El Gobierno nacional está analizando la posibilidad y conveniencia de administrar por sí mismolos fondos multimillonarios de cooperación internacional que reciben las organizaciones nogubernamentales (ONG) para realizar actividades con fines sociales, en lo que parece ser un nuevo ypolémico capítulo en la escalada de estatizaciones impulsada por el kirchnerismo, que incluyó lanacionalización de los fondos de la ANSES, de Aerolíneas Argentinas y las transmisiones delfútbol.
La información fue confirmada por fuentes diplomáticas y de ONGs, quienes aseguraron a PERFILque la Cancillería comenzó a enviar cartas requiriendo datos sobre inversiones sociales en el paísa embajadas extranjeras y a las sedes consulares argentinas en el exterior. La vía diplomática esla principal receptora de fondos de ayuda a ONGs por parte de organismos multilaterales, países,entidades civiles globales y donantes privados; por lo que la misiva oficial causó“preocupación” y “sorpresa” y analizan qué posición tomar respecto alrequerimiento de la cartera de Jorge Taiana.
“El pedido de la Cancillería se refiere a cuánto dinero reciben, en qué concepto, a quéONG o institución se dirige, para qué proyecto y cuál es su tiempo de duración”, sostuvo aPERFIL un directivo de una reconocida organización civil, quien solicitó reserva, al destacar quela misiva incluye una sugestiva afirmación según la cual al Gobierno “le gustaría participaren el proceso” de administración de los fondos.
Las embajadas extranjeras todavía no han respondido al pedido oficial –en rigor, no tienenobligación de hacerlo– y se encuentran debatiendo qué posición común tomar. “Lasituación es complicada, porque involucra la soberanía y hay temor de que se avance al control delos fondos”, afirmó otra fuente del caso del tercer sector, quien aseguró que “haycontactos entre las embajadas, y entre ellas y el Gobierno”. Los dirigentes de al menoscuatro organizaciones civiles consultadas por PERFIL mantienen una estricta cautela, decidida enuna reunión realizada hace diez días: “No queremos caldear los ánimos”, afirmó unapersona que participó.
La Cancillería, por su parte, evitó contestar los siete llamados que PERFIL realizó durante lasúltimas dos semanas y tampoco quiso confirmar el avance oficial por el control de los fondos, sobrelos que no se conoce a ciencia cierta de cuánto dinero se trata. Si bien las embajadas y las ONGentienden que “por ahora” se trata “sólo de un pedido de información”,tienen temor en que la administración de Cristina Fernández de Kirchner “importe” unapolémica ley venezolana ideada por su presidente, Hugo Chávez, y que el dinero a administrar seautilizado para “sancionar” a las ONG críticas o a “premiar” a las afines alGobierno, al igual que lo hace con los medios a través de la distribución arbitraria de publicidadoficial.
La llamada Ley de Cooperación Internacional fue aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuelaen 2006, y si bien Chávez la promocionó diciendo que su objetivo era aumentar la ayuda delextranjero, una coalición de 62 ONGs de ese país denunció que “lesiona la vida, la esencia yel accionar independiente del movimiento no gubernamental en el país”.
Mal momento. La posibilidad de que el Estado avance en el control de los fondosextranjeros para las ONG ocurre en una de las peores circunstancias históricas en materia definanciación para las entidades civiles en la Argentina. Estas aseguran que el Gobierno no sólo“no se dedica” a conseguir más fondos en el extranjero y los reparte en forma“poco clara”, sino que en forma indirecta “espanta” la ayuda solidaria quellega directamente o a través de embajadas.
Sucede que la escasa cantidad de pobres que recuenta el gobierno kirchnerista a través del INDECy la falta de transparencia gubernamental están provocando una “drástica reducción” enla ayuda internacional que recibe nuestro país, advirtieron a PERFIL directivos de Poder Ciudadano,del Cippec y de otras dos entidades que prefirieron el anonimato.
Según afirman, los indicadores de progreso que divulga el instituto de estadísticas provoca queorganismos multilaterales y fondos solidarios elijan otros destinos como Colombia o Brasil, oincluso Africa, antes de ayudar a la Argentina.
