Si por dos choripanes y un paseo de ida y vuelta al centro de la Capital en ómnibus de lujo seconsigue llenar una placita porteña prestándole olor a pueblo a un encuentro de funcionarios yconvocados por la TV basura, imagina, oh paciente lector, lo que se puede conseguir de un escritorargentino con veinte, treinta o cien mil euros, un pasaje en avión al primer mundo y una estadía de3,5 estrellas.
Todo se puede conseguir. Hace veinte años, a la remanida pregunta acerca de si uno nace o sehace escritor, respondí que escritor primero nace, después se hace y finalmente se prostituye.Vamos en ese camino.
Proxenetas sobran: en lengua española ya hacen de las suyas más de cien emprendedores de esaespecie. Se llaman agentes literarios. Su actual estrella es Guillermo Schavelzon, un ex directivode Planeta Argentina que desde que perdió su empleo adoptó esta profesión. Además de susantecedentes judiciales por trampear certámenes, nuestro compatriota posee la representación deciento cinco autores. En su cartera, que acaba de hacerse pública, revistan no menos de mediadocena de redactores de best sellers. Su agencia ha de estar facturando comisiones por centenaresde miles de impresos anuales y recientemente ya está superando la meta de 500 mil euros en premiosconseguidos, que hasta ahora ostentaba la poderosa Carmen Balcells. Le estoy haciendo propaganda alhombre y creo que me arrepiento.
Se cree que la avaricia es una mera opción de conciencia, como el fetichismo, la bisexualidady el masoquismo. Pero la avaricia supone una ética y una personalidad peligrosa, espacialmente enlos hombres públicos. Del agente literario se cree que es alguien ocupado de mediar entre autores yeditores y de administrar las cuentas de su clientela. Sin embargo, veáse la fórmula que me proponeun agente de Barcelona, ganador de premios Herralde, Nadal y Planeta, en el punto uno de suconvenio donde se oferta para “contratar directamente o por mediación de terceras personas,todo lo relativo a los derechos en lengua española de obras de ficción presentes y futuras, losderechos de traducción a otras lenguas, la gestión de premios literarios y la gestión de derechoscinematográficos”, asignándose comisiones del diez al veinte por ciento. Tomando en serio lasintaxis se entendería que se oferta nada menos que para... ¡Contratar la gestión de premios...!
Pero ni ellos ni los jurados que firman los dictámenes así “contratados” respetanla lengua, lo que explica por qué suelen premiar libros tan malos, tramposos y olvidables. Ampliaréinformación con primicias españolas sobre el tema, aquí, en PERFIL, el próximo sábado.

También en Perfil

Horóscopo de hoy 28 de octubre de 2026: signo por signo, qué dicen los astros

Polémica en las redes por el axolote que Lilia Lemoine tiene como mascota

Grizzly: Fiat prepara un nuevo SUV coupé para 2027, pero no reemplazará de inmediato al Fastback

Cejas ultrafinas y arqueadas: la tendencia para lograr una mirada impactante
