Tenga o no tenga el hábito de fumar, esta nota debería interesarle, porque una porción deldinero que usted paga en impuestos y a su cobertura de salud es utilizada por el Estado y por lasobras sociales para intentar curar a los cientos de miles de personas que se enferman por suadicción al tabaco o por respirar el humo de cigarrillos fumados por otros. El costo económico dela llamada “epidemia” del consumo de tabaco crece todos los años y ya es récord, y esuna consecuencia que se agrega a las cerca de 40 mil muertes derivadas de la mortal costumbre defumar.
En parte con su dinero, se ha financiado en 2008 un récord de unos 10 mil millones de pesos paracurar a quienes se enferman por el cigarrillo, lo que representa casi 16 por ciento de todos losgastos en salud que se hacen en nuestro país por año. La industria, mientras tanto, apenas se hacecargo de cerca de la mitad de estos gastos, con 5.500 millones de pesos pagados en concepto deimpuestos ese año, según estimaron a PERFIL economistas, médicos y especialistas independientes ydel Ministerio de Salud de la Nación.
El flagelo del tabaquismo, la principal causa de muerte evitable del país, y el crecimiento delos costos para tratar a los enfermos por el cigarrillo han motivado en las últimas semanas adecenas de ONG y entidades médicas a hacer un llamado casi desesperado para que el Congreso apruebeuna ley que desaliente su consumo en el país. La norma, sin embargo, virtualmente perdió estasemana estado parlamentario al no ser tratada por la Comisión de Presupuesto de Diputados, que yano se volverá a juntar en forma ordinaria hasta marzo.
“La Argentina ha quedado esta semana muy relegada en materia de controlar la epidemia deltabaquismo, el Congreso privilegió el lobby de la industria en vez de interesarse por la principalcausa de muerte evitable de los argentinos”, advirtió a PERFIL Verónica Schoj, coordinadorade la Alianza Libre de Humo de la Argentina (Aliar), que reúne a decenas de entidades civiles sobreel tema. “Sólo escucharon a quienes pregonaron por los supuestos daños económicos queproduciría reducir el consumo, como bares y restaurantes y economías regionales, daños que hemoscomprobado que son mitos”, añadió.
Varios especialistas vienen denunciando además que los costos económicos del tabaquismo para elsistema de salud están aumentando año a año y consideran que Philip Morris y Nobleza Piccardo, quecontrolan el 98 por ciento del mercado local, deberían hacerse cargo de esos gastos. Es que en 2008se habrían gastado unos 10 mil millones de pesos en atender a los enfermos por el cigarrillo,frente a los 5.200 millones que aportó la industria en impuestos internos al tabaco y al valoragregado y para el Fondo Nacional del Tabaco, según proyecciones de especialistas.
Estudios realizados por el cirujano José María Bruni, respaldados por el Ministerio de Salud dela Nación, sostienen que en todo 2004 se gastaron más de 4.500 millones de pesos en atención a lasenfermedades derivadas del consumo de tabaco.
De ese monto, la mayor parte fue abonada por el Estado, financiada por la recaudación tributariay por el sistema de seguridad social, que se sostiene con el aporte de trabajadores y susempleadores. Sólo el 8 por ciento fue abonado por prepagas, mientras que el 30% fue gastado por losmismo pacientes cuando pagan estudios o intervenciones, o realizan copagos.
Bruni, en diálogo con PERFIL, explicó que el estudio de los costos “es un cálculo complejoque tiene en cuenta el gasto total en salud, los costos de atención de determinadas enfermedades,así como la prevalencia del consumo de tabaco, hábitos, edades y lugar geográfico”. Indicóque el sistema de salud en su conjunto, que integran los subsistemas estatal, privado y deseguridad social, “gasta el 16 por ciento en atender a los enfermos fumadores y fumadorespasivos, porcentaje que es posible afirma que se mantiene en el tiempo”.
Según la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI), el gasto total en salud,que incluye costos del sistema público, las obras sociales, prepagas y gasto de bolsillo de lapoblación, creció considerablemente en el último lustro, por lo que también subió el gasto quecausa el tabaquismo. En concreto, el gasto fue subiendo de 27.833 millones en 2003 a 31 milmillones (2004), 35 mil millones (2005), 42 mil millones (2006), 51.700 millones (2007) y 65 mil en2008. De la misma manera, el costo económico del tabaquismo creció de 4.425 a 10.010 millones entre2003 y 2008, un incremento superior al 100 por ciento.
