•la mirada DE ROBERTO GARCIA

Borocotización al revés

Papá, ¡también perdimos en Santa Cruz!” Esa exclamación resignada, plañidera, la pronunció el hijo de Néstor Kirchner al tiempo que cerraba la tapa de su laptop en la noche que el principal protagonista, aparte de sus rabietas de divo operístico, hizo concurrir a su consorte presidencial para compartir un presunto festejo electoral que terminó en velatorio.

23-08-2026 | 01:17

Papá, ¡también perdimos en Santa Cruz!” Esa exclamación resignada, plañidera, la pronuncióel hijo de Néstor Kirchner al tiempo que cerraba la tapa de su laptop en la noche que el principalprotagonista, aparte de sus rabietas de divo operístico, hizo concurrir a su consorte presidencialpara compartir un presunto festejo electoral que terminó en velatorio. Como si la investidura delPoder Ejecutivo fuese una pieza ortopédica al servicio de un hombre o de una facción. Por másamorosos que se presenten estos gestos del hombre, culminan en un agravio al género: ellaconvertida en una Cristina total, fatua en sus explicaciones posteriores, siempre con una exageradaopinión dadivosa sobre su propia persona. Tampoco le contribuye a esta damnificada la conversiónque hace de edecanes en ministros y, luego, cómo a estos los transforma en Eusebios más chiquitos,por aquel bufón enano de Rosas (los casos de Massa y Randazzo como modelo).

Parece no corresponder, resulta afrentoso y parroquial, que la representante de unos 40 millonesde argentinos se embarre con los exangües resultados electorales de un núcleo partidario (aunquesea el propio), con la pésima información paga que le acercan sus organismos (encuestas, porejemplo), los desatinos de quien vapuleaba a los gritos puertas y paredes, sacudía físicamente porel cuello a dos ministros, atemorizaba a un funcionario afín, se refugiaba del fracaso en lapalabra traición mordiéndose los labios al ver que algunos apresurados de su confianza partían paraque nadie los citara luego como testigos de la escena truculenta (caso Hugo Moyano, retiradoprecavidamente a las once de la noche).

Tremendo enchastre institucional con quien, a las dos de la mañana, se ofreció ante cámarasluego de atravesar una hilera de llamativos custodios, más adecuados al ingreso de un densoboliche, por la madrugada, que de asistentes a un salón de un hotel 5 estrellas con altosfuncionarios del Estado, legisladores y periodistas. Si esa noche no empezaba el caos, como élmismo auguró, apenas una negociación para entregar secretarias, subsecretarias –ni él imaginóesta semana que hubiera tantas vacantes–, subsidios, licitaciones, a gobernadores eintendentes ansiosos, inseguros de sus presupuestos; en suma, parcelas de una estancia queadministró durante cinco años como si estuviera escriturada a su nombre, cuando ese rectorado lecorrespondía a una cooperativa.

La gripe y otros virus

Aunque más de un incauto opositor sueña hasta con una manifestación popular que lo despida aNéstor del país y lo separe de su mujer, como ocurrió con López Rega en tiempos del mandato de otradama peronista sobre la que el brujo influía más que cualquier esposo posesivo, lo cierto es queeste mes resulta agraciado para el matrimonio oficial a pesar del choque del domingo pasado:vacaciones obligadas, una epidemia que atemoriza, ausencia de gente decisiva son atajos para lamerheridas y diseñar un plan de emergencia.

Disponen de tiempo aunque empezaron tropezando: el cambio de Jaime por Schiavi, en Transporte,no ganó en transparencia, más bien parece una continuidad sospechosa y, se supone, habrásalpicaduras diversas por el escándalo del avión atribuido al ex funcionario –caso del cualno se podrá desprender el kirchnerismo con la dimisión del funcionario– con viajeros ygarantes, atentas empresas que le daban albergue y dormitorio al jet cuando se quedaba en laArgentina (de connotados empresarios con fácil acceso a la Casa Rosada), hasta otros que quizáparticiparon en la operación de compra por disponer de dinero blanco y declarado. Mucho ruido y,seguramente, poca efectividad judicial: ¿hay alguien que podrá probar sociedades que le endosan aJaime? Hasta ahora, parece difícil; el celo judicial, por otra parte, sigue dormido por aquelloable espíritu constitucional de que es mejor la libertad de culpables mientras no haya ningúninocente preso.

