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Cristina y el movimiento de Lugo

Hace un año, cuando nuestra Presidenta pronunció la definición que se destaca a continuación, nadie sabía que el de Fernando Armindo Lugo Méndez era, también, un movimiento sexy.

Cristina y el movimiento de Lugo
22-08-2026 | 12:19

El movimiento de Fernando Lugo es realmente un movimiento de características sociales,además de políticas.”

Cristina Kirchner (Quito, Ecuador, 21/04/08)


Hace un año, cuando nuestra Presidenta pronunció la definición que se destaca allí arriba,nadie sabía que el de Fernando Armindo Lugo Méndez era, también, un movimiento sexy.

Los hijos naturales del ex obispo y actual mandatario paraguayo con distintas mujerespermanecían anónimos y sin padre, tutor o encargado a la vista.

Y la vida privada de quien ahora ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur era de suponervirtuosa, sosegada, casi santa, porque el hombre había hecho de toda su campaña electoral unverdadero desparramo de propuestas éticas y morales de máxima pureza.

En enero último, durante una disertación en la Universidad de La Habana, Cristina celebró la olaregional de “gobernantes que se parecen a sus gobernados”, incluyéndose en la listajunto al boliviano Evo Morales, el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Lula, el ecuatoriano RafaelCorrea, el uruguayo Tabaré Vázquez y el religioso Lugo.

¿Cuánto se parece Lugo a sus gobernados?

Dicen que los guaraníes, quienes componen la mayoría étnica paraguaya, son polígamos. Sólo queLugo no es un indígena y se formó filosóficamente desde muy joven en el Noviciado de los Misionerosdel Verbo Divino.

Dicen que siete de cada 10 mujeres del país vecino anotan a sus hijos con sus apellidos, porquelos varones no los reconocen. Sólo que Lugo no vendría a ser un tipo cualquiera del montón: másallá de su derecho humano a combatir como pudiera la soledad del celibato, juró ejercerlo. Luego,ya electo presidente, juró resolver los agudos problemas sociales que aquejan a sus compatriotas.La mayoría de las madres solteras paraguayas son pobres.

¿Cuánto valor tiene ser tan parecido a los gobernados?

¿Cuánto pudo influir la autoridad sacerdotal de Lugo para que “sus” mujeres ledieran el sí?

El jueves pasado, en un tramo de la conferencia de prensa que ofreció junto a Lula en la CasaRosada, Cristina se incomodó ante una pregunta:

—En los últimos días, hubo varias denuncias respecto de la vida personal del presidente deParaguay, Fernando Lugo. Como Paraguay es compañero de Brasil y Argentina en el Mercosur, megustaría saber si una crisis política allá es una preocupación para ustedes.

—Me parece impropio que una presidenta opine sobre la vida privada de otro presidente. Soncosas que por ahí ponen color en los medios de comunicación, pero lo importante es dedicarnos aaquellos temas que esperan respuestas en nuestras sociedades. Lo demás puede pasar para una lecturao un relato de color –esquivó CFK, siempre tan obsesionada por demostrar que a losperiodistas nos encanta el amarillo.

Pero el color de este asunto, llegado el caso, sería más bien negro. La situación de las madresabandonadas paraguayas ha sido un tema de tal importancia en el programa político del movimientosocial de Lugo que éste, una vez proclamado presidente, le otorgó calidad estratégica a losMinisterios de la Mujer y de la Niñez y la Adolescencia, conducidos por Gloria Rubín y Liz Torres,quienes terminaron declarándose “consternadas” y actuando para que su propio jefepolítico se pusiera las pilas.

Es cierto que no está nada bien andar metiéndose en los asuntos internos de otros países, muchomenos si éstos son vecinos y amigos. Sin embargo, siendo Cristina una mujer muy preocupada por los“problemas de género”, tal vez le hubiera convenido salir del paso con algunadefinición menos frívola.

Cristina se ha manifestado varias veces admiradora del mariscal Francisco Solano López Carrillo,caudillo de su país, héroe de la que ella llama la “Guerra de la Triple Traición” ysegundo presidente constitucional del Paraguay. En sus pocos difundidos elogios al valerosoguerrero y conductor, jamás se le escuchó decir nada sobre dos aspectos polémicos del personaje.Uno de “color”: tenía cinco hijos legales y por lo menos tres más concebidos con chicasmenores de edad en las tiendas de campaña. El otro, acaso envidiable para la lógica K: Solano Lópezllegó a la presidencia como heredero de su padre, Carlos Antonio, quien al morir dejó en marcha unanación bastante próspera.

Eran otros tiempos. Se vivía en guerra y se viajaba a caballo. Todo estaba por hacerse y casitodas esas cosas se iban haciendo muy lejos de casa. Valía mucho más la espada que la palabra.Ahora, con doscientos años de historia en las espaldas, con Internet, con aviones y sin guerras,acaso resultaría provechoso preguntarse por qué alguien que pudo dejar libradas a su suerte apersonas tan íntimas hará hasta lo imposible por quitar del abandono a millones que ni siquieraconoce.

Tal es el fondo de la crisis política que afronta Don Fernando. La distancia entre sus dichospúblicos y sus hechos íntimos. De ahí que el viernes pasado, horas después de que nuestraPresidenta aprovechara una vez más para bardear a la prensa canalla, Lugo tomara la cadena nacionalpara decir con vergüenza lo que no había dicho a tiempo:

—Soy una persona imperfecta. El Evangelio dice que si uno comete una falta, debe pedirperdón. Es el primer paso. Reconozco que he fallado a la Iglesia, al país, a los ciudadanos queconfiaron en mí.

Así, golpeado en el bajo vientre, Lugo volverá a encontrarse con Cristina mañana. Evo Moralesserá de la partida. Habrá fotos oficiales, discursos “históricos” y un solo ganador: elrealismo mágico latinoamericano, que ya puede ir dejando tranquilos en el pasado a aquellosdictadorzuelos de pacotilla.

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