El ciclo de alto crecimiento del empleo terminó en 2007. Desde el cuarto trimestre de ese año,la creación de nuevos puestos de trabajo se desaceleró significativamente, hasta llegar a ser nulaen el tercer trimestre de 2008. Este cambio en el ciclo del mercado laboral es anterior a la crisisglobal. Se explica, casi totalmente, por factores domésticos, cuyo origen no es económico sinopolítico-institucional. El deterioro del clima de inversión local a partir del conflicto con elcampo, y la fuga de capitales que le siguió, son los determinantes principales de que se dejara decrear empleo antes de que la crisis financiera se transformara en una crisis real en la economíamundial
La recesión del año pasado provocó –entre el último trimestre de 2008 y el tercero de2009– la pérdida de unos 230 mil empleos privados en blanco, y probablemente no menos de 120mil empleos asalariados informales. Parte de esta pérdida se compensó con la expansión del empleopúblico en las provincias (lo que explica en una medida no menor el aumento del déficit fiscal en2009)
El mercado laboral se estabilizó en el tercer trimestre, pero la recuperación será lenta.Esto se debe a dos razones: por un lado, la economía crecerá aproximadamente la mitad de lo que lohacía antes de la recesión; esto pone un techo a la creación de empleo. Por el otro lado, adiferencia de la salida de la crisis de 2001-2002, el costo laboral casi no bajó (como tampoco elsalario real); esto hará que la elasticidad empleo-producto será menor. Es poco probable que esteaño el empleo crezca más de 2%.
El sector formal del mercado de trabajo, que es donde tienen vigencia efectiva los convenioscolectivos, no es tan demandado como en los años anteriores, aun cuando –como esprobable– el desempleo en este segmento continúe en un dígito.
La desaceleración de la demanda laboral, que en principio disminuye la capacidad denegociación, es un factor importante, pero no es el único novedoso para la próxima ronda. El otroes la inflación: la tasa anualizada de los últimos tres meses es 23%, versus un promedio de 15% elaño pasado y 11% en el segundo trimestre, cuando se inició la ronda anterior. Con todaprobabilidad, esto ha llevado en los meses recientes a una revisión al alza de las demandassalariales.
Estas nuevas condiciones sugieren un escenario de negociación colectiva más difícil–aunque no necesariamente de mayor conflictividad– que en los años anteriores. Lasempresas tienen un bajo margen de concesión salarial sin trasladar plenamente los aumentos aprecios (lo que probablemente harán). Con incertidumbre cambiaria, y evolución igualmente inciertadel efecto del aumento de los salarios, temen el efecto sobre la competitividad de los sectorestransables. Los sindicatos, por su parte, tienen necesidad de evitar una pérdida del salario real(ya no de buscar una mejora) en un mercado formal que ya no está en pleno empleo.
Es probable que los sindicatos compensen su debilitamiento parcial en la capacidad denegociación por las condiciones del mercado, con su peso político como aliados principales delGobierno. Para este último, el mantenimiento de esta alianza es esencial, por lo que volcará sucapacidad de arbitraje o de presión, a favor de las demandas sindicales, relegando el objetivo decontrol de la inflación. Esta razón política es convergente con la decisión del Gobierno demantener políticas expansivas del consumo. El aumento concedido a los docentes puede interpretarsecomo una señal dirigida también al sector privado. En las circunstancias, debe esperarse que elpiso de las demandas sindicales sea de 20% (en diciembre eran 4 o 5 puntos inferiores) y, demantenerse este ritmo inflacionario en los próximos dos meses, en una banda que puede llegar a 25%.
Estos porcentajes de aumento de salarios no son novedad. Aun con recesión, en el primertrimestre de 2009 el alza interanual de los salarios privados registrados fue de casi 26%. Ladiferencia es que entonces, la inflación (medida según estimaciones privadas) era de poco más de15%. En cambio, en el cuarto trimestre, con la economía nuevamente en crecimiento, pero con unainflación anualizada de 18%, el salario real casi no creció. Este año, con una inflación (en unahipótesis de mínima) de 20% y una creación de empleo no superior a 2%, la masa salarial realcontribuiría con poco más de un punto al crecimiento del producto. Mejor que en 2009, pero muylejos del quinquenio precedente.
*Economista, socio director de SEL Consultores.




