•el rumbo discrecional

Congreso nuevo, economía no tanto

El Poder Legislativo podría vetar las iniciativas que perjudiquen la actividad. Pero el mismo Kirchner sabe que no enfrenta a una oposición, sino a varias.

Congreso nuevo, economía no tanto
23-08-2026 | 23:13

El Congreso votado el 28 de junio pasado acaba de asumir.
Desde la próxima semana, una oposición fragmentada desde distintos ángulos ideológicos y deestilo enfrentará a la primera minoría kirchnerista, tanto en la Cámara de Diputados como en elSenado.
¿Qué significa esto desde la economía? Poco o mucho. Depende.
El Ejecutivo utilizó esta larga transición para consolidar un paquete de leyes económicasimportantes: prórroga de la emergencia económica y de varios impuestos. Delegación de poderes.Presupuesto 2010. Reapertura del canje de deuda en default y autorización a las provincias paraburlar la única “política de Estado” que, en materia fiscal, tenía la Argentina: La leyde Responsabilidad Fiscal.


Sumado a este marco, el hecho de que la política monetaria y cambiaria se maneja, comocorresponde, desde el Banco Central y que los temas referentes a la política de precios, impuestosa la exportación, restricciones a exportar o importar, defensa de la competencia, pago de subsidioso devolución de impuestos, endeudamiento, etcétera, se administran discrecionalmente desdedistintas oficinas del Ejecutivo. Al igual que las inversiones en infraestructura o energía.
Desde esta perspectiva, el nuevo Congreso poco puede hacer, al menos hasta que se trate elpróximo presupuesto, hacia fines de 2010, para cambiar en algo el rumbo discrecional y el climahostil hacia la inversión privada que hoy predomina en el país.
Puede argumentarse, viendo el vaso medio lleno, que el Congreso tiene (a la inversa de lo quese argumenta) poder de “veto” de nuevas iniciativas legales que perjudiquen laactividad económica privada. De esa manera, desde la política económica, el año próximo pareceríadelineado y libre de incertidumbres. Salvo, obviamente, por lo que el Ejecutivo puede hacer por sucuenta, que, como se mencionó, no es poco ni menor.
Sin embargo, como también mencionara, el kirchnerismo no enfrenta una oposición, sino varias.Esto hace que muchas de las iniciativas económicas del Ejecutivo que necesitan la aprobación delCongreso puedan concretarse formando mayorías transitorias, con minorías que simpatizan con lalínea u orientación económica de ciertas medidas en particular.


Eso se vio muy claramente con la expropiación de los fondos de pensión, apoyada no sólo porlos kirchneristas de paladar negro, sino también por muchos radicales o integrantes de partidos deizquierda. Se vio también, más recientemente, en la sanción del impuesto adicional a ciertoselectrónicos fabricados fuera de Tierra del Fuego (dicho sea de paso, ¿quién controlará que loscompromisos de inversión, precios y calidad de productos asumidos por las empresas radicadas en laisla se cumplan? ¿No sería bueno que nos informaran, periódicamente, de los “avances”de dichos compromisos?).
Y se vio en la semana que pasó, en la sanción de otro impuesto más a los consumos decomunicaciones celulares, para financiar el deporte olímpico. (Espero que no sea para financiar asus dirigentes y los viajes de delegaciones multitudinarias que “acompañan” a losatletas. O se pierdan en una maraña burocrática e ineficiente en donde los recursos no terminan enlos mejores deportistas amateurs, sino en los amigos.) En otras palabras, hasta ahora, a la hora deexpropiar o inventar impuestos, el kirchnerismo no estuvo solo, sino acompañado por muchoslegisladores de una supuesta oposición.
Es por ello que resulta difícil pronosticar en qué medida el nuevo Congreso aportafavorablemente a despejar las incertidumbres que el proceso de inversión privada ha encontrado, enlos últimos años, en el ahora disminuido oficialismo.


En materia económica, entonces, no es mucho lo que puede esperarse de este nuevo Congreso queparece, todavía, demasiado influido, en muchos de sus integrantes, independientemente de suscolores partidarios, por una política rancia y vencida en la mayoría de los países que funcionan.
Algo distinto podría esperarse en materia institucional. El favor que este nuevo Congreso,con apoyo de la sociedad, puede hacerles a los próximos años de Argentina no es menor. Desde unreplanteo del Consejo de la Magistratura hasta una discusión seria del federalismo fiscal, es mucholo que los legisladores de la oposición podrían acordar mientras transcurren los dos últimos añosde este Gobierno.
Una responsabilidad no menor. Una expectativa social que no debería ser defraudada.

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