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Borghi es jazz

El tipo ironiza, hace bromas, y sin embargo, es más serio que la legión de expertos que insiste en convertir a este juego en un escenario bélico digno de Von Clausewitz.

Borghi es jazz
24-08-2026 | 11:34

No es tan difícil tocar notas originales. El sonido es otra cuestión. Es uno mismo. Aver, ¡escucha! (toca). A la primera nota me reconoces, ¿no? Eso es el sonido. Tu sonido es... escomo tu sudor.”

Miles Davis (1926-1991)

El tipo ironiza, hace bromas, y sin embargo, es más serio que la legión de expertos que insisteen convertir a este juego en un escenario bélico digno de Von Clausewitz. Y digo que es más serioporque manda a los suyos a jugar, con naturalidad, y elude ese pantano de frases hechas convertidoen idioma oficial por críticos y colegas. Una jeringoza vacía que empantana fatalmente cualquierintento dialéctico (entendido como una confrontación de deseos a la hegeliana, muchachos, no comosanata) y asegura la supervivencia laboral. Ay.

En Independiente le fue mal. No le tuvieron paciencia, lo miraban de reojo y lo sitiaron, en latribuna y en el vestuario. Venía de ser tricampeón en Colo Colo, jugando simple, tic, tac. Una basesólida, una línea melódica que abre y cierra, el libre fraseo de sus mejores solistas. ¡Jazz!Miles, Monk, Parker, Dolphy, Mingus, Coltrane… Virtuosos que deforman la manera clásica detocar para imitar la voz humana, futbolistas que convierten su pie hábil en una mano derecha sobreel teclado del piano.

Ese era su sonido en Chile, el mismo que suena en este sorprendente Argentinos modelo 2010.Oberman y el Chuco Sosa resucitan, como el último Chet Baker; Caruzzo es el bajo, Calderón se niegaa morir, el pibe Coria improvisa y Ortigoza es un Roland Kirk que toca todo a la vez y demuestraque el mayor error de la Patria, salvado el casi rebote de la bella Merceditas en el Central, fuedejarlo fuera de la Selección, con la albirroja paraguaya puesta. Eso es jazz, señores.

Claudio Borghi ha sido uno de los jugadores más talentosos y elegantes que vi en mi vida. Cuandoapareció en la primera de Argentinos, deslumbró. Para todos, era el nuevo Maradona. Y ése fue sukarma, pobre. Como en 1985 Racing todavía penaba en la B, mis domingos eran suyos. Aquel equipo,con Olguín, el Panza Videla, Pepe Castro y Batista, era una delicia, pero yo iba a verlo a él. Cadavez que tenía la pelota, era Zappa, tocando su SG colorada sólo para mí. ¡Misa!

Quien haya visto la final Intercontinental contra la Juve de Platini, sabe que fue, lejos, elmejor la cancha. Berlusconi tampoco dudó y lo fichó para el Milan. Pero como en aquellos años sólohabía cupo para tres extranjeros (y recién había llegado el trío de monstruos holandeses:Reijkaard, Gullit y Van Basten), lo cedieron al Como. Chau. A partir de ese momento fue un lentodeclive hasta el retiro. Igual me indigno cuando dicen que Borghi pudo haber sido más. ¿Más? ¡Siera un futbolista genial! ¿Qué renunció a ser… más ganador? Ah, bueno, eso sí. Un detallemenor.

No fue la noche lo que lo alejó del Olimpo de las superstars, como le pasó al Bambino Veira. Niel alcohol, la implacable condena del genial René Houseman. Para nada. Ni lesiones graves, ni unapersonalidad encapsulada y tortuosa estilo Bochini. Lo único que pudo impedir el seguro acceso deBorghi a la elite del fútbol mundial fue cierta indolencia crónica, quizá la falta de deseo, o uncansancio prematuro que lo distrajo hasta acomodarlo en la intrascendencia.

Con la sabiduría de aquellos que de verdad ha sufrido, Borghi se ríe de los que lamentamos quesu nombre no se codee con los más grandes de la historia. “Estoy muy conforme con mi carrera.Vengo desde muy abajo y cuando empecé, no soñaba con llegar ni siquiera a la décima parte de lo queconseguí en la vida”, explica con lógica implacable.

Recuerdo su primer reportaje en la vieja revista La Semana. Lo vestimos con un frac yfotografiamos en detalle su máxima creación de la época: la rabona. Pie derecho por detrás de lapierna izquierda de apoyo y precisión de relojero para ponerla en un ángulo desde 35 metros. Wow.Eran los años 80. Austral, Sumo, hombreras, Olmedo, jugadores reporteados al salir de la ducha yBorghi, el nuevo Maradona que, con infinito candor, confesaba su fe mormona, enamorado y virgenhasta el matrimonio. Uf. No la pasó bien. En los córners lo volvían loco y encima nosotros, con undudoso sentido del humor, titulamos “Cero a cero” la nota en la que posaba con sunovia. Es algo tarde, pasaron 25 años, pero cumplo en pedirte disculpas públicas, querido Bichi. Enfin… Peor la Iglesia con Galileo.

Faltan pocas fechas y (todo es tan previsible y circular...) regresan los temas de siempre: a)La “incentivación”; b) La palabrita mágica, “campeón”. Los cronistas tratande que los de arriba se tienten y caigan en la trampa de pronunciarla anticipadamente. Si aciertan,serán ganadores natos. Si no, bocones impresentables. Borghi, relajado y asombrosamente racionalpara lo que exige el medio, observa con piedad a sus interlocutores y acepta que, si bien arrancócon aspiraciones mucho más modestas, ahora piensa en el título, por qué no.

Ojalá se le haga, compatriotas. No estaría tan mal que, por fin, en un país como el nuestro, losbuenos de verdad también se acostumbren a ganar.

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