•Epopeya kirchnerista

Cómo construir poder y dilapidarlo

Kirchner, El Furioso, es ejemplar para construir poder, pero también para dilapidarlo. Gestor de una parábola concretamente virtual. La epopeya atraviesa el período literario de la transversalidad, iniciada en 2003.

22-08-2026 | 22:44

Kirchner, El Furioso, es ejemplar para construir poder, pero también para dilapidarlo.Gestor de una parábola concretamente virtual. La epopeya atraviesa el período literario de latransversalidad, iniciada en 2003. A través del cuento transversal, Kirchner construye suficientepoder personal. Como para atreverse a desalojar, en 2005, al equivocado que lo unge. Duhalde. Lealcanzó para imponerse al mitológico “aparato” peronista de la provincia de BuenosAires. A los efectos suicidarios de adoptar, en adelante, el realismo político. Cambia entonces laliteratura de la transversalidad por la matemática del aparato relativamente justicialista. Paracometer el error de ocupar el lugar del impasible Duhalde. Y autonominarse como el jefe del mismo“aparato”. Contra el cual, precisamente, construyó. Hasta vencerlo. Para construir, deinmediato, la dilapidación de la propia credibilidad. Con los transversales dados vuelta. El restoes anecdótico. Hasta la desacertada designación de La Elegida. La sucesora imposibilitada–por culpa de El Elegidor– de gobernar.

Kirchner depende, en la turbulencia del final, de las riendas del “aparato” quebusca, por otra parte, lazos para adherir a otras epopeyas. Sin embargo, El Furioso no se quedósolo. Lo acompañan algunas carísimas organizaciones sociales, antagónicas, en definitiva, delaparato. Igual que el caudaloso sistema humanitario, que complementa la petulancia progresista.

El modelo kirchnerista se reduce a la disparatada conjunción de minigobernadores como Ishi oCurto, de “militantes sociales” de la magnitud de Pérsico o De Petris, y con elagregado sustancial de los adheridos elementos humanitaroides. Como el otro Duhalde, o la señora DeBonafini. A quienes se suman los devaluados intelectuales contradictorios de Carta Abierta, junto alos ingredientes residuales del Frente Grande. Sello en extinción. Como el Partido de la Victoria.De todos modos, en la plenitud de su decadencia, le alcanza a Kirchner para atreverse al combate enel único territorio que aún puede conservar. La provincia de Buenos Aires.

A pesar, incluso, de sus desatinados esfuerzos por evitarlo. Con los desatinos ideales paraimpulsar el “clima autodestituyente”.

Francisco De Narváez es, por la sociedad, El Elegido como confrontador. Con los “deseosimaginarios” de prodigarle, a Kirchner, la fantástica derrota. Acaso De Narváez aspire arepetir el ciclo de los cuatro años, para iniciar la parábola de su propia epopeya. Paratransformarse, desde 2009, con todo su derecho, en el aspirante a jefe del mismo aparato que aún lepertenece a Kirchner. Y hasta 2005 le pertenecía a Duhalde. Si De Narváez quiere de verdad ser elgobernador en 2011, el aparato tiene que pertenecerle, lo más pronto posible, a El. O intentar lautopía desaconsejable de destruirlo. Sin embargo, aún no alcanzan los errores de Kirchner paradestruir la eficacia del invento “testimonial”. Calificado, aquí, como una“ingeniosidad táctica y una sepultura estratégica”.

Resulta significativamente positiva la táctica de haber enredado, en la trampera, a los 45minigobernadores del Conurbano que deben salir a jugarse. A los efectos de ratificar la influenciaterritorial. En los minigobernadores, exclusivamente, reside hoy la suerte electoral de Kirchner.El grado de acotación que le aguarda a la civilización política del kirchnerismo, que debeabandonar forzosamente la hegemonía, después del 28, en el cesto de los recuerdos.

A partir del 29 de junio, al kirchnerismo le queda la alternativa de conceder. No deberíaresultarle culturalmente imposible. Conste que Kirchner siempre fue “un duro en el difícilarte de arrugar”. Por lo tanto, El Furioso va a saber arrugar. Achicarse, a los efectos deganarse, meritoriamente, el derecho a la tranquilidad futura. A la libertad, sin ir más lejos. EnEl Calafate, El Asilo.


*Periodista y escritor. Extraído de www.jorgeasisdigital.com

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