Campaña antiargentina

¿Todo pasa o todo queda? La Argentina huele a regurgitación eterna. Nada transcurre del todo. Ayer es hoy, todo el tiempo.

Campaña antiargentina
23-08-2026 | 14:52

Todo pasa o todo queda? La Argentina huele a regurgitación eterna. Nada transcurre del todo.Ayer es hoy, todo el tiempo.

Van semanas de zafarrancho cacofónico usadas en debatir una ley que reemplace a la “de ladictadura”. El empeño extravagante en autoconvencerse de que hay cosas que se modifican sólocon una ley agravia las inteligencias más modestas. Se ignora, adrede y con prepotente virulencia,que a la Argentina las leyes no le mueven las agujas del amperímetro.

Sin necesidad de ley alguna, el Gobierno pudo haber democratizado en serio los medios que manejacomo hacienda propia (Canal 7, Radio Nacional, Télam), pero prefirió servirse burdamente de ellos,sin mosquearse, ocupándolos como si fueran de su propiedad y emitiendo programas que insultan, concobarde unilateralidad, a periodistas y políticos que discrepan con lo actuado por el poder en estelargo sexenio.

¿Por qué creerles hoy que, con otra ley, serán virtuosos, si con las herramientas que manejan,con las que podrían haber demostrado otra conducta, sólo atinaron a imponer el pensamiento único yel culto de la uniformidad más autoritaria? Por eso el anuncio de “redistribuir lapalabra” es una farsa. ¿Lo han hecho donde mandan? Al escucharlos, se parecen a veces a loseditores de Granma o de la vieja Pravda soviética posando como militantes de la diversidad delpensamiento.

Todo permanece más o menos igual o, si se quiere, yendo y llegando, y volviendo de nuevo, eternoretorno a lo de siempre. Así se muestra la Argentina, infatigable rumiante de sus mismoshábitos.

Nueva comprobación de esta asombrosa falencia, hace pocos días se dijo en una radio argentinaque el interés demostrado por Televisión Española y El País de Madrid en mostrar el visible einsultante recrudecimiento de la pobreza en la Argentina es parte de una campaña motorizada porempresas hispanas molestas o incómodas con acciones del gobierno de los Kirchner.

Desde Radio Continental, curiosamente propiedad del grupo Prisa de España, se afirmó que eseinterés por la pobreza era sospechoso y olía a campaña. ¿Campaña? ¿No hablaban de eso las FuerzasArmadas en los años setenta? Treinta años después, ahora con maquillaje progresista, regresan losmás vetustos fantasmas, arcaico credo ideológico según el cual los medios de comunicación recogennoticias negativas cuando son accionados por botonera remota.

La “campaña antiargentina” denunciada por la dictadura entre 1976 y 1983 es parientey precedente inmediato de esta nueva retro extravagancia, ahora ejecutada desde el odio y laceguera que se han apoderado de referentes mediáticos locales enfermos de dogmatismo.

Es el mismo dispositivo antiguo y reiterativo que bautiza como “irrupción” lapreocupación de la Embajada de los Estados Unidos pidiendo reglas claras para la empresa Kraft. ¿Nofue una irrupción condenable que la Embajada de los Estados Unidos pusiera en el horno alpresidente Carlos Menem en enero de 1991, al denunciar el pedido de coimas a Swift? La revelaciónde esa embajada determinó el relevo de varios ministros en pocos días. La denuncia del entoncesembajador de los Estados Unidos, Terence Todman, reveló que un representante del gobierno de Menemhabía pedido una “contribución económica” para activar un expediente de esa empresanorteamericana.

El entonces asesor presidencial, su cuñado Emir Yoma, aparecía como quien había pedido dinero aSwift. Aliado del presidente republicano George H.W. Bush, Menem no se salvó de la rotunda acciónde la embajada norteamericana, pero hoy los panegiristas del progresismo K se ofuscan con elsupuesto imperialismo de los funcionarios del demócrata Obama.

¿Campaña antiargentina? Esta semana, un diario británico de izquierda que apoyóclaramente a los Kirchner desde 2003, The Guardian, les dio para que tengan y guarden. “Sevolatiliza el apoyo para la presidenta de la Argentina, Cristina Kirchner, y su marido. Elmatrimonio siente el viento frío de las acusaciones de corrupción luego de haber amasado unafortuna personal”, comenzaba su crónica. “El resto de la Argentina sufre desempleo ypobreza, pero en El Calafate sólo se ven preciosas boutiques, restaurantes gourmet y camionetas4x4. En las orillas del lago nuevos hoteles y alojamientos reciben a sus huéspedes con champagne.Pero, sin embargo, pocos en El Calafate han prosperado tanto como la presidenta Cristina Kirchner ysu esposo Néstor”.

¿Destituyente izquierda británica? “Además de poseer una mansión de fin de semana, lapareja presidencial ha invertido fuertemente en tierras y propiedades, logrando rentasespectaculares. Declararon al fisco 28 propiedades (no todas en El Calafate) valuadas en US$ 3,8millones, cuatro empresas valuadas en US$ 4,8 millones y depósitos bancarios por US$ 8,4 millones.Vendieron el año pasado un terreno fiscal, comprado en 2006 por US$ 34 mil, a US$ 1.640.000. Desdeque llegaron al poder, en 2003, su patrimonio pasó de US$ 1.700.000 a US$ 12 millones.”

Asegura el progresista The Guardian, el diario que deben leer en su desayuno londinense ErnestoLaclau y Chantal Mouffet, ideólogos preferidos de los Kirchner, que “la percepción decorrupción alimenta una reacción negativa que ha devastado la popularidad de los Kirchner y les hacostado perder el control del Congreso, convirtiendo a su gobierno en un potencial lame duck (patorengo). Es una caída veloz para un matrimonio que alguna vez reinó como salvadores de laArgentina”. Remata: “Las cosas les han salido mal, la pobreza y el crimen aumentaron yel Gobierno perdió su batalla por cobrarles más impuestos a los productores agropecuarios. Lapareja de oro perdió su brillo”.

La Argentina se repite, siempre apremiada por culpar al pasado y a los demás de sus desaguisadoscontemporáneos. Gran filósofo nacional, Diego Maradona lo patentizó cuando le analizaron la orinaal final de un partido y le encontraron lo que no debería haber consumido. “Me cortaron laspiernas”, dijo.

Debería ser obra de otra “campaña antiargentina”, seguramente.

*Visite el blog de Pepe Eliaschev en www.perfil.com

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