Estoy trabajando en Roma y hoy me dije: “Si Argentina gana, escribiré una cosa. Si ganaUruguay, otra.” Pero un tornado que aterrorizó la ciudad, sumado al denso cocoliche que meobligo a hablar, hace que las urgencias nacionales se me tornen extrañas. A la hora italiana deesta errática columna no podré saber cómo salió el partido. No es que me importe mucho. Lo curiosoes ese leve desfasaje innombrable que produce la distancia, ahora acortada falsamente por laciberconexión. Son las dos de la mañana y las noticias en internet me parecen –husosmediante– viejas, aletargadas, enmohecidas. Que la jueza desbocada prefiere la probation, queotra senadora niega haber sido coimeada, en fin: una suerte de telenovela de la tarde alargadaescabrosamente. El resultado del partido, pienso, es una cosa concreta y brevísima que deberíaaparecer en un flyer enorme, como la oferta de Viagra. Algo puntual que sirva para darle entidadsimbólica a todo lo otro que dejamos atrás al partir. Esa relación simbólica es arbitraria.Queriendo en vano enterarme de algo que no cambia mi vida, me entero de otras cosas. Que vagamenteme importan. Así es el imperio de la noticia, y su relación empresarial con el deseo de anclarsimbólicamente en algún lado. No digo que para otros no sea un notición, lo que digo es que elviajar me otorga una inestabilidad emocional para la que no tengo nombre castellano, donde lallegada de noticias –cualesquiera– es un bálsamo. ¿Cómo están las gatas? Bien, claro.No les va a pasar nada sólo porque a uno lo sorprenda un tornado en San Pietro in Vincolo. ¿O sí?
Todo leve desfasaje provoca espanto. El otro día, Elisa, una amiga actriz que estudióCiencias de la Comunicación, me contó que hace años tuvo que escribir como trabajo práctico elobituario de Mercedes Sosa. Se sacó un diez. Diez en Comunicación. Hablaba de cosas precisas yhonrosas. Pero prematuramente. Sí; los obituarios se tienen escritos mucho antes de que el ilustrefallecido pueda hacer uso de ellos.
Tremendo, insolente desfasaje. Me quedo sin saber el resultado. Pero es sólo una más de lasincertidumbres que me ligan a una tierra equis. A una gente y. A unos acontecimientos zeta.
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