La economía argentina recibió dos mazazos seguidos: uno local, la megafuga de capitales de 2008tras la crisis con el campo y la contrarreforma previsional; el otro, externo, la hecatombeexportadora para 2009, por la caída de precios internacionales agravada por la sequía y la recesiónmundial.
La fuga de capitales, ya oficial, superó los US$ 23.000 M. No terminó en una catástrofecambiaria porque la oferta de divisas fue igual de grande. Pero secó de pesos la economía. El BancoCentral dejó de comprar dólares-emitir pesos y entonces mermó la plata en la calle. La hecatombeexportadora 2009 generará una pérdida de divisas del orden de los US$ 17/19.000 M. dependiendo decómo sigan el clima y las lluvias. Por lo tanto, el torniquete cambiario-monetario será este añoduro como en 2008, o más duro si la salida de dólares, que sigue aunque no en valores de pánico,vuelve a tensarse.
Esta salida pegó desde mediados del año pasado y generó una brutal desaceleración económica, queya no se discute. Lo de la exportación empieza a hacerse notar. No estamos frente a un knock outfulminante porque la economía viene de varios años de reactivación y macrosuperávit. Pero el nivelde actividad “está groggy”.
Si el fin de 2008 fue de brusca desaceleración, 2009 será de recesión. Se parecerá en algunascosas a la recesión de 1995 y en otras a la de 1999. De 1995 se repite el proceso dedesmonetización de la economía. No porque hay corrida pero sí desmonetización real porque losdepósitos crecen menos que la inflación. De 1999 se repite un shock externo. Aquella vez fue ladevaluación de Brasil y hoy es la caída de los precios internacionales. En 1995 y 1999 el PBI cayóentre 2,5% y 3,5%, con bajas fuertes en industria, construcción y comercio. En 2009 puede sucederalgo parecido. No son caídas terminales porque se viene de un boom previo donde se ganó plata, peroson retrocesos que duelen.
Si 2009 será parecido a 1995 y 1999, la pregunta todavía sin respuesta contundente es si 2010será como 1996 (recuperación rápida y fuerte) o como 2000 (economía trabada y sin salida). En 1996,el mundo ayudó y el gobierno de ese entonces consiguió plata de organismos, se bancó la recesión yse mantuvo el rumbo económico. En 2000, el mundo no ayudó y el gobierno entrante no acertó con lapolítica económica. El escenario que siga a la inevitable recesión de 2009 dependerá, como en 1995y 1999, de cómo siga la economía mundial y de las respuestas que dé el gobierno frente a larecesión.
Se enfrenta con el dilema de no perder el control versus no querer llegar con la economía enbaja a las elecciones. Para “sostener” la actividad, las respuestas oficiales son:planes para el consumo, obra pública para la inversión, financiamiento de la ANSES para el créditoy financiamiento puntual para la exportación. Frente a este activismo, las mareas de fondo de lamacroeconomía juegan en contra y más que compensan las intenciones oficiales. El“mejor” escenario es que la campaña electoral y las elecciones se den en un marcoeconómico entre regular y malo.
Políticamente, un dato clave es que por la recesión comenzó a haber un deterioro fiscalpalpable. En 2009, al Gobierno ni siquiera le van a alcanzar los pesos del superávit primario parapagar la deuda interna en pesos que vence, aunque haya “tomado” los aportes de las exAFJP y haya refinanciado los préstamos garantizados. El Tesoro necesitará sí o sí financiamiento enpesos del Banco Nación, que es ir al Banco Central porque el sobrante de plata que no está prestadael Nación lo tiene colocado ahí.
Además, el Tesoro también tiene que conseguir dólares para pagar la deuda en dólares. Son US$8.000 M que vencen. Como no tiene financiamiento (aun de Venezuela), tendrá que pagar en dólaresacudiendo principalmente a reservas del Banco Central. El modelo involucionará de “vivir conlo nuestro” a “sobrevivir con reservas”.
En este contexto, el “aguante” es como puede, intentando evitar el desorden “ala carga barraca”, grageas de activismo por ahora sin llegar al populismo, suba hormiga deltipo de cambio, ajustes tarifarios, freno a las subas desmedidas de salarios y manotazos. Es una“cabalgata en el desierto” rezando para que la economía mundial mejore. Por ahora, espara seguir tirando. Pero no puede descartarse que, en pos de la elección, pase del activismo alpopulismo sin caja.
*Economista.




