•TECNICOS CADA VEZ MAS INESTABLES

Bienvenidos al reino de la inmediatez

24-08-2026 | 17:31

Racing tiene un excelente plantel y un entrenador de mucho prestigio, Miguel Angel Russo. Si unopone en contexto la pobreza de los planteles del fútbol argentino, cae en la cuenta de que elequipo de Avellaneda posee jugadores más que interesantes, tiene un plantel como para teneraspiraciones importantes. Y no para sufrir con la debacle que le siguió a ese comienzo, que haceque se diga que no tiene un buen plantel. Y Russo, pasó de ser candidato en Boca y la Selección aestar casi fuera de su cargo. Hace mucho que Racing es una locura. No hace falta que recuerde enstas líneas todo lo que pasó en los últimos cuarenta años. Cuando empezaba a tener un poco–sólo un poco– de calma, todo volvió a ser tempestad. Es una pena, porque sigo creyendoque su plantel es de los más importantes del fútbol vernáculo. Acá el problema es la exigencia delmedio y, sobre todo, de su gente.

De la boca para afuera, los principales dirigentes académicos dicen bancar a Russo. “Lovino a buscar Boca cuando se fue Alves y él se quedó. Merece que lo banquemos…” Lacuestión es que los dirigentes se vieron en figurillas para sostenerlo.

Pero estas elucubraciones no son propiedad exclusiva de Racing. Estamos avanzando en la séptimafecha del torneo y, salvo los técnicos de los punteros y algunos pocos más, los entrenadoresempiezan a ser cuestionados. Estoy tentado de responsabilizar, de entrada, a los torneos cortos. SiBoca no le hubiese ganado a Olimpo, por ejemplo, seguramente la chance de ganar el torneo lehubiese quedado muy incómoda, aún cuando faltan disputarse doce fechas y media. Independientetodavía no ganó y, salvo por la chance de entrar en la Copa Libertadores, su paso por el Aperturaes un trámite. La cabeza de Daniel Garnero pende de un delgado hilo, aún con la clasificación a lasiguiente fase de la Copa Sudamericana. En una comparación con Racing en cuanto a calidad ycantidad de plantel, está en desventaja.

Boca perdió con Racing y San Lorenzo como local y Claudio Borghi pasó de ser el pibe copado deCastelar a ser el caprichoso que defiende con tres. El club de la Ribera trajo a Caruzzo (capitándel campeón Argentinos Juniors), Insaurralde (defensor titular de Newell’s, uno de losmejores de la temporada anterior), Cellay (subcampeón mundial con Estudiantes), Lucchetti (arquerodel Banfield campeón Apertura 2009), Clemente Rodríguez (ex Boca, de gran campaña en Estudiantes).Recuperó a Battaglia, le dio continuidad a Viatri, tiene a Palermo y espera por Riquelme. Casi queganaba el campeonato caminando, en los cálculos previos. Ahora ninguno sirve. No sirve Borghi ni ladefensa de tres ni los tres futbolistas que integran esa línea (que fueron elegidos por sucapacidad para jugar con ese sistema) ni Lucchetti –de reconocida facilidad para jugar conlos pies–. No sirve nada. Ni siquiera Palermo, de quien se decía que con Viatri iban a hacermil goles y resulta que ahora “Palermo no puede jugar con otro nueve”. Esta semana secalmaron un poco. Boca le ganó 3-1 a Olimpo y uno de los goles, provino de una pelota que Palermole bajó a Viatri.

Así podríamos seguir. Diego Cocca salvó su cabeza con la goleada de Gimnasia sobre Huracán, peroahora será el Chulo Rivoira el observado. Pedro Troglio todavía la tiene en peligro porqueArgentinos no gana y fue eliminado de la Sudamericana. Ricardo Caruso Lombardi tiene a Tigre en unazona peligrosa, aunque sus últimas victorias lo pusieron a cubierto de cualquier decisión drástica.Por supuesto, todo esto es muy volátil. Hugo Tocalli también está cuestionado porque Quilmes nogana y, entonces, pese a que falta una eternidad para que se decida la continuidad o el descensodel Cervecero, ya los dirigentes piensan o creen no pensar en la remoción del entrenador.

Cada caso tiene su explicación. Quilmes trajo veinte jugadores y los últimos llegaron con elinicio del torneo a la vuelta de la esquina. Si un club necesita traer veinte refuerzos es porquehizo algo muy mal. Tigre también contrató a muchos jugadores, aunque algunos –Román Martínez,Galmarini– ya conocían el club.

Todo este muestrario es, simplemente, para que veamos que en el fútbol argentino no hay proyectoque resista, que la histeria colectiva se hace insoportable y así es difícil que algo salgabien.

Después, cuando perdemos por goleada en un Mundial con una Selección que proviene de un fútbolorganizado, nos preguntamos nimiedades y culpamos a dos o tres tipos.

El fútbol argentino es el reino de la inmediatez. Los dirigentes parecen no entender que untrabajo serio, con contratos respetados, con campeonatos largos y competitivos y futbolistas quesólo piensen en jugar, es el mejor camino para que este juego vuelva a ser lo que alguna vez fue enla Argentina.

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