Lo de la crisis y renuncias en Transporte se enlazan con la de Salud y, en ambas, emerge elnombre del jefe de la CGT: en los dos lugares tiene intereses. Supo Moyano, en el pasado,enfrentarse duramente a Kirchner, hasta que el santacruceño cambió a los seis meses de gestión alsegundo de Jaime y le obsequió ese cargo a una figura expectante del sindicato de camioneros. Desdeentonces, se reinició la sociedad Kirchner-Moyano con cemento armado. Y ahora, junto a Schiavi,¿permanecerá el embajador del sindicato? A no dudarlo. Si hasta pueden ir más embajadores y lasmismas empresas, por supuesto. A su vez, la salida de Graciela Ocaña –al margen de suserrores en el Ministerio como neófita en la materia– sirvió para satisfacer otras inquietudescrematísticas de Moyano, atragantado con quien se proponía llevarlo a sede judicial con susinvestigaciones en las obras sociales y, lo más grave, le recortaba o le negaba aportes.

Protestó el gremialista, Cristina le cumplió: designó en ese lugar a Manzur (imputado en suprovincia como pichón de Guillermo Moreno por modificar estadísticas sanitarias), bajo la excusadel desastre sanitario y quien nunca podrá tal vez explicar cómo, en tres días, se pasó de un rangomenor de infectados a otro geométricamente varias veces superior. Es de suponer que hubo un errorgravísimo antes de las elecciones, no un ocultamiento, ya que la habitual ignorancia africana lepermite al país vivir y morir con dengue en verano y con gripe A en invierno. El tucumano Manzurllega recomendado por Ginés González García, hoy embajador en Chile, a quien la Ocaña pesquisabapor su gestión anterior y pensaba que la Justicia algún día lo iba a interrogar por una serie decontratos anómalos. Todo, como se ve, ocurre en un mismo gobierno, kirchnerismo puro en la gestiónde una mujer que antes de asumir había prometido cambiar.

Pelotón de novedades

Aunque no niegan la bendición del tiempo que ofrecen las vacaciones este mes y hasta delbeneficioso impacto de la influenza que, en términos políticos, obliga a que los argentinos seobsesionen por posibles contagios y se evadan de la debacle electoral del Gobierno (¡ocurrida hacemenos de 7 días!), los Kirchner –mientras planifican venganzas contra supuestosaliados– también se preocupan por otras razones. A saber:

*Se entierra la idea de Néstor como jefe de Gabinete: la Constitución habilita al Congreso paraborrarlo del cargo más que a cualquier ministro y, si bien cuenta con unos meses de capital propioen las Cámaras, éste puede desaparecer en segundos. Además, sería casi gracioso que el Gobierno lesexija a los legisladores la renovación de las “facultades extraordinarias” para el expresidente. Además, los disidentes del justicialismo se pueden convertir por arte de magia en laprincipal fuerza parlamentaria: sin necesidad de prebendas, por el declive kirchnerista, encualquier momento se gesta una borocotización al revés producto de una ancestral y convenientemáxima que gobierna a los peronistas: entre nosotros, cuando se hunde el barco, las ratas se comenal capitán en lugar de abandonar la nave.

*No ignora la pareja que hay ciertos legisladores entusiasmados con imponer una normalegislativa que le permita al Estado, en el caso de sospecha o grave controversia, retener ocongelar a su favor determinados paquetes accionarios, al igual que fondos denunciados ylocalizados por hechos de casi segura corrupción; naturalmente, esa iniciativa –al margen delos procesos penales consecuentes que se inicien– se concentraría en operaciones realizadasen el último lustro. De ahí que cierta parálisis se advierte en procesos de compras, ventas, jointventures y otras yerbas que parecían a punto de consagrarse. Ya circula una lista con nombres deempresarios al respecto.

