•un nuevo escandalo

Con dinero sí, pero sin nafta

La acusación de Julio Saguier sobre la existencia de coimas en el caso Papel Prensa revela que los Kirchner se quedan sin resto político

Con dinero sí, pero sin nafta
24-08-2026 | 17:48

La confesión de la mismísima Lidia Graiver a Julio Saguier es demoledora para las intencionesdel Gobierno nacional en el caso Papel Prensa. Que el presidente del directorio de La Nación,mediante una declaración jurada ante escribano público, denuncie que la viuda de David Graiver lereveló que el Gobierno le ofreció dos millones de dólares para participar de la operación es unhecho que le da un giro copernicano a todo lo que el juez Arnaldo Corazza está investigando. Se caecomo un piano la inmensa mayoría de los argumentos disfrazados con banderas de los derechos humanosy expone al Gobierno a una crisis que puede terminar con el alejamiento de algún secretario, comoGuillermo Moreno o el propio canciller Héctor Timerman. Es que alguien deberá pagar los costos quelos Kirchner nunca están dispuestos a pagar.

Moreno fue el autor material del primer tramo de la ofensiva que fracasó a poco de andar porqueestaba floja de papeles. Timerman fue uno de los principales fogoneros de la causa y el que acercólos “testimonios clave” apoyado más en sus expresiones de deseo y voluntad de venganzaque en hechos objetivos. En esta columna se dijo que Timerman “fue el sherpa que condujo almatrimonio al precipicio de un papelón”. Aunque fue Carlos Kunkel (según Lidia Graiver) elque la llevó en su auto hasta la quinta de Olivos el día de la vergüenza y la transa.

La realidad es implacable y se encarga de desinflar todas las epopeyas presuntamenterevolucionarias que los Kirchner inventan cada semana. Sobreactúan tanto su papel de cruzadosjusticieros con amenazas de terribles sanciones que, a la hora de la verdad, cuando hay quepresentar pruebas irrefutables, se quedan sin nafta y se van deshilachando penosamente hasta querepiten el mecanismo, se autoestimulan y se ponen al frente de otra batalla decisiva.

Los adjetivos inflamados acusando a editores de diarios de criminales de lesa humanidad o a laCorte Suprema y al Congreso de ser golpistas tienen una alta carga de ficción que no se compadececon las evidencias que un Estado de derecho necesita para implementar condenas por hechos tangraves.
Si hasta la declaración de Rafael Ianover fue una granada que explotó en las manos de losdenunciantes del oficialismo. El testaferro de David Graiver dijo que no conocía personalmente aHéctor Magnetto y que a Bartolomé Mitre lo vio “una vez, de pasada”. Los expedientes sevan quedando sin argumentos sólidos. Seguramente hubo irregularidades o abusos de posicióndominante, pero ni la sobreactuación de los Kirchner alcanza para convencer de que losrepresentantes de los diarios cometieron crímenes de lesa humanidad. Y esto es lo único que haceimprescriptible la causa.

La puesta en escena de aquel 24 de agosto en la Casa Rosada, con la montaña de expedientes enprimer plano, ya arrancó débil de argumentos y con un tono mucho más bajo del que se habíaanticipado con cárcel y expropiaciones que están terminando apenas con tímidos pedidos deindagatoria.
Esa costumbre de “darse manija” puede ser útil fugazmente para agitar a losmilitantes y rodearlos de mística. Pero ni los jueces más adictos se atreven a comprar humo y aincinerar sus carreras y su prestigio en el altar de Néstor y Cristina.

En el caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble pasó algo similar. Intentaron convencer asus simpatizantes de que iban a establecer que Marcela y Felipe eran hijos de desaparecidosapropiados por la dueña de Clarín y hasta dejaron trascender que se venía la intervención deldiario para sumarlo al aparato de comunicación paraoficialista. Por ahora, no hay indicioscontundentes ni ADN que lo certifique, y como el Gobierno ya no habla del tema, dejó a sus voceroscolgados del pincel. Estela de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en medio de lainmensa alegría por haber recuperado al nieto 102, dijo por radio Continental que “elGobierno no dice nada porque respeta la división de poderes”. Sin embargo, no parece ser ésauna característica del Poder Ejecutivo. Además, ya quedó en la historia aquel discurso de laPresidenta en la tristemente célebre Escuela de Mecánica de la Armada: “Déjenme creer quedespués de tantos años de impunidad de poder mediático, vamos a saber la identidad. Confío en querealmente va a haber justicia sobre ese poder casi extorsivo, casi mafioso. Si no encontramosjusticia en la Argentina, yo, como presidenta, la voy a acompañar a otros tribunalesinternacionales”, dijo Cristina, dirigiéndose a Estela de Carlotto.

La sucesión de derrotas ante la opinión pública, como la pérdida del poder de veto en el Consejode la Magistratura o la aparición de documentos que demuestran que hasta el gobernador DanielPeralta quiso cumplir con el fallo de la Corte y restituir en su cargo como agente fiscal a EduardoSosa, demuestran que los Kirchner se meten irracionalmente en selvas donde se violentan lasinstituciones y después les cuesta salir sin caer en el escándalo y la desmesura. Todo comenzócuando el entonces gobernador Néstor Kirchner condenó al destierro de la Siberia al ex procuradorEduardo Sosa porque tuvo la osadía de querer investigar el manejo turbio de los fondos del Estadoprovincial. Kirchner no perdona que lo quieran controlar ni los funcionarios judiciales ni losparlamentos ni los periodistas. Arremete ciegamente y se lleva por delante hasta las mínimas normasrepublicanas. Esa bola de nieve fue creciendo hasta que, ahora, es el actual fiscal de laprovincia, Claudio Espinosa, el que denuncia a la Corte Suprema ante la Organización de EstadosAmericanos. Un delirio que incluye un acto de rebelión del kirchnerismo contra el Poder Judicial.Muchas veces les pasa eso a los Kirchner, por su desprecio por el funcionamiento institucional.Como si fueran los dibujitos animados del Correcaminos, esa bola de nieve amasada por ellos se hacegigantesca, inmanejable, y los obliga a correr delante de ella para que no los aplaste.

Las buenas noticias para el Gobierno surgieron desde los Estados Unidos, donde elprofesionalismo de la estructura de la Cancillería desplegó varios logros importantes. Lapresidencia del G77 más China, para Cristina, merecen destacarse al igual que el manejo de loscontactos con Barack Obama o el encuentro de Néstor con Bill Clinton. Las posturas maduras de laArgentina respecto de Irán y Malvinas y la preocupación de las deudas de los países en desarrollocontrastaron con el infantilismo doméstico, donde florecieron las malas señales. Las últimas, y enel plano estrictamente electoral, son el fortalecimiento de la autonomía de los intendentesbonaerenses donde, entre otros, militan Jesús Cariglino, Sergio Massa y Pablo Bruera, la distanciaque Daniel Scioli sigue manteniendo del verticalismo acrítico que exige Néstor y la confirmaciónoficial por parte del gobernador Daniel Das Neves de algo que aquí anticipamos bajo el título de“La Gran Cafiero”: el Peronismo Federal realizará su propia elección interna por fueradel oficialismo partidario. En este mismo plano hay que ubicar los límites que Hugo Moyano estáencontrando entre los dirigentes territoriales y también ahora en la propia CGT, que perdió algremio de la alimentación y a otros que pueden seguir su mismo camino, producto de la bulimiairrefrenable de poder que tiene.

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