•las tres lecciones de la crisis argentina

Cavallo: “¡Pobre Europa si sigue los consejos de Cristina!”

Durante su reciente viaje a España, la presidenta Cristina Fernández recomendó a los países europeos que viven crisis económicas que no apliquen ajustes fiscales y puso como ejemplo de política alternativa el crecimiento económico que vivió la Argentina luego de la convertibilidad. El creador de ese plan, el ex ministro Domingo Cavallo, advierte aquí que Europa no seguirá ese camino y atribuye el crecimiento argentino desde 2003 exclusivamente a la fuerte expansión de China y al aumento de precio de las commodities. Para Cavallo, la Unión Europea tiene que mantener el Euro, pero más depreciada.

24-08-2026 | 13:04

Cristina Kirchner ha aprovechado su viaje a España como presidente pro témpore de Unasur parasugerir a los países de la Unión Europea que han acumulado fuertes endeudamientos, que no lleven acabo ajustes fiscales y tomen el ejemplo de la Argentina post convertibilidad para reconquistar elcrecimiento económico. Es, en general, lo que trasuntan las declaraciones públicas de loseconomistas y dirigentes políticos que en 2002 apoyaron el abandono del régimen de convertibilidad.
¡Pobre Europa si Grecia, España y Portugal siguieran este consejo! Por supuesto, no lo harán.En Europa, como en casi todo el resto del mundo, quienes conocen la historia de Argentina en elúltimo cuarto de siglo saben que nuestro país salió del infierno hiperinflacionario, se modernizó yse integró al mundo durante los años de la convertibilidad y, desde 2002 en adelante, volvió aintroducir la inflación como problema crónico, se ha estado descapitalizando y está cada vez másautoaislada del mundo, tanto en materia económica como política.

El crecimiento económico que se dio en Argentina desde 2003 en adelante, fue, como en casi todoel mundo emergente, fruto de la fuerte expansión de China y del alto precio que alcanzaron y estánmanteniendo las mercancías agropecuarias y mineras. Pero la inflación, la ausencia de créditopúblico, la escasa inversión, el autoritarismo político y la corrupción son manifestaciones clarasdel retroceso económico y político que ha experimentado Argentina desde que abandonó el régimenmonetario que le había devuelto la estabilidad y la había insertado en el mundo.
El proceso de integración Europea y, en particular, su sistema monetario que comenzó conbandas de flotación estrechas alrededor de paridades fijas entre las economías europeas (ladenominada serpiente europea) y concluyó en la creación, primero del EMU y finalmente del euro,permitió un proceso de convergencia de los países menos desarrollados hacia el nivel de vida deAlemania que no se observó en ninguna otra región del mundo. No sólo consiguieron baja inflación,sino un ritmo apreciable de crecimiento y, sobre todo, una reducción significativa de la dispersiónen la calidad de la infraestructura, los niveles de productividad y el nivel de vida de suspueblos.

Como ocurrió en casi todos los países y regiones del mundo durante los últimos siglos, elprogreso no fue libre de errores, excesos, sobresaltos y crisis. Pero sería necio argumentar quepor evitar la crisis que hoy están sufriendo Grecia, España y Portugal, estas naciones deberíanhaberse abstenido de entrar en el euro. Y más necio aún argumentar que hoy deberían abandonar eleuro para evitar tener que incurrir en los costos del ajuste fiscal que han anunciado susautoridades y que constituyen la condición para el apoyo financiero que han prometido la UniónEuropea y el FMI.
Argumentar que abandonando el euro Grecia, España y Portugal podrían evitar el ajuste fiscales una burda mentira. Si esas tres naciones convirtieran todos sus contratos designados en euros asus viejas monedas nacionales, para poder dejar que las mismas se devalúen frente al euro y de esaforma reconstruyeran inmediatamente la competitividad de sus economías, les pasaría lo mismo queaconteció en Argentina en el año 2002, cuando el gobierno dispuso la pesificación de todos losdepósitos en dólares y generó una devaluación extrema de la moneda nacional.
La consecuencia fue un ajuste fiscal draconiano, que provocó la reducción del orden del 30%de todos los salarios reales y de las jubilaciones y que llevó el gasto público social, comoporcentaje del ingreso nacional, a los niveles reales más bajos de la historia. En el primersemestre de 2002 se acentuó el proceso recesivo y la inflación superó el 40% anual. La economíaquedó completamente desorganizada y aislada financieramente del mundo.
En materia económica y política el aislamiento no fue total, pero Argentina perdió relevanciafrente a sus socios comerciales y políticos y prácticamente desapareció del mapa de la inversióndirecta de las empresas que tienen estrategias globales. Lo mismo le pasaría a cualquier paíseuropeo que saliera del euro en los próximos meses como Argentina salió de la convertibilidad en2002.
Hay sí, tres lecciones de Argentina del período 1999-2001 que Grecia, España y Portugaltienen que tener muy en cuenta:
Cuanto más temprano y rápido hagan los ajustes fiscales necesarios para disminuir el déficitfiscal, tanto mejor. Argentina se demoró mucho en hacerlo. La recesión por excesivo endeudamiento ysobrevaluación de la moneda a la que estábamos atados (el dólar) comenzó en el segundo semestre de1998 y se acentuó desde la devaluación del real, en febrero de 1999. Sin embargo, durante todo elaño 1999 el gobierno nacional y la mayor parte de los gobiernos provinciales continuaronexpandiendo su gasto y endeudándose con el sistema bancario argentino a corto plazo y a tasasflotantes de interés. Desde el año 2000 comenzó el ajuste fiscal nacional, pero hasta bien entradoel año 2001 ese ajuste no fue acompañado por las provincias, que siguieron endeudándose y emitiendocuasi monedas. Recién en el segundo semestre de 2001 las provincias se vieron obligadas a reducirsus gastos, pero sus respectivos gobiernos, en particular el de la Provincia de Buenos Aires, enlugar de hacerlo en forma explícita y dentro del sistema institucional, prefirieron adherir a laidea del abandono de la convertibilidad y la licuación de sus deudas por devaluación einflación.