*Mira el Gobierno con inquietud a la Corte Suprema: teme algún tipo de resolución que puedaafectarlo. Más temor por lo económico que por lo político, ya que si bien este instituto podríapronunciarse –por ejemplo– contra las candidaturas testimoniales luego del próximo l0de diciembre, en ese huracán descalificado también caerían numerosos legisladores o intendentesradicales involucrados en la misma maniobra electoral.

*Si bien se sabe de un pacto a celebrarse entre distintas fracciones opositoras en el Congreso(inmovilizado hasta ahora porque Elisa Carrió se niega a compartir firma con determinadosjusticialistas) que anule ciertas medidas ya votadas a favor del Gobierno o la reiteración de otrasque requieren nuevas aprobaciones, el balance sobre esta eventualidad tampoco complica demasiado alos Kirchner: saben que el Presupuesto finalmente se votará. No así, quizás, facultadesextraordinarias. En cambio, sí hay alerta por posibles avances sobre emprendimientos individualesque se asocian con el Gobierno. Como ejemplo, nadie ignora que hay un movimiento contra laexpansión vertiginosa del juego en la Argentina en la época kirchnerista y esa acción apuntaría connombre y apellido al empresario Crístobal López, hombre de confianza del ex mandatario. Un tiro alcorazón o al bolsillo. No es López el único en la mira, aunque tampoco se sabe si esas iniciativasresponden a una voluntad por ciertas reparaciones de la sociedad o por reparaciones personales opartidarias.

*Como no existe en la cabeza kirchnerista la búsqueda de acuerdos políticos con la oposición, niatiende la posibilidad de abrirse a la Carrió, Morales, De Narváez o Solanas –movida habitualen cualquier democracia del mundo–, tal vez la señal para sumar respaldos provenga de otrossectores, operación típicamente corporativa en la cual Néstor Kirchner supo nadar en variosestilos; en ese plano de “entendimiento social”, sin embargo, hay vallas casiinfranqueables para quien promete no dejar las convicciones en la escalera de la Casa Rosada: losnúcleos empresarios a ser citados se presentarán con una nómina de condiciones que semejan a undentista con pinzas y sin anestesia. Pero, ¿aceptan los Kirchner que se tienen que sacar la muelaaveriada?

*Si el varón mayor de la familia imaginó que al separarse oralmente de la conducción del PJevitaba conflictos mayores, esta determinación hoy le acarrea tropiezos no previstos, una rebeldíaincómoda: del ninguneo partidario que someten al heredero Daniel Scioli –todos dicenrespetarlo, pero nadie lo acompaña– a la exigencia del control partidario en manos degobernadores e intendentes con cierta autonomía. En esa etapa, además, se encuadra el regreso deveteranos desaparecidos en acción o jubilados que supieron sufrir a Kirchner.

El Pejota

Si hasta Antonio Cafiero se manifiesta crítico y desde una tertulia gastronómica construidasegún las instrucciones del Ministerio del Interior, el que determinaba quiénes o no podían asistir(casi vergonzante, como la comparencia fotográfica de Claudia Rucci junto a Cafiero, cuando se sabeque si su padre hubiese vivido en los tiempos del MUSO, habría sido maltratado como la resaca delsindicalismo al igual que otros dirigentes). Lo más probable en este curso es que se establezcaalgún tipo de “comisión responsable” al frente del PJ, dilatoria argucia para luegorealizar un congreso y, de ese modo, con nuevas autoridades despachar a kirchneristas fervientes yeufóricos como Carlos Kunkel.

