•el esplendor de la gira europea de 1947

Cuando Eva Perón conquistó Italia

Las grandes dotes de Eva Perón para vincularse con las masas, con sus descamisados, provocaron la admiración de los estudiosos. Ahora es el turno de una investigadora italiana, que presentó en Roma el libro “Evita. Regina della comunicazione”, en un encuentro del que participó una figura emblemática de la política italiana de los últimos cincuenta años, Giulio Andreotti. Siete veces premier, Andreotti aporta aquí su impresión al conocer a Evita, durante la gira europea de la entonces primera dama, en 1947, y, en contraste, lo poco que vio de ella en María Estela Martínez de Perón, cuando la conoció, en 1972.

24-08-2026 | 13:04

Eva Perón era notable como mujer y como personaje, dotada de encanto no sólo estéticosino político; y cuando uno se presenta con buen aspecto, incluso su perfil de persona de Estado sebeneficia.” La impresión es del ex premier italiano Giulio Andreotti, en un encuentro conpolíticos, incluida la embajadora argentina en Italia, Norma Nascimbene de Dumont, en el palacioFerrajoli, en Roma, a pocos metros de la sede del gobierno italiano. Mundanidad y poder pararecordar a la chica ambiciosa de origen humilde que alcanzó los micrófonos de la radio y del cinesiguiendo un éxito que, en cambio, encontró en la política. Y, luego, en el mito.
El encuentro en Roma fue motivado por la presentación del libro Evita. Reina de lacomunicación. Dotada de una excepcional capacidad comunicativa y una misteriosa intuición de poder,Evita llegó hasta nuestros días perforando el tiempo y la historia. De allí la idea de analizarladesde el inédito costado de su habilidad para comunicar y desencadenar pasiones.

El libro se enriquece con una extensa entrevista a Andreotti, que la conoció cuando ella, en lacumbre de su éxito político, visitó Italia. Nacido en 1919, como Eva, en aquel verano de 1947Andreotti –desde hacía poco designado viceministro de Asuntos Exteriores del gobiernodemocristiano de Alcide De Gasperi– tuvo ocasión de reunirse con la fascinante primera damaen más de una oportunidad.
La publicación se desliza también por los años de la presidencia de Perón, entrando en lahistoria, siempre subrayando los momentos comunicativos de Evita. Narra su viaje a Europa,comenzando por su etapa en España. El volúmen ofrece también pequeños recuadros de“contra-historia”, donde se mencionan los presuntos tesoros nazis que Perón habríaescondido en Suiza y de cuya apropiada custodia Eva se habría ocupado en su paso por el ViejoContinente.
Eva Perón llega a Italia el 26 de junio de 1947. Se aloja en Roma, en la actual sede de laEmbajada argentina. Se entrevista en el Vaticano con el Papa, Pío XII, encuentro al que llega concasi una hora de retraso. Luego, se traslada a la región septentrional de Liguria (Génova, Rapallo,Portofino, Sanremo, Bordighera), para un reposo sugerido por el médico.
En este período, Eva da señales de un cansancio incontrolable. En España, sin embargo, laprimera dama no escatimó esfuerzos: poco descanso y muchísimos encuentros. Ritmos frenéticos quetrata de seguir y sostener incluso en Italia. Pero no lo logra, a pesar de su férrea voluntad.Luego se descubrirá que son los primeros efectos del mal que acabará con su vida.
Su gira por Europa, sin embargo, estuvo plena de éxitos gracias a su excepcional habilidadcomunicacional. En cada etapa se reúne con periodistas, tanto a su llegada como a su partida,inventando conferencias de prensa. Escribe en los diarios locales. Repite todo el tiempo que notiene roles políticos; visita orfanatos y hospitales. Alterna cenas con los máximos representantesdel gobierno o la sociedad civil y encuentros con obreros. En Liguria se hospeda en una suntuosaresidencia del naviero Dodero, en la ciudad de Rapallo. Realiza extensos paseos por la playa. En lavilla, se divierte cocinando platos típicos argentinos. No recibe invitados, pero hace unaexcepción para Aristóteles Onassis.

