La región andina de América latina parece ser una excepción a la regla política general, de quequienes gobiernan en esta crisis global pagan costo electoral por ella.
La mayoría de los países de la subregión –a partir de presidentes muy personalistas–están combinando elecciones con referéndums tendientes a aprobar reformas constitucionales quepermiten la reelección de los presidentes. Tal fue el caso de Ecuador, donde el presidente Correalogró el año pasado un claro triunfo en el referéndum que permite su reelección por dos períodos,teniendo lugar la primera de ellas en abril, manteniendo Correa una ventaja importante. En Bolivia,el presidente Evo Morales ganó en enero un referéndum para aprobar la reforma constitucional quepermite su reelección, quedando primero en los sondeos para la próxima elección presidencial.Chávez, por su parte, ha ganado el referéndum para imponer la reelección indefinida, justo al mismotiempo que cumple diez años continuos en el poder, siendo el presidente en ejercicio de Occidenteque ha gobernado durante más tiempo de manera continuada. La drástica caída de los precios delpetróleo –muy importante para Venezuela e importante para Ecuador– no ha impedido lasvictorias en los referéndums de los dos presidentes que adscriben al populismo.
Pero el caso colombiano muestra que no se trata de un fenómeno solamente ideológico. Previamentea la victoria de Chávez, Fidel Castro dijo públicamente que el resultado del referéndum venezolanoafectaba mucho a su país y el ex presidente Kirchner de Argentina se apuró a felicitar alpresidente venezolano por adelantado, al tener encuestas que lo daban ganador. Ambos hechosmuestran el significado ideológico del triunfo chavista y su coherencia con lo sucedido en Boliviay Ecuador. Pero el presidente de Colombia (Uribe) representa un modelo ideológico, económico ypolítico totalmente opuesto al populismo, al buscar la alianza y un TLC con los EE.UU., defender ellibre mercado y mantener una política de confrontación con las FARC. Pese a estas fuertesdiferencias, Uribe modificó la Constitución en 2004, lo que permitió su reelección en 2006, yalgunos de sus seguidores alientan una nueva reforma que le permita un tercer mandato a partir de2010. Ello mostraría que la cultura de la región andina, ya sea por derecha o por izquierda, eneste momento histórico apoya los liderazgos fuertes de perpetuación en el poder, más allá de lasdiferencias entre los distintos países. La excepción es Perú, país que en 2008 ha tenido el mayorcrecimiento de América latina, llegando al 9,8%, pese a lo cual el presidente Alan García no llegaal 30% de popularidad y tiene dificultades políticas tanto para gobernar como para articular lasucesión. Mientras en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Colombia los presidentes hoy ganan laselecciones, en Perú la pierde, aunque es la mejor macroeconomía del subcontinente.
El triunfo de Chávez, que permite su reelección indefinida, no implica que tenga por delantemedio siglo en el poder como ha sucedido con Fidel Castro. Es que el socialismo del siglo XXI dellíder venezolano tiene diferencias con el comunismo cubano y no sólo en lo ideológico. Ante todo,los dos modelos se desarrollan en tiempos históricos diferentes. A ello se agrega que ladependencia venezolana del precio del petróleo, aunque no haya influido decisivamente en elresultado del último referéndum, seguirá erosionando el consenso de Chávez. El hecho de serVenezuela un país continental es otra diferencia. El sandinismo nicaragüense fue derrotado enelecciones y tuvo que entregar el poder, mientras que ello nunca sucedió en Cuba. A ello se agregaque los sectores medios mantienen y mantendrán una oposición activa, como lo muestran lasmovilizaciones de los estudiantes. El presidente venezolano es un dictador, pero todavía no halogrado establecer un régimen totalitario y no le será fácil imponerlo en los próximos meses,aunque tenga en sus manos todos los recursos del Estado y la presión internacional no tengademasiado efecto para contenerlo.
*Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.





