La situación del momento en este país centroamericano es de la mayor importancia puesto que esel primero en América latina que se defiende de espíritus autoritarios que pretenden perpetuarse enel poder a contramano de principios republicanos elementales.
Artículos pétreos de su Constitución prohíben la reelección. Por esto es que el TribunalNacional Electoral, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General y el Congreso reiteradamentele advirtieron al gobernante de turno de la ilegalidad de sus actos, lo cual fue desconocido por elmandatario en cuestión, quien pretendió atropellar los preceptos constitucionales a través demaniobras conocidas y ensayadas en otros lares.
Lamentablemente, en lugar de seguir los procedimientos del juicio político y similares,fuerzas militares optaron por asaltar el domicilio del gobernante y depositarlo en una base militaren Costa Rica. Según lo informado por Gabriela Calderón, las Fuerzas Armadas actuaron de oficio,sin instrucción de la Fiscalía ni de la Corte, a diferencia de lo comunicado en un principio, porlo que actualmente se sustancia un proceso judicial. En cualquier caso, un método inaceptable. ElEjecutivo no es responsable puesto que la ratificación de remover al mandatario anterior y laasunción del gobierno provisional fueron hechos posteriores, realizados por unanimidad de losmiembros del Congreso con el aval de la referida Corte (fue electo el presidente del Congresodebido a que el vicepresidente había renunciado y las normas vigentes indicaban esta líneasucesoria).
El fracaso momentáneo de la mediación del presidente de Costa Rica obliga a continuar lasnegociaciones, en cuya situación las partes deben ceder al efecto de sortear acontecimientos gravesque luego se lamentarán. Como todo en la vida, las cosas pueden haber sido hechas de una maneramejor y también peor. En un artículo anterior, mencionaba que tal vez una salida sea el inmediatoadelantamiento de las elecciones.
En todo caso, este marasmo ha sido condenado por buena parte de la comunidad internacional,con el beneplácito y la algarabía del ejemplar del Orinoco y sus seguidores en Bolivia, Ecuador yNicaragua, quienes usan el poder como un coto de caza bajo las directivas del dúo de tiranos de laisla-cárcel cubana. En los casos mencionados (y en otros que se les asemejan) tiene lugar una burlagrotesca y canallesca a la democracia puesto que se trituran los derechos de las personas yconsecuentemente se demuele el principio básico de que las mayorías deben respetar a las minorías.De lo contrario, llegaríamos a la truculenta conclusión de que personajes detestables como Hitlereran democráticos porque asumieron el poder con apoyo electoral. Pensadores de la talla de Bertrandde Jouvenel, F.A. Hayek y Giovanni Sartori han puesto de manifiesto el aserto. Este último autorescribe en su tratado sobre la democracia que “cuando la democracia se asimila a la regla dela mayoría pura y simple, esa asimilación convierte un sector del demos en no-demos”.
En Honduras se han establecido vallas constitucionales para evitar la acción depredadora deenergúmenos que arrasan con las minorías. Es incoherente pretender que se puede hacer tabla rasacon la democracia por el voto de la mayoría o la primera minoría. Quienes son vulnerados en susderechos no serían demócratas sino irresponsables si se dejaran vejar impunemente.
Lo dicho para nada significa que en ese país se entiendan cabalmente los pilares de lasociedad abierta. Igual que en otros tantos lugares, se requiere de mucho esfuerzo en la educaciónpara comprender el daño colosal que infligen las políticas autoritarias que, bajo los más variadosropajes, apuntan a manejar prepotentemente las vidas y el fruto del trabajo ajeno.
Reitero lo dicho por Robin Williams en una producción cinematográfica: “Los políticosen el poder son como los pañales, hay que cambiarlos permanentemente… y por los mismosmotivos”.
*Doctor en Economía.




