¿Big Bang o Big Crunch?

Es imposible predecir las consecuencias que tendrá la ley que aprobó ayer el Senado. Existen tantas posibilidades de estar frente a una explosión expansiva mediática similar a un Big Bang como a su opuesto, un Big Crunch: el momento del colapso final donde la expansión se frena, comprime, condensa y destruye toda la materia.

¿Big Bang o Big Crunch?
23-08-2026 | 15:57

NUEVA LEY DE MEDIOS. Ayer a la madrugada, partidarios kirchneristas festejabanfrente al Congreso la aprobación del proyecto oficialista en el Senado.

Es imposible predecir las consecuencias que tendrá la ley que aprobó ayer el Senado. Existentantas posibilidades de estar frente a una explosión expansiva mediática similar a un Big Bang comoa su opuesto, un Big Crunch: el momento del colapso final donde la expansión se frena, comprime,condensa y destruye toda la materia. Como con el origen y el fin del universo, nadie puede estarseguro de lo que sabe.
Primero, nadie sabe si se cumplirá con la ley, ya sea porque los juicios y amparos queinterpongan aquellos que deban desinvertir atrasen su aplicación casi hasta el infinito o hasta queun nuevo gobierno acepte modificar esta ley en beneficio de los amparantes (se descuentan otrasmodificaciones), o porque a través de testaferros o acuerdos estratégicos también quienes tenganque desinvertir terminen no desinvirtiendo realmente.
Ya sin amparos judiciales, y a pesar de que la ley aprobada ayer salió sin posponer losplazos de desinversión, el cronograma que asume el propio Gobierno (ver página 22) es: paradiciembre 2009/enero 2010 tener reglamentada la ley, para abril/mayo de 2010 tener conformada laautoridad de aplicación, para agosto de 2011 tener cursadas todas las órdenes de desinversión, yrecién para agosto de 2012, que se produzcan las desinversiones efectivas.
El cronograma oficial materializa las desinversiones casi un año después de las eleccionespresidenciales de 2011. ¿Significa esto que Kirchner todavía quiere tener la posibilidad, antes delas elecciones y dependiendo de cuál sea el contexto, de negociar con el Grupo Clarín aplicacionesmás benévolas de la Ley de Medios a cambio de mejor tratamiento en el momento de los votos? Tantola historia de Kirchner como la de Clarín muestran que no tienen convicciones sino conveniencias. Ymuchas veces pactaron con su adversario o se enemistaron con su mayor aliado.
De la misma forma que Kirchner utilizó ideales progresistas para enmascarar sus intereses,Clarín utilizó ideales periodísticos para enmascarar los suyos. Ambos se caracterizaron por usar unataque a muerte no para matar sino para negociar en una posición de mayor fortaleza.
Refuerza esa hipótesis el hecho de que Gabriel Mariotto, del Comfer, ya les habría confirmadoa los seis presidentes de los principales clubes de fútbol que el Gobierno estudia volver conalgunos partidos al cable de forma paga porque el mercado publicitario no permite cubrir los 600millones que le paga a la AFA por año. Otra vez, nadie sabe hacia dónde derivará lo que hoy parecetener cierta dirección.
Segundo, suponiendo que la ley llevase a la práctica lo que prescribe, ¿cómo cambiará eluniverso mediático argentino? ¿Habrá una peor televisión abierta cuando los canales de aire pasen aser comprados por empresarios sin experiencia audiovisual? Los canales de noticias, al no sernacionales ni gozar de una posición privilegiada en el dial, y no estar operados por multimedioscon los cuales repartir costos operativos, ¿perderán la importancia que cobraron los últimos dosaños y su significancia se parecerá a la menor que tienen en la mayoría de países?
¿Cumplirá su amenaza de irse del país DirectTV porque la televisión satelital no tiene formade programar tantas señales diferentes para cada provincia? Al ponerse a la venta activos dealgunos miles de millones de dólares sólo con casi la mitad de Cablevisión/Multicanal y en menormedida Canal 13 y Telefe, y al no haber interés internacional por invertir en la Argentina, sumadoal tope máximo del 30%, ¿volverán a invertir los empresarios argentinos que vendieron su empresas ycuentan con varias centenas de millones de dólares como, por ejemplo, Eurnekian (Cablevisión),Roman (puerto), Liberman (VCC), Pérez Companc (Pecom), Fortabat (Loma Negra), Miguens (Quilmes),Grunensein (Astra) y tantos otros apellidos notorios? De hecho, los primeros dos son principalescandidatos para la compra de las acciones de Telecom Argentina que venderá Telecom Italia, porqueno hay tantos argentinos con ese volumen de dinero en el banco disponible para invertir y parecieraque no alcanza con Cristóbal López, Lázaro Báez, Rudy Ulloa o Electroingeniería siquiera para lamitad de Telecom.