“La tergiversación de datos sobre situación económica, financiera, social y laboral ofreceuna imagen de la Argentina que evidentemente la presenta como un país donde muchos problemas yaestán solucionados o en vías de solución”, explicó a PERFIL la presidenta de Poder Ciudadano,Delia Ferreyra Rubio. En consecuencia, los limitados recursos de la cooperación internacional“se orientan hacia países más necesitados”.
“Oficialmente”, el dinero en concepto de cooperación para el desarrollo económicoque recibe el país de otras naciones o fondos multilaterales se ha mantenido constante durante losúltimos años o incluso disminuido en términos corrientes. Sin embargo, si se incluyen subsidiosprivados o de ONGs internacionales la llegada de dinero para fines sociales cayó hasta 40 porciento entre 2002 y 2008, período en que la cooperación mundial ha crecido, estimó GuillermoCorrea, que lidera la RACI, una coalición de ONGs formada para fomentar la llegada de ayuda.
“En los últimos años la ayuda fue disminuyendo; es cierto que la Argentina nunca fue unpaís prioritario para quienes financian proyectos desde el exterior, pero en 2001, con la crisis,la llegada de dinero repuntó considerablemente respecto a la década anterior, aunque luego volviónuevamente a bajar”, explicó Inés Castro Almeyda, directora de Desarrollo Institucional delCentro de Políticas Públicas para la Igualdad y el Crecimiento (Cippec).
Referentes de ONGs argentinas advirtieron en diálogo con PERFIL que la tergiversación de lascifras de pobreza, desocupación e inflación que divulga el INDEC del kirchnerismo transforma en“invisibles” a los que necesitan de ayuda. Aunque no sólo eso: también la falta deavances en materia de corrupción promueve una imagen “negativa” y “opaca”que espanta los envíos de fondos solidarios, dicen entidades locales y otras globales, comoTransparencia Internacional.
Sobre el tema, la especialista de Cippec reconoce que “lo que no ayuda (para poderconseguir fondos) es la poca transparencia y claridad; un ejemplo son las estadísticas de pobreza omortalidad infantil, la falta de información no ayuda a las organizaciones, y cada vez estamospeor”.
En concreto, datos obtenidos por este medio de la Organización para la Cooperación y elDesarrollo (OCDE) indican que las ayudas para el desarrollo en América latina se han mantenidocercanas a los 50 mil millones de dólares anuales en la última década, mientras que regiones comoAfrica han visto crecer los arribos de dinero solidario de 110 a 320 mil millones entre 1997 y 2006(ver infografía).
La Argentina, siempre según la OCDE, recibió 81 millones de dólares en 2006, es decir apenas0,03 por ciento de la ayuda que recibe Africa. Los números se encuentran incluso muy lejos de loque reciben otras naciones de la región, entre ellas Colombia (más de once veces lo que llega aArgentina), Bolivia (siete veces) o Guatemala, que ve llegar más de cinco veces lo que se dona anuestro país (ver infografía).
ONGs en problemas. La situación está preocupando a muchas de las 30 milorganizaciones que se estima existen en la Argentina y asisten problemas sociales, ya que lacarencia de fondos genera una “virtual competencia” entre ellas. Es por eso que unadecena de las más importantes ONGs han creado la Red Argentina de Cooperación Internacional (RACI),que lanzó en forma reciente un manual para conseguir apoyo en el exterior, ante la supuesta faltade capacitación en el tema y la escasa iniciativa oficial.
Correa, su coordinador ejecutivo, explicó que el trabajo de la RACI de por sí es arduo, ya queen primera instancia “la Argentina está calificada como un país de renta media, por lo que noes prioridad para Naciones Unidas”.
Además, América latina también es una región postergada. Es por eso que capacitan a las ONGchicas para que busquen ayuda.
“Lo que hacen los que invierten es mirar las estadísticas oficiales. Por eso, cuando miranlos índices de pobreza te preguntan para qué queremos fondos ‘si estamos genial’; o sipedimos más fondos porque subieron los precios te dicen ¿pero si la inflación fue de 10 por cientopor qué pedís un 30 por ciento más”, explicó.
Pese al avance que significó reunirse y promocionar entre todos la ayuda, el panorama para lasONG no es el mejor. Al triple problema que tenían –falta de fondos, descrédito por lasestadísticas y falta de transparencia– ahora se les suma la intención oficial deadministrarles su propio presupuesto.






