•EL gobierno sigue con sus fantasmas

Cobos y Reutemann, enemigos

El matrimonio K insiste en sus errores. El vice y el senador santafesino son sus blancos predilectos. La clásica y fracasada receta contra la inflación.

24-08-2026 | 06:22

El trance que puso en riesgo la salud de Néstor Kirchner le agregó un condimento de dramatismoal turbulento presente político de la Argentina. Cuando la doctora Patricia Carrascosa diagnosticóla placa de ateroma que estrechaba la luz de la arteria carótida derecha del ex presidente enfunciones, un halo de conmoción embargó a todos los que vivían el vértigo de ese momento. QueKirchner tuviera una lesión igual a la que padeció Carlos Menem hace casi 17 años es una de esasparadojas propias de una novela que tanto abundan en la historia. La exitosa intervenciónquirúrgica que realizó el doctor Víctor Caramutti trajo calma a la atribulada vida política deKirchner.
Fue una calma que duró lo que la nada. A las horas de haber concluido la operación, laclínica se transformó en una unidad básica. Muchos dirigentes del kirchnerismo se acercaron no sólopara hacerse ver sino para saber qué es lo que vendrá. Para cualquier persona que haya atravesadopor una situación como la que le tocó vivir al ex presidente en funciones, lo aconsejable es,hablando en términos futbolísticos, “parar la pelota”. Ya se sabe que nada de estoocurrirá.
Se sabe que en los hábitos de vida de Kirchner abunda el desorden. Esta es una alternativanociva que debería modificar en aras de un mejor cuidado de su salud. No es éste, sin embargo, elpensamiento del ex presidente en funciones, quien, inmediatamente después de haber dejado elsanatorio, se encargó de redoblar la apuesta para apurar su vuelta a la conducción del PJ y paraseguir demostrando que sigue en el ejercicio del poder.
Allí estuvieron, pues, las órdenes para que los legisladores díscolos del justicialismobonaerense publicaran una solicitada de apoyo a su persona, con el objetivo de borrar la afrenta delas críticas vertidas en la cena que se realizó hace unos días en la casa que uno de ellos tiene enPinamar; también hubo órdenes para que desde el oficialismo salieran a pegarle a Carlos Reutemann,a causa de sus fuertes declaraciones de comienzo de semana en las que trató al matrimoniopresidencial de ladrón.

Lo que la reacción del Gobierno expresa es la preocupación que produce en Kirchner el ex piloto.La razón para esto es muy simple: Reutemann es el rival a quien el ex presidente en funciones másteme para la interna del PJ. “Si Reutemann se presenta, no hay con qué darle”, reconoceuna voz del riñón K. Y la verdad es que el actual senador santafesino, a quien las encuestas le danbien, sigue trabajando con dos objetivos: tener un rol más activo en las sesiones ordinarias delCongreso, que comenzarán el 1º de marzo y el armado político con el que piensa dar la batalla en lainterna peronista de 2011 por la candidatura presidencial. Con relación a ello, distintas fuentesconfirman la existencia de contactos con Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete, a su vez, estáhablando con algunos gobernadores ultrakirchneristas, quienes, suplicándole absoluta reserva, levienen manifestando sus crecientes desacuerdos con el enfoque político de Kirchner. Uno de esosgobernadores suele aparecer haciendo una defensa a ultranza del matrimonio presidencial.

Volviendo a Reutemann, hay que señalar que Kirchner en persona ha decidido ponerse al frente delas operaciones políticas en Santa Fe. Su primera acción fue motorizar una solicitada contra el expiloto de F1 que subscribió un grupo de intendentes de esa provincia.
Es en atención a esa batalla que Kirchner cree imperiosa su reasunción de la conducción delPJ. Es con vistas a esa batalla que necesita sí o sí del Fondo del Bicentenario para elDesendeudamiento y la Estabilidad. Ahí las cosas vienen complicándose día tras día. Las esperanzasdel kirchnerismo para que el Decreto de Necesidad y Urgencia sea aprobado por el Congreso estánpuestas en el Senado. “Allí hoy estamos dos votos abajo, aun cuando las cosas no estáncerradas. Daremos batalla”, reconoce una voz que habita en la Casa Rosada. La disputa pasapor la crucial votación de los senadores pampeanos Carlos Verna y María Higonet. Verna podría votaruna ley que creara el Fondo especificando cómo se va a repartir entre las provincias. Esto no es loque quiere el matrimonio presidencial, ya que le quitaría poder de decisión sobre eldireccionamiento de esa plata.
La no aprobación del DNU del Fondo del Bicentenario significaría, además, una derrota de altosignificado político para el Gobierno que, al insistir en su modalidad del todo o nada, demuestrasu negativa a reconocer la nueva realidad política que emergió tras los comicios del 28 de juniopasado.

En el horizonte de preocupaciones del oficialismo también viene creciendo el proceso de rearmadode la UCR. En Olivos se festejó el costo político que para Julio Cobos tuvo su voto en la comisiónbicameral que aconsejó la remoción de Martín Redrado al frente del Banco Central. Las encuestasdemostraron que el vice pagó políticamente y cayó su imagen.
La posibilidad de una ruptura en el seno de la UCR entusiasmó al matrimonio K, deseo que seperturbó ante el encuentro de los radicales en San Nicolás, al que asistió Cobos y en el que selimaron asperezas. Por eso fue que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro delInterior, Florencio Randazzo, recibieron la orden de salir a acusar al radicalismo de “cuasigolpismo”. Por lo que se sabe, a Randazzo le disgusta cada vez más recibir órdenes para salira decir estas cosas en las que no cree.
Es cierto que la situación de Cobos es insólita y cada vez más difícil de explicar. De ahí ahablar de golpismo, hay un abismo. Pero éste es ya un clásico del Gobierno, para quien si no ganauna elección sobreviene el caos, si la oposición discrepa afecta la gobernabilidad y es golpista ysi los medios critican son destituyentes, hechos todos desmentidos por la realidad.
Así como le cuesta reconocer esta realidad, le sucede con otras. En estos días el objeto dela polémica es la inflación. Frente a esto el Gobierno está encarando su clásico plan de acción.Para ello ya llamó a Guillermo Moreno. Ya se puede predecir, pues, la metodología a utilizar: elapriete. Ya se puede anticipar, también, cuál será el resultado efectivo del método Moreno: elfracaso, que es el resultado que se obtuvo cada vez que se utilizó el método en el pasado. Sinembargo, esto poco importa al matrimonio presidencial, siempre obstinado en repetir una y otra vez,con ahínco, sus errores.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

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