¿El Big Bang o Big Crunch acelerará o retardará el achique de la televisión abierta frente aInternet –como en su momento le pasó a la radio frente a la TV– y la migración de laaudiencia del entretenimiento y los anunciantes hacia la Web? ¿Habrá triple play en gran escala yllegará la banda ancha a tantos hogares como hoy llega la televisión por cable antes de que elpresidente que suceda a Cristina Kirchner termine su mandato, o a las inhibiciones económicas queya tienen las empresas de telecomunicación para realizar grandes inversiones en la Argentina, porla escala de mercado y los bajos sueldos de los consumidores, se agrega ahora el mayor riesgojurídico que les genera la nueva Ley de Medios y hoy suspiran aliviados de que no les permitieronel triple play porque si pudieran hacerlo no sabrían si contarían con fondos propios o financiadospara instrumentarlo?
¿En las grandes ciudades que llegaran a tener 100% de cobertura de banda ancha e Internetinalámbrica, florecerán las radios por Internet (en Estados Unidos prevén los autos del futurocercano sin radios pero con computadora)?
Al tener la continua presión del Estado a través del órgano de aplicación de la nueva Ley deMedios, que con mala predisposición podría encontrar excusas para cancelar o no renovar licencias,¿preferirán los canales de televisión abierta, para no correr riesgos, eliminar los programasperiodísticos y hasta los noticieros, como hizo Telefe en la última etapa de Yankelevich, yconcentrarse en la ficción y el entretenimiento? ¿Harían lo mismo muchas radios eliminando loscontenidos políticos y pasando más música?
Esa misma fragilización del derecho de propiedad sobre medios audiovisuales que dispone lanueva ley, además de bajar el valor de venta de todos los medios regulados por el Estado, ¿hará quetambién bajen las inversiones en reequipamiento tecnológico de quienes sean sus futuros dueñosporque el período de amortización de esos equipos siempre sería mayor que el del próximoexamen del organismo de revisión del Estado y la calidad técnica de la televisión argentinaquedaría aún más retrasada de lo que ya viene estando?
Así como la música tuvo que reinventarse por los ingresos por venta de CD, decayó hasta hacerdesaparecer a la mayoría de las cadenas de ventas de discos y los artistas compensaron realizandomás shows que antes, sumado a la aparición de los sponsors, ¿podrá el negocio del entretenimientoreinventar otras fuentes alternativas que pudieran paliar aquellas que esta nueva ley, consciente oinconscientemente, perjudique?
Si la torta publicitaria no alcanza hoy para rentabilizar a los medios comercialesexistentes y los dos tercios del espectro que quedará en manos de medios no comerciales seránfinanciados, directa o indirectamente, por el Estado, el presupuesto de publicidad oficial deberíaaumentar de los más de mil millones de pesos anuales actuales a por ejemplo cinco mil millones,¿podría moralmente sostenerse invertir en publicidad oficial y subsidios a una megacadena de mediosoficiales y públicos el equivalente al 2% del gasto público total y una inversión similar a lo queel Estado destina al Ministerio de Salud: $ 5.665 millones?


Cuando algún gobierno no cuente con los recursos para subsidiar y mantener esa cadena demedios públicos no oficiales, ¿esas licencias terminarán alquiladas, entregadas en usufructo,explotadas a través de un fideicomiso o cualquier otra forma de lograr que empresas cuyo finoriginario era ser sin fines de lucro terminen siendo explotadas con fines comerciales? Al sercooperativas, fundaciones y distintas personas jurídicas que pagan menos impuestos o estándesgravadas, ¿no terminarán en manos de inescrupulosos que se animen a caminar por el borde de laley y, al pagar ellos costos menores que las empresas comerciales, arrastren a éstas a prácticastambién poco transparentes sin las cuales no podrían competir?
Suponiendo que fuera posible para el Estado gastar 5 mil millones de pesos enpublicidad oficial por año porque la soja siguiera subiendo y tuviéramos gobiernos contanto superávit que pudieran darse ese lujo, ¿no se modificaría la naturaleza de la profesiónperiodística cuando, al crearse miles de nuevos puestos de trabajo en los medios no comerciales,una mayoritaria cantidad de periodistas pasaran a ser empleados públicos?
¿Aunque cuantitativamente mayor, una cualitativamente más pobre ofertaaudiovisual generará una mayor demanda de productos impresos, como sucedióy todavía sucede en Europa, donde la TV comercial fue proporcionalmente menos desarrollada y losdiarios y revistas llegan a un porcentaje mayor del total de la sociedad, o la pérdida sostenida ycreciente de lectores hará que la decadencia de la gráfica apenas aplane su curva de caída perocontinúe su línea descendente?
Y antes de perseguir cualquier futuro objeto democratizador de la ley, el actual órgano deaplicación, que no hubiera necesitado para ello ninguna ley, ¿no debería comenzar por reparar elerror de haber desplazado al número quince del dial al Canal 7, el canal oficial nacional y másimportante del país, cuando se decidió colocar todos los canales de noticias entre el número dos yel siete? Paralelamente, ¿no debería revisar los sueldos de los directivos del Canal 7 y el dealgunos de sus contratados que en repetidos casos son de varias decenas de miles de pesos y enalgunos superiores a los de la televisión privada?