En ese proceso de revival transitorio habría que incorporar a Eduardo Duhalde, quien a costa deFrancisco de Narváez ha recuperado punteros en la provincia de Buenos Aires, a pesar de que élmismo no gravita electoralmente: su yerno Gustavo Ferri, en la tierra elegida de Lomas de Zamora nisiquiera alcanzó l0% de los votos.

Mientras esa bola de fuego con demandas se genera, Kirchner tambien decide sobre respuestaseconómicas que no enrarezcan aún más la cuestión política. ¿Podrá mostrar un plan, personajes mássatisfactorios en ese sentido? (si Cristina alaba el talento argentino de los médicos y se lo llevaa Stamboulian a tomar el té todos los días por la gripe A, ¿por qué no hace lo mismo con loseconomistas más sagaces y formados?). O, acaso, ¿tal vez ocurra que se empecine con su marido conmás intervencionismo, ya que él entiende que no se debe cambiar porque revelaría debilidad, como siaquí nadie le hubiera reclamado un cambio. En ese dilema estarán los dos este mes, agregando esaventaja de tiempo y espacio a otro obsequio de la oposición: más que notoria es la distancia entreDe Narváez y Mauricio Macri. No alcanzan las fotografías ni las entrevistas sociales que realizan.En verdad, se acrecientan las diferencias hasta por nimiedades. Si el Colorado hasta congenia conFelipe Solá y no con el ingeniero boquense. Sólo los reúne hoy cierta conveniencia política,situación en la que Macri cabalga también con Gabriela Michetti. De celofán son.

La adalid femenina del PRO hoy llora en los rincones por su mediocre performance en los últimoscomicios, afectada por la duda –en verdad, la certeza– de que un grupo allegado al jefede Gobierno conspiró contra su candidatura en la Capital. Tiene nombres y apellidos, de HoracioRodríguez Larreta a Nicolás Caputo, álter ego de Macri. Apunta al epicentro y, por supuesto, no sonlos únicos a los que imputa: cree que los rezagos peronistas que ella desprecia en el machismotambién le jugaron en contra. Antes de las elecciones, ruborizada e inflamada por los malos vientosde las encuestas, en una imprenta de Villa Soldati, le confesó a Diego Santilli entre otros:“Si saco menos de 35%, renuncio”. Apenas si pasó el 31%, pero no dimite a nada y, comono se castiga por errores propios o de asesores poco queridos (Borelli o Helio Rebot, uno queascendió con Macri, luego se hizo de Kirchner, más tarde de Telerman y, finalmente, se anidó en suprimera parada con la Michetti), rumia contra el entorno del ingeniero y el ingeniero mismo.

Sobre esas reticencias, ella llamó a un encuentro con Macri, del cual se sabe la realizaciónpero no el epílogo. Parece difícil que alguien pueda perforarle la trama del Newman a Macri, de ahíque desde ese lado replican (sin negar picadamente los reclamos de la Michetti): le reprochan unaostensible demagogia periodística y marketinera, ajena al resto de la congregación, indudable faltade respuestas y solidez en el último y simplón debate de los candidatos porteños, su escasasolidaridad con el resto de los aspirantes legislativos, con los que no hizo campaña –no sele conoce una foto con Esteban Bullrich, por ejemplo– y sus exigencias discriminatorias (yovoy sola, cuando necesite a alguien les voy a decir, no necesito un séquito). Inclusive con lasotras mujeres de la agrupación. Por no hablar de caprichos femeninos, artísticos, casi de SusanaGiménez. Por ejemplo, cuando el domingo a la noche celebraron en la Costanera los avatares de loscomicios, ella con anticipación demandó un camarín para maquillarse a solas. Y estar lejos de losotros.

Tan lejos que hasta algunos de sus ministros en el gobierno porteño han comenzado a tejerrelaciones con el equipo del ingeniero para preservar su futuro y no ser relevados, mientras ella–quizás– se acomoda en una gris butaca del Parlamento a la espera de un mejor clima enel PRO o de una llamada telefónica que la invite a pasarse a otra agrupación.

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