El ajuste fiscal debe incluir una reforma tributaria que reduzca a un mínimo los impuestos altrabajo. De esta forma se reduce el costo laboral en la economía formal sin que medie unadevaluación de la moneda. Argentina intentó utilizar este mecanismo, pero demasiado tarde y enforma muy parcial. A partir de abril de 2001 se pusieron en marcha los planes de competitividadsectoriales, que permitieron que los impuestos al trabajo se tomaran como pago a cuenta delImpuesto al Valor Agregado, pero por tardío y limitado el esquema no llegó a producir unarecuperación significativa de la competitividad externa de la economía.
El apoyo externo debe ser utilizado no para permitirles a los acreedores cobrar susacreencias y retirarse de los países con problemas, sino para garantizar que los países cumpliráncon sus obligaciones, pero en plazos más largos y pagando tasas de interés cercanas a las que pagaAlemania. En Argentina utilizamos el apoyo del FMI, cuando lo conseguimos, para tratar de seguiratendiendo normalmente los servicios de la deuda, a pesar de que los mercados nos exigían tasas deinterés muy elevadas. Y, cuando nos convencimos de que era imprescindible reestructurar toda ladeuda pública, canjeando los bonos y acreencias demasiado cortas y onerosas por deuda a más largoplazo y menores tasas de interés, el FMI nos retiró el apoyo y nos empujó al default desordenado defines de diciembre de 2001. Sería terrible para Grecia, para España y para Portugal, que la UniónEuropea y el FMI asumieran la actitud que asumió el FMI en noviembre de 2001 respecto de laArgentina. Los países europeos que hoy enfrentan una crisis de sus deudas, para evitar que lesocurra lo que aconteció en Argentina, deben aprovechar el apoyo externo para alargar los plazos ybajar la tasa de interés de toda la deuda que vence en el período en el que estarán llevando a caboel ajuste fiscal. De esta forma evitarán que un repentino retiro de ese apoyo pueda poner a algunade esas economías en la situación en la que se encontró Argentina en noviembre y diciembre de 2001.
Es muy probable que tanto los gobiernos de la Unión Europea como el propio FMI tengan hoyclaro que provocar en Grecia, en España o en Portugal una situación como la que vivió Argentina afines de 2001, tendría consecuencias nefastas no sólo para esos países, sino para toda Europa y,muy probablemente, para la economía global.
Pero vale la pena hacer la advertencia, porque no sólo en nuestro país se escuchan voces comolas de Cristina Kirchner, que recomiendan como solución la salida de los países del euro, sino quehay una corriente de opinión política y profesional en los EE.UU., que hace la misma sugerencia. Setrata de los mismos economistas y políticos que piensan que la solución de la crisis norteamericanapasa por una fuerte depreciación del dólar, inducida por una política monetaria muy laxa en esepaís, mientras sigue expandiendo su gasto público y su endeudamiento.

A diferencia de la posición de Cristina, que es puramente ideológica y persigue seguir engañandoa la opinión pública argentina, la posición de estos políticos y economistas norteamericanosresponde a la pretensión de evitar que la moneda europea pueda llegar a jugar un papel equivalenteal que ha venido jugando el dólar en el mundo. Sólo así se entiende que a la depreciación del eurodesde los niveles exorbitantes a los que lo había llevado la política monetaria norteamericana,mientras los europeos seguían enfatizando la ortodoxia antiinflacionaria alemana, se la presentecomo la “destrucción” del euro.
Destruir al euro sería precisamente forzar su reemplazo por las viejas monedas nacionales enlos países que hoy enfrentan problemas. Que el euro vuelva al valor que tuvo en su comienzo (1,17dólares) o incluso el valor mínimo que alcanzó en 2001 (0,82 dólares) no significa que esa monedase esté destruyendo, sino simplemente que Europa está aplicando la misma metodología que utilizóEE.UU. para sacar a su economía de la crisis de las hipotecas.
A nadie le deberían caber dudas de que un euro más depreciado será el principio de lasolución para Grecia, para España y para Portugal, tal como la depreciación del dólar a partir demediados de 2002 hubiera aportado buena parte de la solución a la crisis argentina, sin necesidadde que Argentina abandonara el régimen monetario que tantos beneficios le había aportado durante ladécada del 90.

*Ex canciller y ex ministro de Economía.

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