Otra área de la comunicación que será seriamente afectada es, nada menos, la que sustenta lacomunicación gratuita: la publicidad. La nueva ley limita la utilización de comerciales grabados enel exterior y existe un terror en las agencias y productoras porque, con sueldos bajos y un enormetalento, Argentina es una gran exportadora de comerciales que se vienen a filmar a nuestro paíspara aprovechar estas ventajas. Es mucho más lo que exportamos que lo que importamos en realizaciónde avisos, y se teme que otros países coloquen trabas similares a la que puso internamenteArgentina como represalia.
Así se podría seguir con dudas de envergadura menor pero que igualmente tendrían efecto sobretodas las alternativas aquí expuestas, volviendo a crear nuevas alternativas. En la ex UniónSoviética, el área del servicio público que gozaba de mayor prestigio, presupuesto y cantidad depersonal altamente calificado era la Gozplan, lo que podríamos traducir como Ministerio dePlaneamiento. En varias manzanas del centro de Moscú se concentraban decenas de moles de cemento dearquitectura leninista, donde trabajaban decenas de miles de matemáticos tratando de planificartoda la economía. Al carecer de mercado, era el Estado el que debía hacer fabricar más tela rojacuando las mujeres en las tiendas mostraban preferencia por la ropa de ese color y se agotaban losvestidos rojos y quedaban sin usar los de otro color. Cuando subía la demanda de aluminio y laproducción no podía satisfacerla, tenía que ordenar que más productos se fabricaran con otro metalhasta equilibrar los flujos.
A pesar de contar con la mayor cantidad de premios Nobel de Matemática, fue imposible: laGozplan siempre llegaba tarde porque por más cálculo y experiencia es imposible prever el futuro ylas decisiones descentralizadas siempre son más veloces que las centralizadas. Tampoco el sistemade medios controlados por el Partido Comunista ruso pudo impedir el colapso de la ex UniónSoviética.
El Gobierno no puede predecir los efectos de la ley que acaba de promover. Deportivamente,sólo quería torcerle el brazo a Clarín y hacer una demostración de fuerza pero no sabe si serábeneficiado o perjudicado por el propio sistema que pretende instaurar. Nadie lo podría saberporque las consecuencias son de gran magnitud, e interactuarían unas con otras y de manera distintasi, por ejemplo, el poder adquisitivo de los argentinos fuera en los próximos años el actual u otromayor o menor.
Hay quienes pueden pensar que el título de esta columna es una ingenuidad porque no habrá niBig Bang ni Big Crunch, sino que seguirá todo más o menos igual. Quizá la mirada cínica sea siemprela más apropiada para leer la realidad nacional.


Es tanto el resentimiento que la clase política demostró sentir no sólo por Clarín sino porel periodismo en su conjunto, tanta la ignorancia que los senadores reflejaron en su debate sobreel funcionamiento de los medios y lo que estaban legislando, que todos los periodistas, aun los máscríticos de Clarín, deben haber reflexionado después que un frío corriera por su espalda. Noestaban sólo Clarín y su abuso de posición dominante en el banquillo de los acusados sino, pormomentos, todo el periodismo. D’Elía y los bonaerenses de Ishii que manifestaban fuera delCongreso por momentos fueron menos rencorosos que muchos legisladores.
Nadie se salvó. La marcha de De Angeli, el rabino Bergman y Castells dos días antes tambiénfrente al Congreso, pero en contra de ley, fue aún más patética. Era obvio: para la sociedad, laLey de Medios no tuvo el interés que despertó el conflicto del campo.
Muchos senadores, cada vez que la verdad comprometía su ideología, se escapaban de ella:“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de lacacería”, decía Otto von Bismarck.
Una cosa son las leyes y otra implementarlas, incluso aquellas en las que todos coinciden,como por ejemplo el colegio secundario obligatorio.
Siempre ha sido más fácil hacer leyes que gobernar.

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