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Ciudad de Rastis

24-08-2026 | 17:17

La flamante Policía de la Ciudad no tiene comisarías. Tiene escuelas, patrullas, uniformes,afiches, pero no un espacio propio donde acomodar las denuncias, las armas, las máquinas deescribir. Me acabo de enterar. A mí, se ve, igual que al jefe de Gobierno, no se me había ocurridochequear este detalle: ¿dónde ubicar las comisarías en una ciudad colapsada, donde ni siquiera seterminaron de abrir todos los CGP? En mi barrio de Almagro, el local prometido al CGP viró asupermercado chino, y la descentralización funciona pero en modo centrifugado: nos siguenatendiendo de prestado en Caballito, pero el supermercado es práctico, si bien ya había otros en lacuadra. ¿Qué obseso demonio está armando esta ciudad con Rastis repetidos? Así que parece que lascomisarías se instalan en centros culturales y bibliotecas.

Imaginé, asustado, cursos de mimo o alfarería conviviendo obscenos con actividades policíacas.Pero para mi tranquilidad, los centros culturales y bibliotecas en cuestión se cerraron de cuajopara dar paso a la precisa ciencia de la policía. No oigo las quejas.
No voy a analizar el signo ni su impacto representativo en la vida en comunidad. Tampocoabrevaré en la ingenuidad de denunciar el hecho. Haré algo peor. Me anticiparé a los lectores y lesdaré la razón: ¡los vecinos han votado este programa! Los vecinos –que tal vez jamás hayanusado la biblioteca del barrio– probablemente prefieran una comisaría y no un lugar dondeprestar libros, que también pueden bajarse de Internet en cuanto sientan la urgente necesidad dereleer a Lugones o a Philip Dick.
La gente quiere seguridad. Y los libros y los cursos y los hobbies no les estarían ofreciendoninguna. No es fatalidad.
Es un signo de los tiempos.
Y son tiempos de mierda.

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