El periodismo es una de las profesiones donde se puede ver con mucha claridad la velocidad y laprofundidad del cambio de época que vivimos. Ya hay robots capaces de redactar crónicas deportivas.
El Laboratorio de Información Inteligente de la Nortwestern University ha desarrollado unprograma que “describe la dinámica del partido y expone las principales jugadas yjugadores” del béisbol. También puede hacer un título “apropiado” y entregar unafoto del principal jugador. (Una atribución: me enteré de esto en la sección Medios de Clarín yluego hice una investigación en Internet; los links están en mi blog).
El programa toma información de websites especializados en estadísticas deportivas,resultados, goles, grandes acontecimientos y fotos. Stats Monkey se llama: detecta “cuál esla noticia” (la pregunta clave que se debe hacer un buen periodista) usando modelosestadísticos que analizan variaciones en cuestiones centrales del juego. Uno de esos modelos sellama Game Score e identifica a los jugadores decisivos en el partido. Otro, Win Probability, vacalculando qué equipo puede ganar.
Todavía le falta algo para aspirar a ser un artículo periodístico, ¿no? La narración, claro.Dice el Laboratorio de la Northwestern: “El sistema tiene modelos de estructuras narrativasque describen evoluciones típicas en las relaciones de fuerza” de los partidos y elige uno deellos. Por ejemplo: el modelo “lo dio vuelta” (fea frase del argot periodístico local,¿no?), el “empezó ganando y se durmió”, etcétera.
El arco narrativo elegido es una estructura que define y organiza los componentes de lacrónica y permite al sistema “integrarlos de un modo consistente y atractivo”. Palabrasdel Laboratorio.
En la redacción del texto, el robot emplea expresiones usuales del periodismo deportivo.También puede elaborar la crónica desde distintas perspectivas: la del ganador y la del perdedor.
Los académicos admiten que el programa no puede registrar aún sutilezas como el sentido deuna gambeta (¿por qué simuló Messi que iba hacia la izquierda en vez de la derecha?). Explican quepor ahora ellos quieren explotar un nicho: los partidos locales, las “pequeñas ligas”,esas que interesan a los padres, madres, tías y vecinos de muchos chicos y que pocos cubren.
Por eso –se podría agregar– sus crónicas robóticas quizá tengan públicosconcesivos y agradecidos. Pero este es sólo el comienzo. Piensan seguir con otros deportes y conartículos de economía, “cualquier cosa donde haya información numérica en bruto”.
Acá se puede leer una crónica elaborada por el robot: http://tr.im/RHJK. Parece correcta (novi el partido y el béisbol me es extraño), tiene muy poco contexto y no explica las consecuenciasposibles. Se ve un intento débil de poner emoción: “Sobresaliente esfuerzo”, etc. Esese tipo de información “a granel” que cualquier publicación masiva tiene.
De todos modos, me parece que no sirve mirar solamente el estado actual del proyecto (ydemolerlo comparándolo con las columnas de Ezequiel Fernández Moores) sino pensarlo como un pasohumilde en la construcción de herramientas para el periodismo.
La producción automática de contenidos mejorará en el progreso hacia una web semántica, dondelos contenidos puedan ser usados por su significado y por su relación con otros significados deacuerdo a las necesidades del usuario, en vez de ser computados como simples documentos aislados:así es en la Web de hoy y por eso es difícil hallar lo que uno busca.
En el camino hacia la red semántica –una idea en evolución: algunos afirman que yaexiste, otros la consideran lejana– habrá “robots” que produzcan contenidos másricos, no sólo basados en datos estadísticos.
Por ahora el grado de eficacia es bajo. Pero en el futuro pueden ayudarnos y liberarnos paraque nos dediquemos a lo que siempre ha tenido más importancia en nuestro trabajo como periodistas.
Nuestro valor está en nuestra capacidad para interpretar y explicar, analizar; en construirrelatos y sentidos, en iluminar y emocionar, y en dar credibilidad: mucho más que en serrecolectores de información.
Esta definición del rol central del periodista no es nueva. Lo nuevo es que ahora comienza amarcar una frontera infranqueable como aquella contra la que se toparon los aviadores: al principiollegaban a astronautas por su familiaridad con el vuelo y el peligro. Hoy sólo sirven si sonsofisticados científicos. La mayor parte del viaje espacial está hecha por computadoras. Elloshacen cosas más valiosas.
*Periodista. www.robertoguareschi.com




