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Cazadores de bichos

Cazadores de bichos
24-08-2026 | 15:53

El pasado 23 de julio terminó en Viena la Conferencia Internacional sobre Sida, donde sereunieron más de 20 mil especialistas y curiosos.

Julio Montaner, el presidente saliente de la International AIDS Society, que organizaba elencuentro, puntualizó algunos aspectos a esta altura del partido más que evidentes: lostratamientos antirretrovirales, además de ayudar a los pacientes portadores del virus, frenan laepidemia, reduciendo el riesgo de transmisión (cuando el virus alcanza el estado de indetectable ensangre) en 90% o más.

La Declaración de Viena puso el acento, pues, en la necesidad de descriminalizar lahomosexualidad y el abuso de drogas en los Estados que todavía utilizan leyes restrictivas enrelación con esos grupos de alto riesgo, dado que “los tratamientos no sólo salvan vidas–dijo Montaner–, sino que contribuyen a desacelerar una epidemia que crece a razón de2,7 millones de nuevos infectados por año”.

Conocemos la otra cara de la moneda: la toxicidad de los tratamientos supone un lento perosostenido deterioro de muchas de las funciones vitales.

Los griegos usaban la palabra phármakon para designar tanto el remedio, la cura y el antídotocomo el veneno, la droga o la receta. Muchos años después, Jacques Derrida, que se entretuvo conlas figuras del pharmakeús (el mago, el encantador) y el pharmakós (el chivo expiatorio), señalóque “el phármakon no es ni el remedio ni el veneno, ni el bien ni el mal, ni el adentro ni elafuera, ni la voz ni la escritura, el suplemento no es ni un más ni un menos, ni un afuera ni elcomplemento de un adentro, ni un accidente ni una ausencia”.

Suplementarios, los tratamientos antirretrovirales se parecen hoy a esos antisépticos que, segúnlos anuncios publicitarios, eliminan el 99,9% de los gérmenes.

Para algunos, la consecuencia es clara como el agua: aun sin usar condón, en contextos demedicalización masiva, infectarse con VIH es como ser víctima de un rayo o un piano en la cabeza.O, para ser más precisos (y tan ambiguos como los griegos), como ser alcanzado por una flechaenvenenada con curare.

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