El argentino es un individuo, no un ciudadano. En general, el argentino descree de lascircunstancias.”
Jorge Luis Borges, “Otras inquisiciones”, 1946.
Estoy harto de que me pidan que cambie. ¿Para qué cambiar? Que me lo expliquen, que me denrazones para que yo sea diferente, si las cosas van como van. ¿Qué más puedo pedir? En laselecciones del 28 de junio la paliza fue innegable. Soy hincha de Rácing y sé lo que es perder yvivir esperando que termine la malaria. Pero digo una cosa: si me daban por muerto, ¿cómo es quehoy estamos como estamos? Entre el “diálogo” con los contras y el terror a la gripe A,en 20 días nadie se acordaba de que sacamos apenas el 30 por ciento y ellos, por lo menos, el 50.
Me atribuyen ideas y criterios que no son míos. Soy un hombre directo y práctico: voy por lascosas, no como vidrio. Gobernar es conducir. Conducir es ejercer el poder, ocuparlo, usarlo,montarse arriba de él, no aflojar. Cuando digo poder no estoy jodiendo: hablo de empresas,sindicatos, municipios, medios, partidos. El poder funciona con un solo combustible, caja.
No soy un tipo intelectual, lo reconozco. Me da un poco de cosa cuando me veo con los deCarta Abierta. Pero hasta aquí llegué así. Desde 1991 no paro, ¿para qué voy a cambiar?
Me dicen, “pero Néstor, tenés 60 por ciento de imagen negativa, ¡cambiá un poco!”.Están equivocados, a los tibios los vomita Satanás. No me importan esos sondeos de opinión pública.Mientras tenga a Moyano, a los intendentes y a las organizaciones sociales, que se sigan rasgandolas vestiduras con la calidad institucional.
En este país se conduce con actitud ganadora y apechugando. ¿Te acordás que después de laselecciones todos aseguraban que lo echaría a Moreno? ¡Pobrecitos! Estaban locos, ¿cómo lo voy arajar a Morenito cuando lo atacan? ¡Ni mamado! Que cinco tapas en contra de Clarín me pondrían atemblar, decían. ¿Cinco? Ni con veinte, ni con cuarenta tapas me pudieron mover y ahí los tenés,hocicando. Que se irían los horribles y vendrían los negociadores, decían.
No me conocen. Soy un hombre del poder. El resto es secundario. No me lo pueden discutir, voya los bifes, no entrego, quiero, retruco y vale cuatro, a mí no me corren. En la Argentina es así.Hijos del rigor. No tengo amigos, tengo intereses. Lo que rescato y valoro de los 70 es que lapolítica sólo tiene sentido para discutir el poder, ganarlo y conservarlo. Eso hicimos en laTendencia entre 1970 y 1976. La JP y los montos eran cuadros de puta madre, tipos duros queluchaban por el poder, no para lograr consensos. Terminemos con las mariconadas: gobernar esconducir, no buscar acuerdos con el enemigo, no jodamos.
Se cagan de miedo con mi audacia. ¿Pensaban que después del 28 de junio se terminaban lascachetadas? ¡Pobres ilusos, no se dan cuenta de que para sacarme del medio tendrán que inventaralguien más audaz! Imposible, olvídense, sólo nosotros podemos y para eso queremos el poder.
Los asombra que por primera vez el poder lo ejerce un tipo que no abdica atributos. Voy alfrente. Los desprecio y no les tengo miedo. No sé que pasará en 2011, pero tendré fueros desde el10 de diciembre, y en el peor escenario, si pierdo el ballottage en 2011, me quedo al frente de laoposición.
Después de 20 años en el gobierno, me consta que aquí el romanticismo no corre. Todos tienenprecio. Yo pago bien, no me da náuseas, no me siento ensuciado cuando manejo efectividadesconducentes. ¿Entendés? Mirá los diputados y senadores que les sacamos. Y vamos por más. Muchos nicobran, les hacen un favor a sus jefes o referentes, y se agachan. Además, no todo se paga condinero. Mirá los periodistas y los intelectuales. Muchos, es cierto, se conforman con una pauta dela AFIP o del Banco Nación, pero otros son pavos reales. Quieren hacernos reportajes, viajar, mojarun poco, transmitir el fútbol. ¿Te imaginás si conseguimos televisar en cadena el Mundial deSudáfrica con el uruguayo y Marcelo? Cada uno necesita algo y el mejor conductor es el que sabe conqué pagarle a cada quien.
Por eso estoy tranquilo y duermo bien. Cristina es un motorcito, funciona una barbaridad, hacetodo lo que a mí me aburre y no quiero hacer. Viaja, da discursos en el culo del mundo, recibe lascartas credenciales de los embajadores… Rafa me tenía loco pidiéndome que les diera bola alos embajadores, a los presidentes, a los capos de las multinacionales, pero ya se lo dije a Bushen la Casa Blanca, allá por 2003. Tranquilo, le dije, y le di una palmadita en los muslos. El tipoestaba loco con los zurdos que avanzaban, que Lula, que Tabaré, que Chávez. Tranquilo le dije,somos peronistas. Pero ni loco me meto en el malambo del protocolo, eso lo hace Cristina y mejorque yo.
Lo mío es el poder, nada más, pero nada menos. Por eso insisto, no jodamos, se necesita poder,manejar empresas, controlar jueces y juzgados, agujerear a los opositores, tener con rienda muycorta a los intendentes, usar los recursos desde un comando chico, pero compacto y ejecutivo.
¿Que tengo muy mala imagen? ¡No me hagas reír! La tengo previsionada, como dicen loscontadores cuando un crédito deja de ser honrado. Gobierno y lo seguiré haciendo, aún cuando mehablen de mi “mala imagen”. La tendré, pero tengo el poder. Poder es audacia, actitud,ganas, fuerza, tenacidad. No cuenten conmigo para arreglar y buscar “denominadorescomunes”, esa es una forma maricona de ver la vida.
Es lo que hice con los medios. No contaban con mi voluntad. Con quienes se podía hacernegocios, todo bien, arreglamos y andan como un relojito. Daniel y Sergio son tipos piolas y sabenque conmigo no hay rollo, así que tienen radios, revistas, diarios, ¿cuál es el problema? A losotros les dimos para que tengan, y no saben lo que se viene. Ya se los dijo Cristina con palabrasmás finas: “Se acabó el mito de la prensa independiente”.
Estoy feliz, tranquilo, vamos ganando, no nos para nadie. Soy muy cabeza dura y esto es loúnico que me importa en la vida. Fumá y dormí sin frazada. Hay Néstor para rato.





