•Caso Mark Sanford

Cayó en su propia trampa

Por qué nos deja tan perplejos el accionar de Mark Sanford? ¿No hubo acaso en la historia otros casos de renuncia al poder en pos de un amor? Ciertamente, no existen demasiados ejemplos –no considero los numerosos escándalos recientes ya que en ellos no es claro el tema del “amor imposible”– pero podemos contar con uno muy conocido.

22-08-2026 | 23:58

Por qué nos deja tan perplejos el accionar de Mark Sanford? ¿No hubo acaso en la historia otroscasos de renuncia al poder en pos de un amor? Ciertamente, no existen demasiados ejemplos –noconsidero los numerosos escándalos recientes ya que en ellos no es claro el tema del “amorimposible”– pero podemos contar con uno muy conocido. Piénsese en esa historia que haconmovido a tantos corazones: la de Eduardo VIII, nombrado rey de Inglaterra y emperador de laIndia que, enamorado de la divorciada estadounidense Wallis Simpson, abdica a los honores en losaños 30 del siglo pasado. ¿Hay en los relatos de ciertas claudicaciones al poder una semejanza conel comportamiento de Sanford? Diremos que no, en primer lugar por tratarse de un político, es decirque, a diferencia del monarca, ha elegido y ha dedicado toda su vida al poder, éste no le ha sidodado, sino buscado y con mucho esmero. En segundo lugar, Sanford no renunció a su cargo tomando unadecisión explícita, asumida, consciente, sino que se manejó por un impulso, diría irrefrenable, sinningún cálculo de las consecuencias. Literalmente, dejó su país para venir a la Argentina y vivirunos días de pasión con María Belén, y al parecer no pensaba ni dejar a su esposa ni su cargo:sabía que se trataba de un amor imposible que estaba dispuesto a sacrificar. No se trató de unapasión asumida, sino de un impulso que pondrá en juego su carrera y su familia. Ahora pide perdón atodos.


Lo notable del caso es que se trata de un hombre que ha sido gran defensor de los valores dela familia, gobernador de uno de los estados más derechistas de los Estados Unidos, que integra elllamado Cinturón de la Biblia. Allí el puritanismo protestante, a diferencia del catolicismo, estáplenamente encarnado al modo de vida, tal como nos lo ha enseñado Max Weber. El trabajo, ladisciplina, la moral del sacrificio se acopla a la idea de éxito capitalista. En la religiónluterana, el cumplimiento de los deberes intramundanos es el único modo de complacer a Dios, laprofesión es una tarea puesta por el Creador. Mark Sanford estaba formado por tales principios yllevaba adelante todas sus prescripciones siendo uno de los primeros políticos que cuando estallóel “sexgate” de Clinton pidió inmediatamente su renuncia. El apodo de “santo dela tela que nunca encoje” representaba también cual metáfora su imperturbable identidadinmodificable durante tanto tiempo. El psicoanálisis nos enseña que cuanto más rígida es la moral,cuanto más ascética es la vida, cuanto más severos los sujetos, cuanto más censores de los otros,mayor el sofocamiento de sus propios impulsos. Llega un momento en el que las pulsiones asíreprimidas salen a la luz de manera incontrolada. Tal vez el “Cinturón de la Biblia”aprieta demasiado, sujeta de más, y cuanto más oprime el cuerpo estalla, la tela ya no esimpecable. Dicen las noticias que para el Partido Republicano se trata de una gran derrota, y elpsicoanálisis lacaniano le daría la razón: es una derrota de los discursos que intentan dominartotalmente las pasiones humanas. Luego ellas irrumpen “alocadamente”. Y digo“alocadamente”, no por tratarse de alguien que se juega por una pasión que lo lleva adejar una carrera que podría conducirlo a la presidencia, lo que no sería por sí mismo“autodestructivo”, sino en todo caso producto de una elección. No es éste el caso,porque el gobernador parece que estaba dispuesto a dejar a su amante-amor imposible, pero hace todopara ser descubierto y luego confiesa cual pecador, dejando así que… los otros decidan.Notablemente, vuelve a insertarse en el régimen pecado-punición que gobernó su vida: ahora lo únicoque quiere es el perdón y la
reconciliación.
En cuanto al “viejazo”, no creo que se pueda reducir todo al “climateriomasculino” pero sí es cierto que a cierta altura de la vida se da en el hombre un quererrevivir el “amor de primavera” ya que su otoño lo acerca al invierno de la vejez. Porotra parte, nos dice Freud que en esa etapa de la vida hay una reactivación pulsional queemparenta, en un punto, tal momento con el de la adolescencia.
No deja de interrogarnos que los asuntos privados tengan en el mundo actual tal incidencia enla vida pública: en los diarios hasta figuran los mails que intercambiaban los amantes. ¿Puededecidirse un futuro político por un asunto personal en lugar de dirimirse por cuestiones relativasal bien público, a la ética en la capacidad para gobernar? Claro que en el caso de Sanford fue supropio discurso valorativo de las cuestiones privadas del político el que le tendió su propiatrampa.

*Analista. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial dePsicoanálisis (AMP)

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