar. Dicen que su compañerode ruta, Juan Manuel Palacios, tuvo que dejar el gremio de los colectiveros porque estaba tan flojode papeles en sus propiedades que se fue a vivir a Miami. Pero los camioneros están entre lostrabajadores que más ganan de la Argentina. Y tienen cada vez mejores hoteles y hospitales para susafiliados. Por eso Moyano es querido por sus bases. Será el único orador de un acto multitudinarioen la cancha de Velez donde exhibirá su capacidad organizativa y disciplinaria.

El gran problema de los Kirchner sigue siendo la negación de la realidad. Están convencidos deque lo que no se nombra no existe. Como bien dice Edi Zunino en su libro Patria o medios, setransforman en malos editores porque intentan manipular, ocultar o maquillar la verdad. Hacen lomismo que ellos les critican a los medios de comunicación. El caso más notorio tal vez sea el temade la inseguridad. Hace tres años que está al tope de todas las demandas en las encuestas. Sinembargo, hay que buscar muy profundamente en los archivos o en Google para encontrar mencionesautocríticas, reconocimiento de la problemática y propuestas de soluciones para un drama cotidianode robos y asesinatos que existe y que mucha gente cree que existe mucho más de lo que realmenteexiste. Ese es el diagnóstico y sobre eso hay que operar para encontrar los remedios. No alcanzacon decir que los índices de violencia y asaltos todavía son inferiores a los de Brasil, Colombia oMéxico. Consuelo de tontos. Los Kichner miran para otro lado. Sus prejuicios les hacen ver unademanda justa por más seguridad y por el derecho humano a vivir en paz y con tranquilidad como unabandera ideológica de la derecha de la mano dura o como una factura que los medios les pasan comoparte del plan destituyente. Por eso el principal reclamo de los argentinos les estalla en lasmanos a Cristina y Néstor. No lo ven como un problema que tienen que solucionar. Lo ven como unamentira que tienen que desnudar. Eso explica que en muy poco tiempo se hayan tenido que comercachetazos de los cuatro argentinos mas populares. Mirtha Legrand hizo una apelación demoledora ala presidencia de la Nación mirando directamente a la cámara. Que la diva de los almuerzos,expresión de cierto sentido común y también de los prejuicios de la clase media, haya convocado asalir a la calle para reclamar seguridad es un dato político importante. “Nos están matandotodos los días. Es una cosa terrible, no se puede vivir así, no se debe vivir así”, fueronsus palabras.

Marcelo Tinelli, también desde su tribuna televisiva, “editorializó” sobre el tema,conmovido por la situación del ex futobolista Fernando Cáceres. Se puso serio y dijo: “Estánmatando a la gente por la calle de una manera impresionante. Sólo queremos paz y justicia. Quealguien haga algo para que no tengamos que tener un muerto por día, dos, tres o diez”.

Desde aquel recordado “se viene el zurdaje”, Mirtha Legrand siempre expresó susprevenciones con los Kirchner. Pero Marcelo Tinelli mezcló momentos de excelente relación y debrutales diferencias con ellos. En un platillo de la balanza hay que colocar cuando Tinelliinauguró un gimnasio en Bolívar y hasta se fotografiaron los tres jugando con una pelota de voley.En el otro, el día que caracterizó a Alberto Fernández como “el López Rega deKirchner”, aunque luego se arrepintió y pidió disculpas. Durante el tiempo en que fuepropietario de Radio del Plata les puso el pecho a las terribles apretadas que sufría desde elGobierno para que censurara a los periodistas más críticos de su programación. Si hasta un aliadoclave de los Kirchner como Diego Maradona dijo que “es una bomba de tiempo salir a la calleporque nadie hace nada” para combatir el delito. Lo de Susana Giménez, en su momento, levantómucha polvareda cuando reclamó que “el que mata tiene que morir”.

Mirtha Legrand puso además el dedo en otra llaga. Le pidió a Cristina que “use la cadenanacional para llevar tranquilidad a todos los argentinos”. Es parte de la misma deformaciónde políticos devenidos comunicadores o constructores del relato. El abuso de un mecanismoexcepcional como es que todos los canales y las radios sacrifiquen sus programaciones para dar pasoa las palabras de la Presidenta puede terminar como el cuento del pastorcito y las ovejas. Lascadenas utilizadas todo el tiempo y para todos los temas terminan por quitarles impacto. Ojalánunca venga el lobo. Pero si alguna vez la población debe estar realmente atenta a algo quenecesite comunicar la Presidenta, el sistema, por repetido y rutinario, habrá perdido potencia eimpacto.

En este mismo plano de las desmesuras que le produce el odio al periodismo, Cristina llegó adecir que los medios son poco menos que responsables de la pobreza y que utilizan a los“negros” cuando lloran y que luego los estigmatizan como revoltosos. Fue el propioAníbal Fernández, jefe de Gabinete, el que descalificó como “stalinistas” a lospiqueteros que cortaron la avenida 9 de Julio y ella misma la que puso afuera de su gobierno lasresponsabilidades por el aumento de la pobreza. Después de 6 años de gobierno kirchnerista, conmayorías parlamentarias, con superpoderes, con excelente viento de cola producto de los preciosinternacionales, con tasas casi chinas de crecimiento y con una oposición débil y fragmentada,decir que los medios son culpables de la pobreza es una injusticia que falta absolutamente a laverdad. Es cierto que hubo algunos dueños de medios y empresarios importantes que usufructuaron laspolíticas neoliberales y antiproductivas de los 90. Pero da la ¿casualidad? que la mayoría sonaliados estratégicos de este gobierno. Otra gran paradoja nacional.

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