Tras sus vacaciones en la balnearia Liguria, parte hacia Milán, en cuyo cementerio principal,más tarde, su cuerpo yacería oculto por años bajo otra identidad, sin el conocimiento ni siquieradel propio Perón. En la capital lombarda se entrevista con el cardenal Alfredo Schuster, conocidopor Perón durante su viaje a Italia, en 1939, cuando vivió en la región de Piemonte, con etapas enTurín y alrededores. Evita visita la imponente Catedral de Milán, asiste a un espectáculo en elcélebre Teatro alla Scala, visita la Feria donde la Argentina tiene un enorme stand y hace un paseopor las orillas del Lago di Como.
Eva llega siempre tarde a los encuentros ofrecidos en su honor. En el espectáculo organizadopara ella en Roma, en las termas de Caracalla, donde estaba presente Andreotti, la primera damallega casi al final de la fiesta. Pero los invitados, en especial las mujeres, en lugar deenojarse, esperan pacientes. Todos tienen curiosidad: desde su belleza, pasando por sus joyas y susvestidos.
Al día siguiente, los diarios italianos describen su vestimenta hasta el mínimo detalle: unelegante vestido de seda cubierto por una capa con capucha. Es una velada calurosísima. Pero Evitaparece no darse cuenta. En el evento participa toda Roma, incluido el primer ministro De Gasperi.
Algunos diarios definen al presidente Perón como un “finísimo diplomático” yhablan de “un golpe magistral al haber elegido para representarlo del otro lado del Atlánticoa esta extraordinaria mujer suya que se deshace en gentileza latina”.
Eva Perón está decidida a respetar la voluntad y las indicaciones del marido recibidas antesde su partida, pero hace todo lo posible para quedar marcada de manera indeleble en la memoria dela gente.
A diferencia de su marido, Eva no habla italiano. Sin poder darse a entender ni comprenderexcepto a través de un intérprete, confiando poco y nada en quienes deben desempeñar ese rol, Evitaelige a menudo el silencio como forma de comunicación. Un mutismo que en lugar de enfadar a suinterlocutor, aumenta la curiosidad del público e incrementa su atractivo. “Nunca el silenciode una primera dama –escriben los periodistas– fue tan ruidoso.”
Cómplices son su juventud y su belleza; sus joyas, vestidos y sombreros. Hasta los miembrosde las élites y la oligarquía italiana hacen lo posible para verla, entrevistarse con ella,cruzarse al menos con su mirada. Los diarios conservan en los archivos decenas de fotografias.
Sobre Eva Perón se ha dicho y escrito mucho. En Argentina y fuera de sus fronteras. Sinembargo, libros, diarios, espectáculos teatrales, películas no develaron aún quién era esta mujerque a medio siglo de su muerte permanece como un personaje contemporáneo, capaz de reavivarentusiasmos, curiosidad, reacciones, interrogantes.
Por lo pronto, si hoy la Argentina se ubica en el cuarto puesto mundial en presencia demujeres en política (Italia jamás llegó a ese escalón) se debe mucho, probablemente, a Eva Perón.Ella, que vivió desde 1919 hasta 1952, época sin televisión ni Internet, se reveló una comunicadoraen condiciones de derrotar el paso del tiempo; tan hábil que pudo dominar la escena mundial inclusoen ese ámbito. El libro Evita. Reina de la comunicación propone este nuevo punto de análisis delpersonaje, con una visión periodística y crítica incluso del plan político.

En general, se trató en vano de clasificar con parámteros europeos tanto el fenómeno delperonismo como las figuras de Eva y Perón. Fueron desde aquí identificados como de derecha y deizquierda; como políticos iluminados o dictadores populistas. En sus 33 años de vida y en sólosiete años como primera dama, además de lograr el voto político femenino en su país, inauguró unestilo destinado a revolucionar el futuro de las mujeres en América del Sur y a despertar laatención mundial.
Innovadora en el modo de comportarse, vestirse, hablar. El lenguaje de Evita, a vecesviolento e inusual para una mujer, era moderno, compuesto por oraciones breves, incisivas,comprensibles. Para comunicarse con el pueblo y permanecer en su memoria, había comprendido quedebía entrar en el imaginario; convertirse en un sueño. Para alcanzar su objetivo, que era tambiénel de su marido, utilizó de todo: vestuario, voz, gestualidad, sueños.
Evita estaba impulsada por una gran utopía: entrar en la historia. Con esta ambición,cumplida, alcanzó y usó el lujo. No se conformaba con el mañana. “En el 2000 todavíaestaremos”, decía en 1947.
Dotada de una capacidad comunicativa innata, la cultivó hasta convertirse, como dijo el sieteveces primer ministro italiano Andreotti, en “un personaje de Estado y no de la políticapequeña”.

*Periodista y escritora italiana.
Traducción: Matías Marini.
Ficha técnica del libro:
Evita. Reina de la comunicación.
Centro Documentazione Giornalistica, Torino, Italia. 256 páginas.

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