También ellas se habrán preguntado cómo quisieran morir. Habrán contestado como todos: en unacama limpia, sin dolor y rodeada de seres queridos. Pero no tuvieron tanta suerte y se fueron deeste mundo apuñaladas, baleadas, golpeadas o estranguladas. Son las víctimas de los femicidas,asesinadas por hombres violentos que las consideraban una mercancía, muertas por el solo hecho deser mujer.
En el último año, la violencia sexista amparada por el vacío legal y el desinterés de losgobernantes se cobró la vida de 231 mujeres, 11 por ciento más que en 2008, y las ONG ydependencias oficiales que trabajan en el tema están alarmadas. Denuncian que el maltrato hacia lasmujeres se está convirtiendo en un “flagelo invisible” que afecta a todas las clasessociales y a todas las provincias. Para ellas, mañana no hay nada que festejar.
“Se está agravando el problema: hay más muertes y un aumento de denuncias por violenciaintrafamiliar, por insuficiencia de políticas públicas que prevengan la violencia sexista”,alertó en diálogo con PERFIL Fabiana Tuñez, coordinadora ejecutiva de la Casa del Encuentro, unaentidad civil a cargo del Informe de Investigación de Femicidios, que suplanta la ausencia deestadísticas oficiales.
En la Corte Suprema de Justicia, la Oficina de Violencia Doméstica, abierta hace unos años poriniciativa de las juezas mujeres, deja que las estadísticas hablen por sí solas: es que en sólo 17meses, entre septiembre de 2008 y enero pasado, 10.758 personas denunciaron que eran golpeadas omaltratadas por su entorno íntimo. Para Tuñez, una denuncia significa que se ha iniciado el“ciclo de violencia” que “comienza con la descalificación y el maltrato” ypuede terminar en un asesinato.
En la Casa del Encuentro, y en otras ONG, como la Fundación para Estudio e Investigación de laMujer (FEIM), ese crimen debe ser llamado femicidio. Se trata de un término “político”,por el que una mujer es asesinada al ser considerada como un objeto, una mercancía por parte deotra persona. “Te va a pasar lo mismo que a René…, si no te tengo yo, no te va a tenernadie más”, es una frase que puede derivar en un mal desenlace.
Las ONG que trabajan en el tema reclaman al Congreso que la figura del “femicidio”sea incorporada al código penal, como ya sucede en México y Guatemala, dos países con fuertetradición de cultura machista, según ellos mismos reconocen. “La Argentina no está muy atrás,es tercera en cantidad de víctimas, es un problema grave que hay que darlo a conocer”,añaden.
La crónica policial saca a la luz casos como el de Carolina Aló, asesinada en 1996 de 113puñaladas por su novio Fabián Tablado, o la dudosa muerte de Wanda Taddei, la esposa del bateristade Callejeros, pero lo cierto es que en nuestro país “cada tres días, una mujer es asesinadapor su marido, su pareja o su ex pareja”, aseguran desde la sede local de AmnistíaInternacional. Estos son algunos de los últimos casos:
* El 23 de enero, en Venado Tuerto, Santa Fe, un ingeniero civil comenzó a golpear a su esposa,luego arrojó a su hija de 18 meses contra una pared y creyéndolas muertas, se suicidó. La niñamurió. Fue lo que se denomina un “femicidio vinculado”.
* “Te va a pasar lo mismo”, anunció un cordobés a su novia tras salir de la cárcelen la que había estado recluido por asesinar a su ex pareja. Ella tenía 23. Resultó tambiénmuerta.
* El femicida le dijo a su vecino que “si no la tengo yo, no la tiene nadie más”. Serefería a su compañera de 20 años que lo había dejado, a quien mató de seis puñaladas. Sucedió enTucumán.
* Susana, de 35 años, pidió auxilio a los gritos desde el balcón de su vivienda en Caballito. Supareja la estaba golpeando y alcanzó a gritar “por favor, llamen a la Policía”. Era demadrugada y nadie acudió en su ayuda.
Los casos se multiplican, pero “no hay decisión política para erradicar” elproblema, coinciden en diálogo con PERFIL, varias expertas en el tema, todas ellas mujeres. Lasvíctimas aguardan que el Gobierno de Cristina Fernández reglamente una ley contra la violencia yaaprobada por el Congreso. También Amnistía Internacional hizo un llamado desesperado desde uninforme sobre “mujeres desprotegidas ante la violencia de género en Argentina”. Setitula “Muy tarde, muy poco”.




