•EL FUTBOL DE VELEZ Y EL DE HURACAN

Buenos motivos para creer

Vélez y Huracán son los mejores equipos del Clausura, con las disculpas del caso para Lanús. Trascienden con estilos distintos. No se juega al fútbol de un solo modo. Demostraron que las ideas en el fútbol no murieron.

22-08-2026 | 15:01

Vélez y Huracán son los mejores equipos del Clausura, con las disculpas del caso para Lanús.Trascienden con estilos distintos. No se juega al fútbol de un solo modo. Demostraron que las ideasen el fútbol no murieron.
Los de Gareca no perdieron ni un solo partido de los doce que llevan jugados. Van primeros.El club está mejor organizado que Huracán. Después de la zozobra económica posterior a los grandestriunfos de los 90, siempre hubo conducta para sostener equipos competitivos, ascender a jugadoresde inferiores, repatriar a ex futbolistas del club y comprar justo, necesario y bueno. El cerebrode la organización es Cristian Bassedas, dueño de una capacidad de raciocinio superior a la mediade los futbolistas. Es cierto que los resultados inmediatos ayudan a que el trabajo brille, peroVélez trabaja con seriedad. Bassedas fue quien recomendó la contratación de Ricardo Gareca comoentrenador. El Flaco hizo una campaña excepcional en Talleres de Córdoba, al que llevó a Primera en1998 y a la obtención de la Copa Conmebol un año más tarde. Ya tiene 13 años como técnico, sumóexperiencia en el país y en el exterior. Los dirigentes de Vélez suelen elegir los técnicos consumo cuidado. Así lo hicieron alguna vez con Eduardo Luján Manera, Carlos Bianchi, Osvaldo Piazza,Marcelo Bielsa, el Maestro Tabárez, Julio Falcioni, Miguel Russo, Ricardo Lavolpe y hasta CarlosIschia. No se discute cómo le fue a cada uno; importa la minuciosidad de la elección. Son técnicosde perfil determinado, trabajadores, serios y respetados por los futbolistas. Gareca responde aestos parámetros.
De los doce partidos que disputó, Huracán ganó siete, empató uno y perdió cuatro. Su vidainstitucional es tan lisa y llana como la de Vélez. Cambia el plantel cada semestre y apenas puedesostener al actual. Sin embargo, hay un enorme mérito de Babington y, por supuesto, de Angel Cappa,por cuyo regreso al club nadie daba un centavo. Dejó su cómoda residencia española para venir amitigar la eterna nostalgia que les genera el fútbol argentino a tipos sensibles como él. Elllamado era de Huracán, club al que había dirigido en 1986, en el primer descenso del Globo a la BNacional. Asumió el año pasado; le tocó debutar en el Monumental con River. Fue 3-3, en un partidoque Huracán ganaba 3-0 con baile.
Aquel equipo inicial de Cappa era un conjunto con apellidos que hoy resultan lejanos: Limia,Herner, Barrientos, Barcos, Meza Sánchez, Manrique, Casartelli. Apenas llegó el verano, Cappa pudoaccionar su plan. Prescindió de estos apellidos y se ciñó al habilísimo Matías Defederico y alpensante Javier Pastore. Con ellos dos, plantó su bandera. Tuvo el enorme mérito de hacerseentender y de imponer su ética y su estética en un fútbol físico y veloz. Levantó la media derendimiento de tipos grandes, como Araujo, Arano, Eduardo Domínguez, el Gato Esmerado y elMaestrico González, recibió a Bolatti y le dio libertad para imponer su fútbol, convirtió en lídera Paolo Goltz y le dio el arco a Gastón Monzón, que respondió como alguna vez lo hicieron Andújar yMigliore.
Huracán practica un fútbol vistoso. Muchas veces en este torneo, pudo llevar adelante elviejo precepto menottiano de “belleza + eficacia”. Lo pudo poner en la cancha, logrórealizarlo en una gran cantidad de partidos de este certamen. Fíjese que Huracán ganó sietepartidos sobre doce.
El hecho de que sólo haya empatado un partido tiene que ver con su juego de “poner lacara”, de “buscar el arco de enfrente”, como recitan automáticamente muchoscolegas nostálgicos setentistas. “Buscar el arco de enfrente”, en varias oportunidades,es olvidar “el arco de atrás”.
Tres de los cuatro partidos que perdió (Gimnasia, Colón e Independiente) fueron, justamente,porque fue hacia adelante y se desequilibró. Algunos dirán que es muy lindo verlo en acción, ycoincido: es de lo mejor que hay en el Clausura ’09.
Es saludable tener una idea clara en este fútbol sin figuras. Pero también hay que saber queesos descuidos hicieron que hoy el Globo esté tercero. Si resuelve este tema, estará óptimo para lalucha final.
El puntero es Vélez porque, si bien no luce como Huracán, tiene mayor solidez. Garecaencontró el primer ladrillo de la pared. Se llama Nicolás Otamendi. Tiene 21 años y una jerarquíapoco común. Debutó el año pasado, pero se afirmó en éste, le quitó el puesto al chileno Ponce y esuno de los mejores jugadores del campeonato. Sebastián Domínguez está rindiendo como aquel pibe quehace unos años apareció en Newell’s, Cubero es un líder con todas las letras y Montoya sequedó con el arco que alguna vez perdió en tiempos de Hugo Tocalli.
No hay que olvidar que Vélez se quedó sin Leandro Somoza, un jugador fundamental. Garecatuvo que recurrir a Franco Razzotti, de las inferiores. Y le salió bien, está jugando un torneobárbaro. Víctor Zapata juega de doble cinco, donde alguna vez lo puso La Volpe, y rinde a pleno.Cabrera se acomodó perfectamente y después hay un gran menú. Los delanteros titulares son HernánRodrigo López y Joaquín Larrivey, pero los que quedan afuera también son de gran nivel. MaximilianoMoralez, Darío Ocampo, Jonathan Cristaldo y el Burrito Martínez hacen que la estructura no seresienta.
Si bien entre los dos está Lanús, Vélez y Huracán se reparten los elogios, la expectativa ylos estilos. Vélez recibe hoy a Racing y el Globo va mañana a La Plata a ver a Estudiantes, suviejo rival “ideológico”.
Como pocas veces en los últimos años, hay dos equipos con una idea bien definida, conposiciones modernas y clásicas. Los dos, el Vélez del Tigre Gareca y el Huracán de Angel Cappa, nosdan excelentes motivos para seguir muy de cerca este final de campeonato.

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