•una Amenaza concreta

Crece la sombra de Irán en América latina

El nuevo aniversario de la Revolución Islámica en Irán permite reflexionar sobre algunas de sus implicancias en el presente latinoamericano. El régimen del presidente Mahmoud Ahmadinejad está en carrera para obtener poder de fuego nuclear, circunstancia alarmante si consideramos que el líder iraní pretende “borrar del mapa” al Estado de Israel.

24-08-2026 | 06:48

El nuevo aniversario de la Revolución Islámica en Irán permite reflexionar sobre algunas de susimplicancias en el presente latinoamericano.
El régimen del presidente Mahmoud Ahmadinejad está en carrera para obtener poder de fuegonuclear, circunstancia alarmante si consideramos que el líder iraní pretende “borrar delmapa” al Estado de Israel.
En nuestra región existe un bloque de aliados para las ambiciones de “exportar”la Revolución. El caso más emblemático es Hugo Chávez en Venezuela, acompañado por Evo Morales enBolivia, Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador. Junto con Cuba, estos países son elnúcleo duro del bloque de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA). Este bloque es elprincipal apoyo para la creciente penetración iraní en América latina.
Empecemos por Bolivia: los lazos del presidente Evo Morales con el gobierno de Ahmadinejadson muy estrechos; comparten intereses en la explotación de recursos energéticos y tambiéniniciativas sociales, como la construcción de un gran hospital que llevará el nombre Hospital Irán- Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, que atenderá a unas 800 mil personas en El Alto, cerca deLa Paz, donde la popularidad de Morales es abrumadora.
Los encuentros de Hugo Chávez con su colega iraní son periódicos, y los servicios prestadospor Venezuela a favor de los intereses de su socio han pretendido afectar la investigación delatentado contra la AMIA. Cuando el fiscal Alberto Nisman emitió su dictamen contra funcionariosiraníes por el ataque terrorista de 1994, el entonces embajador venezolano en Argentina sugirió aLuis D’Elía que organizara una manifestación en apoyo a Irán. Esto provocó la salida deD’Elía del gobierno de Néstor Kirchner y la exigencia por parte de Argentina para que Chávezcambiara su embajador.
También preocupa la cálida bienvenida brindada a Ahmadinejad por el presidente de Brasil,Lula da Silva. La legitimación otorgada por un líder de talla internacional como Lula abrió unanueva dimensión para Irán en las Américas. Brasil tuvo que pagar para hacer negocios conAhmadinejad: Lula elogió las “legítimas elecciones” ganadas por el presidente iraní(pese a la brutal opresión contra los disidentes en las calles de Teherán). Hay que recordar que lainvestigación de Nisman identifica un punto de contacto con Brasil: la persona sospechosa de haberliderado la “conexión local”, Samuel Salman El Reda, tuvo una casa en Foz de Iguazú, enla Triple Frontera.
Durante 2010-2011 Brasil ocupa uno de los asientos no permanentes en el Consejo de Seguridadde la ONU, y tomará parte en las discusiones acerca del programa nuclear iraní.
En este contexto, se destaca por contraste la posición argentina. Además de la investigaciónjudicial en curso en relación con la AMIA, tanto el ex presidente Néstor Kirchner como la actualpresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, formularon duras condenas contra Irán en sucesivasediciones de la Asamblea General de la ONU.
La red iraní está creciendo en América latina, apoyada en sus relaciones con el bloque ALBAy, de modo más estratégico, con Brasil. Teherán lo necesita, dado que su aislamiento en otrasregiones puede incrementarse.
Quizá sea hora de promover nuevas acciones por parte de la comunidad internacional, como laretirada de delegados de diversas nacionalidades durante la Conferencia de Seguimiento de Durban(Durban II) y la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y en el ámbito regional, fortalecer lapromoción de los valores democráticos y libertarios tan impopulares para el gobierno iraní y que,afortunadamente, ya se encuentran consolidados en la mayor parte de América latina.

*Director para América latina
del Centro Simon Wiesenthal.

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