Según Bruni, estos costos provienen de la atención de pacientes con cuatro patologías: cáncer depulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infarto agudo de miocardio y accidentecerebrovascular, que explican el 70 por ciento de las muertes relacionadas con el tabaco.
Desde el Ministerio de Salud, el coordinador del Programa Nacional de Control del Tabaco, MarioVirgolini, también manifestó a PERFIL su preocupación: “Claramente, que la gente fume es unmal negocio, ya que el gasto en salud para tratarla es altísimo”, dijo el licenciado, y seexplicó diciendo que “si uno trabaja los siete días de la semana, uno estaría dedicado acubrir estos costos... sin contar que 40 mil personas pierden la vida por eso enArgentina”.
Bruni, quien dedicó al gasto derivado del tabaquismo su tesis en un máster en sistema de salud,destacó que “durante mucho tiempo la estimación fue sólo un instrumento de debate, pero hoytiene una implicancia legal y política; estos datos deben ser importantes para que el Gobierno losutilice como herramienta frente a la industria y para justificar sus propias políticasantitabaco”.
Los 10.010 millones de pesos anuales –o cerca de 250 pesos por persona– que segastan en Argentina no son los únicos gastos, “son sólo los directos, también están losindirectos, como el gasto que produce una persona con EPOC que quedó discapacitada o los llamados‘Años de Vida Saludables perdidos (AVISA)’”, explicó a PERFIL Virgolini, alasegurar que se pierden 850 mil AVISA a causa del consumo de tabaco.
La muerte prematura de las personas es otros de los costos producidos por el cigarrillo, y esmateria de estudio por parte los economistas. Mariana Conte Grand, de la Universidad del CEMA, esuna de las autoras de un estudio que estimó este gasto, llamado “costo de la productividadperdida”, y que explica cuánto ha dejado de ganar el país por la muerte de una persona antesde tiempo a causa del cigarrillo. Según explicó Conte Grand, “es el 0,14 por ciento del PBI,o en términos corrientes 700 millones de pesos en 2007”.
“Cuando una persona muere a los 40 años producto del cigarrillo, deja de generar ingresosdesde ese momento hasta el año aproximado en que hubiera muerto si no hubiese fumado; es lo sesuele llamar vida estadística y es un costo indirecto del tabaquismo”, explicó la economistaa PERFIL.
Los mitos. Aun cuando los costos de la epidemia del tabaco son altísimos,diputados y asesores en el Congreso continúan argumentando “eventuales pérdidaseconómicas” para eludir aprobar una ley que desaliente el consumo de tabaco, advirtió Schojdesde Aliar, al denunciar que “el lobby de las tabacaleras ha impedido aprobar más de 40leyes en los últimos 30 años” en nombre de estas supuestas pérdidas. En efecto, la queterminó ayer fue la última semana en la que la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputadossesionó en forma ordinaria, por lo que el texto deberá ingresar en 2010 y recorrer nuevamente todaslas comisiones en las que ya tenía despacho. “Si se aprobara esta ley en términos de impactoen la mortalidad, podríamos salvar entre 10 mil y 15 mil vidas por año”, declaraba Aliar haceuna semana, en un llamado desesperado que los diputados decidieron no escuchar.
El proyecto proponía instaurar ambientes laborales libres de humo, prohibir publicidades ypatrocinios por parte de las tabacaleras y la impresión de advertencias en los paquetes decigarrillos con imágenes de las consecuencias del consumo. El Congreso también mantiene parada laratificación del convenio marco de la OMS para el Control del Tabaco, una tarea que ya hicieron“más de 150 países del mundo, entre ellos Brasil, segundo productor de tabaco delmundo”, dijo Schoj.
Además del rechazo de las tabacaleras, las normas son resistidas por cámaras de hoteleros,gastronómicos y productores rurales, quienes aducen pérdidas económicas. Desde el Senado, ellegislador jujeño Gerardo Morales, titular de la UCR, destacó que en su provincia como en otras“hay miles de trabajadores y de familias que viven de la producción tabacalera”, perose manifestó de acuerdo con que la industria pague más impuestos siempre que se incrementen losenvíos para el Fondo Especial del Tabaco, que intenta ayudar a los pequeños productores.
Desde el Ministerio de Salud, Virgolini se lamentó de que “evidentemente hay presiones deun sector económico” para que no se aprueben las leyes antitabaco, pero dice que con 40 milargentinos muriendo cada año, en algún momento la Argentina y sus legisladores van a tener queocuparse de la primera causa de muerte evitable, es la sociedad la que les estáreclamando”.







